Tres hurra por quienes propusieron las reformas y otras tres hurra por quienes las mejoraron y aprobaron y un recordatorio que, aun así, hay amenazas en el horizonte y pueden causar un enorme daño.
¿Porqué, si ya se han hecho las reformas estructurales la economía no avanza al ritmo esperado?
Tal vez porque las reformas que se necesitaban deben ser más profundas.
Quizá porque alguna de éstas mandó una señal de alarma.
Puede ser por ambas causas. O más.
Eso ya pasó y podría volver a pasar.
Durante el siglo XX, en 1981 llegó a su cúspide el precio del petróleo que se había incrementado desde menos de 2 dólares por barril en 1970 hasta, alrededor de, 43 dólares en 1981. Ver gráfico.

En el trayecto de ascenso del precio del petróleo se produjeron fuertes flujos de dólares hacia los países productores: Arabia Saudita, Irak, Irán, Emiratos Árabes, Venezuela, etcétera.
Los países receptores de ésos dólares los colocaron en países solicitantes de crédito, entre ellos, México.
Dada la enorme oferta de dólares, las tasas de interés fueron muy bajas y México se endeudó para invertir en exploración y perforación de los mantos petrolíferos, entre otras muchas cosas.
Esto llevó al presidente López Portillo a declarar que la nueva división de los países, ya no sería entre desarrollados y subdesarrollados, sino entre los que tenían petróleo y los que no, y dado que México tenía petróleo en gran cantidad dijo que el País debería prepararse para administrar la abundancia.
Entonces empezó a producirse petróleo en el Mar del Norte en grandes cantidades y el precio empezó a deslizarse considerablemente hasta, alrededor de, 13 dólares por barril en 1986 con lo que los ingresos fiscales de la federación fueron bajando.
Las desgracias nunca vienen solas, dice el refrán, y en septiembre de 1985 la ruina vino acompañada de la tragedia cuando la Ciudad de México sufrió el más destructivo terremoto del que se tenga memoria y con consecuencias económicas obvias.
En EUA se había producido una inflación considerable y el director de la FED, Paul Volker, echó mano de los instrumentos monetarios a su alcance para bajar la inflación por eso subieron las tasas de interés.
El gobierno de México enfrentó las dos variables que echaron a perder sus planes para administrar la abundancia: bajaron los precios del petróleo y, por lo tanto, sus ingresos fiscales y subieron los intereses de la cuantiosa deuda que tenía con países y bancos en el extranjero, principalmente.
En el presente tenemos condiciones similares a las de entonces:
La política monetaria de la FED ha expandido el crédito a tasas cercanas a cero con el propósito de recuperar una economía maltrecha por malas políticas financieras de particulares que fueron rescatados por la propia FED.
El fondo especulativo llamado LTCM (long-term capital management)
http://es.wikipedia.org/wiki/Long-Term_Capital_Management
perdió una enorme cantidad de dinero especulando con el cadencioso vaivén de las tasas de los bonos rusos, hasta que, el embate de los precios del petróleo (Rusia es productor muy importante de éste) rompió esa cadencia y produjo una pérdida monumental al LTCM. La FED sustituyó al mercado para rescatar a los inversionistas (americanos) de esta empresa y ahora estamos pagando las consecuencias de esta y otras decisiones.
La fiebre por las utilidades fáciles invirtiendo en altas tecnologías de información y comunicaciones que tenian ventas muy inferiores a la cantidad de dinero que se pagó por sus acciones en la bolsa de valores (las llamadas dot com) así se infló una burbuja que estalló al final del siglo pasado.
A este fenómeno se sumo la amenaza del que se dio en llamar “bug del milenio“ (las computadoras no estaban preparadas para calcular el intervalo de tiempo a partir del año 2000 porque los cálculos se hacían con los dos últimos dígitos de los años del siglo 20 y este cálculo es vital para las finanzas) .Y entonces se inyectó liquidez para anular los temores catastrofistas de las calamidades acumuladas.
La FED facilitó el crédito con tasas de interés muy bajas, lo que hizo subir la demanda de inmuebles y el precio de los mismos, lo cual produjo el “efecto riqueza” debido a que las personas que poseían un inmueble vieron cómo aumentaba su valor virtual, sintiéndose ricos y con tasas bajas, pues se endeudaron para comprar más cosas y más casas y los inversionistas “ninja” (no income, no jobs, no assets) compraron su casita creando lo que se ha dado en llamar; deudas sub prime llamadas, primero de alto rendimiento, después, activos tóxicos. Cuando los periódicos publicaban las esquelas anunciando la muerte de la inflación (porque esa vez era diferente) la burbuja estalló.
El efecto riqueza mutó a efecto desgracia y los desahucios menudearon. La cara de la congoja se veía en los periódicos y en la televisión.
La FED nuevamente inyectó liquidez al mercado ante la crisis bancaria producida por la colocación de estas deudas sub prime empaquetadas en instrumentos “derivados” y que amenazaban quebrar a muchas entidades financieras como pasó con Lehmann Brothers.
Los capitanes de las empresas financieras en EUA, quienes manejaron estos esquemas muy cercanos a la idea que tenemos de pillaje quedaron sin empleo, no sin antes cobrar multimillonarias liquidaciones. Así son las cosas, en lugar de sancionarlos, los premiaron.
Además de las empresas financieras, muchas otras, industriales, enfrentaron calamidades económicas y recurrieron al gobierno americano a pedir un financiamiento que los rescatase. Lo curioso es que, para pedir este favor a costa de los pagadores de impuestos, estos industriales llegaron en sus aviones privados rodeados de lujo y glamour y los prestamistas levantaron las cejas.
Estos antecedentes nos deben de servir para ser precavidos en este momento.
Con tasas de interés tan bajas, la tentación de endeudarse es muy grande y el gobierno lo ha hecho.
La estabilidad macroeconómica es un baluarte fortificado con paciencia y buen juicio, pero no es un baluarte inexpugnable.
La economía no depende de la inversión gubernamental y, por lo tanto, no de que el precio del petróleo sea elevado, al contrario; energéticos baratos provocan mejores condiciones a las industrias. Las exportaciones tienen una balanza en cuenta corriente favorable Las reservas internacionales del BANXICO son una ancla firme y aminora el riesgo, pero no lo anula.
Desde 1985 el tipo de cambio es libre y ha servido para amortiguar los vaivenes financieros, pero, la economía de, por mucho, nuestro principal comprador no se sabe cómo se comportará una vez que la FED abandone su política crediticia de tasas súper bajas.
La economía de Europa no da signos de mejorar y enfrenta una amenaza rusa sobre Ucrania.
Una confrontación con Rusia, que es el principal proveedor de petróleo de Europa puede empeorar sus, ya de por sí, malas condiciones económicas.
La emergencia de la amenaza de grupos terroristas en cercano oriente y las complicaciones entre estados levantinos son circunstancias que no favorecen al optimismo.
La evolución del endeudamiento con relación al PIB es:
En el 2000, el gasto total del sector público federal representó 19.3% del PIB, para el año 2006 éste aumentó a 21.4% del PIB; en el 2012 ascendió a 25.1%, el año pasado se incrementó a 26.5% y el estimado para este año es superior a 27% del PIB. A estos porcentajes hay que agregarle lo que erogan los gobiernos estatales y municipales financiados, con recaudación propia y/o endeudamiento como lo consigna Isacc Kats
http://eleconomista.com.mx/foro-economico/2015/01/25/orgia-no-puede-continuar
La deuda pública del gobierno es alrededor del 40% del PIB en 2013 y ha crecido desde el 17.1% de 2008

Sí, es menor que la de otros países y, en algunos casos, mucho menor. Estar en el club de los países con finanzas públicas sanas da ventajas y estar entre los países endeudados, las quita.
Claro, si se pide prestado, se invierte, se obtienen beneficios por encima de lo que se adeuda y paga los intereses, aumenta la infraestructura, la inversión privada, el empleo y los salarios. Pues mejor imposible. Desde luego, “eso es lo que siempre pasa en este País“. (Y, prácticamente, en cualquiera otro, debo decirlo solo basta mirar a los piigs europeos) Entonces, ¿Para qué preocuparnos?
Mejor preocupémonos cómo administrar la abundancia.
En suma, hay una economía que no se sale del alcance de las políticas que se puedan instrumentar y hay muy serias amenazas que no se sabe cómo vayan a resultar y conducir a buen puerto esta economía depende de las medidas que se están tomando y de las que se tomen en el futuro.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.