Por: Vitelio Lanz Mora
Hay zonas en las ciudades donde, las más de las veces, no hay agua en los grifos. Y cuando la hay, es poca, por corto tiempo y, frecuentemente, de mala calidad.
Las luminarias públicas, hay pocas y, muchas veces, no funcionan; en las calles hay baches, en general, con un mantenimiento deficiente, la inseguridad pública es causa de temor en casi todo el territorio nacional, los espacios públicos, como parques y jardines, con grandes deficiencias de mantenimiento, servicios y planeación.
Hay ciudades, no muy antiguas, donde las calles son estrechas, mal trazadas con aceras angostas llenas de hoyos, postes de teléfonos, de la CFE, de señalamientos viales, con heces de perros por doquier.
Los alcaldes y administradores de las zonas urbanas se excusan diciendo que no tienen dinero porque la federación no ha “bajado” las participaciones. Los urbanistas de las ciudades presentan planes muy costosos; a los que poca atención se les presta ya que, bien se sabe; nunca se llevarán a cabo porque no cuentan con recursos financieros - y explican - esto está condicionado a la aprobación de una legisladora que sólo “baja” “recursos” para su estado en primer lugar. Luego hay que formarse en la cola.
El desorden que prevalece en la política fiscal es causa de que la recaudación sea ineficiente y, peor, que su aplicación, también lo sea sobre todo, porque la pobre rendición de cuentas provoca fallas recaudatorias y gastos inútiles, redundantes o perniciosos y fomenta el pillaje sobre los recursos públicos.
En los Estados Unidos, la recaudación de impuestos que pagan el gasto público la hacen; la federación 50% y los estados el otro 50% aproximadamente. En México, la federación recauda alrededor del 90% y los estados, sólo el 10%.
Los ingresos fiscales del gobierno federal en Estados Unidos es casi la misma que en México: alrededor del 17% del PIB.
http://www.taxpolicycenter.org/taxfacts/displayafact.cfm?Docid=205
En México, el gobierno central debería disminuir los impuestos como el IVA y el impuesto sobre la renta a favor de las entidades federadas transfiriendo potestades - no dinero - de manera que las participaciones desaparezcan del ámbito federal (*)
En México la recaudación del impuesto predial, tarea que corresponde a los gobiernos municipales, equivale a una décima parte del promedio de los países de la OCDE.
Gabriel Zaid nos dice, con razón, que Garantizar la seguridad de la población no es uno de los servicios del Estado: es su razón de ser y para eso sirve el impuesto predial, para financiar esas tareas y las demás contenidas en el artículo 115 de la Constitución.
La regla de Pareto establece que el 80 % del valor inmobiliario de una ciudad se concentra en el 20% de la población. En los municipios de México es probable que la concentración del valor inmobiliario sea mayor que las proporciones mencionadas y, por lo mismo, el costo de operación y mantenimiento y eliminación de rezagos de las ciudades recaerá en estos propietarios.
Esto es un reto y una oportunidad; la administración política de los gobiernos municipales pueden sentar un precedente de cómo manejar adecuadamente las finanzas de una ciudad.
Hasta hace pocos años, establecer una política fiscal era un ejercicio inútil debido a que al entrar en vigor ésta, menudeaban las suspensiones provisionales de amparos interpuestos que hacían nugatorio el intento de ordenar las finanzas públicas. Esto no es el caso actual en virtud de que la suspensión provisional ya no opera para asuntos fiscales.
Es imperativo que los que manejan las finanzas municipales cuiden que las legislación del impuesto predial cumpla con los requisitos de legalidad. Esto lo digo porque hay políticas financieras municipales inadecuadas y contrarias a la ley vigente en virtud de que se violan los criterios constitucionales que debe de cumplir un impuesto por lo que hay que proceder con conocimiento y buen juicio.
Desde luego hay tareas importantes como la capacitación y certificación de peritos valuadores (PV).
Una legislación que castigue severamente la incompetencia y/o la falta de probidad de los PV.
Puesta al día del catastro y una legislación que permita la implantación rápida de un programa de avalúos.
Sería interesante que uno de los institutos patrocinados por el erario se dieran a la tarea de buscar un ejemplo (o patrocinar su desarrollo) y que le dieran publicidad a la manera de “caso” como lo hace la escuela de negocios de Harvard para que sirviese de modelo al resto de los municipios.
(*)las aportaciones habría que considerarlas aparte pues, en mucho, se trata del destino que se debe dar al fondo petrolero cuyos fines, actualmente previstos, son discutibles.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.