LA BUFADORA
El Mosquito
Cuchillito de palo
¿Por qué no existe una cuadrilla de bacheo que tape los hoyancos rompe llantas de las principales vialidades de la ciudad?
ENSENADA BC 10 DE FEBRERO DE 2026.- En política como en cualquier relación por conveniencia, no hay amistades eternas, sólo intereses compartidos. Y en la mesa de la reforma electoral quedó claro que esos intereses ya no caben en la misma silla.
Morena, a través de la Secretaría de Gobernación llegó con tijeras en mano, dispuesta a rasurar los cargos plurinominales y disminuir el financiamiento público a los partidos, entre ellos sus aliados -el Verde y el PT-, cuyas dirigencias reaccionaron como quien ve venir la guillotina.
Cuatro horas duró la reunión en Gobernación y nadie se levantó, no por cortesía, sino porque todos saben que levantarse de la mesa de negociaciones equivale a aceptar que el matrimonio político va rumbo al divorcio.
La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, empuja una reforma que fortalece al partido grande y deja a los satélites flotando en el espacio exterior, justo donde el PVEM y el PT no quieren estar.
Lo curioso es que la reforma electoral no está atorada por la oposición, esa que ya está acostumbrada a perder, sino por los propios aliados del denominado “movimiento de transformación”.
Morena quiere una transformación profunda; el Verde y el PT quieren que nada cambie en materia de reglas electorales; así que, mientras en el discurso se habla de unidad, en los hechos la reforma no termina por concretarse.
Y si bien en Baja California la alianza Morena-PT-PVEM depende de los acuerdos que se establezcan en la ciudad de México, llama la atención que varios morenistas desterrados se están sumando a las filas petistas que comanda el ex gobernador Jaime Bonilla Valdez, en una clara estrategia de sumar fuerzas para elevar su nivel de exigencia a la hora que se distribuyan las candidaturas en el ámbito local.
Franquicias familiares
Hay partidos político y estados de la república que son auténticas franquicias familiares, donde el nepotismo, tráfico de influencias y conflicto de intereses forman parte de la normalidad.
Un ejemplo es Zacatecas, entidad que confirma que el árbol genealógico también sirve como organigrama gubernamental. El senador morenista Saúl Monreal no exige la gubernatura, nomás pide que no lo discriminen por ser Monreal.
Este legislador dice que puede esperar seis años, que no se le va la vida, pero aun así urge que lo apunten en la encuesta, no vaya a ser que el pueblo sabio y bueno de aquel Estado reclame su postulación.
Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum, en cambio, decidió llamar a las cosas por su nombre, algo cada vez más raro en política, pues sostuvo que el nepotismo no gusta, no se ve bien y no huele mejor.
Y aunque la Constitución diga que la prohibición arranca hasta 2030, Morena, en un arrebato de virtud anticipada, promete portarse bien desde 2027.
La mandataria recordó que promovió reformas para prohibir el nepotismo electoral y la reelección inmediata, las cuales ya fueron aprobadas y, en el caso de Morena, se aplicarán desde 2027.
Pero Saúl insiste en que ningún estatuto está por encima de la voluntad popular, y como el hermano menor de los Monreal solicitó que su exclusión no sea sólo por el parentesco con el gobernador de la entidad, David Monreal, o con el líder de morenistas en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal.
“Tengo garantizado mi derecho constitucional, ningún lineamiento, ningún estatuto puede ir por encima de la Constitución yo lo que he dicho -y ojalá se sensibilicen las dirigencias- que me consideren, igual y no puedo ser yo el elegido, el que salga arriba en las encuestas”, señaló.
Casi, casi
El movimiento Somos MX ya presume haber reunido las firmas y las asambleas suficientes para tocar la puerta del Instituto Nacional Electoral (INE) y constituirse como partido político.
Los números, al menos en el papel, les dan posibilidades, pues lograron más de 256 mil afiliaciones y 231 asambleas distritales. Nada mal para un país donde convocar a cinco vecinos ya es proeza.
Pero en México cumplir los requisitos no garantiza nada, dado que apenas da derecho a entrar al laberinto burocrático donde el árbitro electoral revisa, cuenta, descuenta y, si puede, vuelve a contar.
Somos MX se vende como un experimento ciudadano, sin ideología y con demócratas de todos los sabores. Una especie de “todos contra el autoritarismo”, pero que se pondrá a prueba a la hora de repartir candidaturas, definir posturas o decidir quién manda cuando no haya consenso.
Por ahora, Somos MX avanza confiado, pero el problema es que la calle no da constancias, y el INE -ese árbitro al que hoy se defiende y mañana se acusa- todavía tiene la última palabra. De aquí a marzo sabremos si Somos MX se convierte en partido o en otro recuerdo.
Esta organización se enfila a celebrar su asamblea nacional constitutiva, la cual fue programada para el próximo 21 de febrero.
Guadalupe Acosta Naranjo, uno de los fundadores de la organización, refirió previamente que el objetivo de exceder los requisitos mínimos era tener un margen de maniobra ante posibles negativas de la autoridad electoral.
Por su parte, el INE deberá presentar en marzo próximo un informe en sesión del consejo general sobre las organizaciones que pidieron su registro y 60 días después deberá emitir un veredicto.
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