Por: Alejandro Zepeda
ENSENADA BC 2 DE DICIEMBRE DE 2025 (AFN).- Hay algo profundamente torcido en la cultura del espectáculo en México, los conciertos empiezan a la hora que quiere el artista, no a la que marca el boleto. Y lo peor es que ya lo normalizamos.
Este fin de semana lo volví a comprobar en el concierto de Los Tucanes De Tijuana en la Arena Valle de Guadalupe, en #Ensenada. El show arrancó a las 12 de la noche. Sí, dos horas tarde, como si el público no tuviera sueño, trabajo al día siguiente o simplemente dignidad.
Y aquí viene el contraste, en Estados Unidos esto no pasa. Allá el artista se cuadra, el manager se cuadra y el espectáculo inicia a la hora. ¿Por qué? Porque allá hay reglas claras y consecuencias legales. Aquí no. Aquí domina la impunidad, la corrupción y las leyes guangas… pero también un público dejado.
En México, la impuntualidad no se castiga, no se abuchea, no se exige, no se reclama. Sale el artista, empieza el primer acorde… y todo se olvida entre gritos eufóricos, cervezas y celulares grabando. El público perdona todo. Y mientras lo siga perdonando, los artistas seguirán saliendo cuando se les dé la gana. No es culpa del promotor, que bastante hace para que el evento suceda. La responsabilidad es del manager y del artista, que deciden arrancar cuando quieren porque saben que aquí no pasa nada.
Pero lo verdaderamente alarmante es lo que ya ha provocado esta cultura del “cuando quieran”.
Recordemos el caso del concierto de Christian Nodal, el concierto también empezó tardísimo, el público salió cerca de las 2:30 de la mañana, y ahí ocurrió la tragedia.
Un hombre que salió ebrio del concierto, manejando a esa hora, chocó y mató a un conductor de Didi que se dirigía a recoger a unas personas que también venían del mismo evento. Una vida perdida por una cadena absurda, retraso, alcohol, cansancio, madrugada. Un desastre totalmente evitable.
El concierto de Los Tucanes estuvo muy bueno, la verdad. La gente cantó todo, la banda se entregó, el ambiente fue increible. ¿Costaba algo empezar a tiempo y darnos una experiencia completa sin poner en riesgo a miles que manejan cansados, entre frío y neblina, a altas horas de la madrugada? No. Pero en México no existen consecuencias para la impuntualidad, así que todo se repite una y otra vez.
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