Colosio... y 25 años después
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Colosio... y 25 años después

Tijuana BC - sábado, 23 de marzo de 2019 - DORA ELENA CORTÉS JUÁREZ.
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David Rubí del Grupo Táctico ordena al EMP detenerse

Fotos tomadas del libro ¡¡COMPLOT!!

DORA ELENA CORTÉS JUÁREZ

TIJUANA BC 23 DE MARZO DE 2019 (AFN).- MIÉRCOLES 23 DE MARZO DE 1994. TIJUANA. 17:12 HORAS. “SUENAN DOS DISPAROS”. 

Hoy, 25 años después –MARZO DE 2019- y aquí sigo.

La portada del 28 de marzo de 1994

Atrás quedaron Lomas Taurinas, Luis Donaldo Colosio Murrieta, el drama vivido por su familia, la muerte de Diana Laura Riojas, y dos pequeños en orfandad, hoy jóvenes, alejados por mucho tiempo de la vida pública, hasta que el heredero del mismo nombre decidió contra todos los deseos de su propia madre y su familia, entrar en la política.

En esos 25 años diferentes hechos se han sucedido de manera vertiginosa: Tijuana creció, Lomas Taurinas transformó su “cara”; el PAN, acusado de entrada por el gobierno priísta de Carlos Salinas de Gortari como el “principal sospechoso” de ese crimen, siguió gobernando en el Estado hasta ahora, y de ser esta ciudad, una frontera relativamente apacible, tranquila, con un problema de inseguridad creciente y de narcotráfico tomando “visibilidad”, hoy en día es catalogada como “la ciudad  más violenta del mundo”, y no ha perdido su primer lugar en el “ranking” de crímenes cometidos. 

Momento del caos en Lomas Taurinas

Muchos de los actores que de una u otra forma quedaron involucrados en este terrible suceso también han visto transformarse sus vidas; algunos continuaron sus trayectorias tratando de olvidar el impactante momento, otros se fueron a la tumba tras haber cambiado su existencia por una triste y dolorosa, y otros más fueron asesinados. 

Algunos continuaron dentro de la política y otros regresaron como Jaime Martínez Veloz, entonces delegado de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), quien como representante de los programas sociales en la entidad (Solidaridad) fue el principal organizador del evento en Lomas taurinas. El siguió su camino entre la política y la actividad gubernamental, y ante el proceso 2019 regresó a Baja California para intentar ser candidato a gobernador por Morena, hoy el partido en el poder a nivel federal, y al no lograrlo lo intentó en la candidatura por la alcaldía. Después de un enfrentamiento con los dirigentes estatales y la presidenta nacional Yeidckol Polevnsky, está a punto de convertirse en el candidato a gobernador por el Partido de la Revolución Democrática. 

El que entonces era el presidente estatal del otrora invencible Partido Revolucionario institucional, el ex alcalde de Tecate César Moreno Martínez de Escobar, que además fue senador de la República siempre aseguró que su vida cambió con este suceso, y si se puede decir, se volvió más taciturno y negado a hablar del tema; finalmente murió por enfermedad sin volver a opinar sobre lo ocurrido ese fatídico miércoles en la colonia ubicada al oriente de la ciudad. 

Detienen a Mario Aburto Martínez

Y el dirigente local del mismo partido para esas fechas, Antonio Cano Jiménez, convencido hasta ahora de que sólo Mario Aburto asesinó a Luis Donaldo Colosio también continuó su vida dentro de la política y la alternó con actividades empresariales, mientras cada 23 de marzo, de manera ininterrumpida, cuando no están las huestes del tricolor, se acerca al que fue el lugar donde cayó abatido el entonces candidato presidencial, y le rinde silencioso homenaje.

Otros actores como aquellos que integraron el tristemente célebre equipo de seguridad TUCÁN (Todos Unidos contra Acción Nacional) como Tranquilino Sánchez Vega, Felipe Mayoral (padre e hijo Rodolfo ) Rodolfo Rivapalacio y hasta Othón Cortés -detenido como el “segundo tirador”- cargaron durante mucho tiempo con el estigma de quedar involucrados en este asunto, y quienes ya murieron como Sánchez Vega y Mayoral (padre), lo hicieron -según se dijo- en una extrema pobreza y señalados por la sociedad. Nunca se entendió, ni tampoco explicó, por qué el Estado Mayor Presidencial y el PRI, aceptaron llevar a este grupo (que se identificaba con un listón blanco) como parte del sistema de “seguridad” del candidato. 

Otros murieron asesinados durante los siguientes meses, y en algunos casos años, en hechos que no quedaron totalmente aclarados por las autoridades, y quienes se vieron involucrados en algún incidente extraño pero lograron sobrevivir, entraron en un mutismo total, después de haber sugerido algún temor porque se les relacionara con el “caso Colosio”. Uno de esos casos, el  Arturo Ochoa Palacio, delegado en ese entonces de la PGR en Baja California, quien fue asesinado el 17 de abril de 1996 cuando se ejercitaba en las instalaciones del ahora Crea.

Luis Donaldo Colosio en el mitin

Federico Benítez López, en 1994 director de policía de Tijuana murió ejecutado un mes después del asesinato de Luis Donaldo Colosio, por individuos que le tendieron una emboscada cuando se trasladaba en su vehículo, acompañado de su escolta Ramón Alarid Cárdenas, allá por la vía rápida cerca de donde se ubica el Costco, a algunos metros de las instalaciones de la Cruz Roja donde fue llevado de inmediato sin que lograra salvar la vida.

El priísta Aaron Juárez Jiménez, durante muchos años funcionario de la Procuraduría General de la República en diversos estados del país custodió una ojiva que se encontró dentro de la mancha de sangre dejada por Luis Donaldo Colosio en Lomas taurinas, horas después de que se cometió el asesinato. Aarón Juárez se ofreció a ser abogado defensor de Othón Cortés, aunque declinó antes de iniciar con esa tarea. Murió en marzo de 1995 en un accidente automovilístico, allá por La Rumorosa cuando regresaba de una convención estatal del PRI que se celebró en Mexicali. Entre otros, lo acompañaba el ex diputado local del PRD, Roberto Dávalos quien desde entonces quedó en una silla de ruedas y que ha preferido olvidar ese suceso, que en algún momento calificó de “extraño”.

Personajes investigados por PGR

Jesús Romero Magaña, primer fiscal que interrogó a Mario Aburto Martínez en las instalaciones de la PGR en Tijuana murió asesinado entre la noche del sábado 17 y la madrugada del domingo 18 de agosto de 1996 cuando individuos lo acribillaron en las puertas de su casa. 

La misma noche del crimen en Lomas Taurinas fue asesinado un hombre que luego se supo que se llamaba Ernesto rubio, agente federal de las confianzas del comandante Raúl Loza Parra. De este asesinato no se tuvo conocimiento hasta algunas semanas después en que en El Universal dimos cuenta del hallazgo. 

Hubieron otros actores involucrados en este tema, que también han seguido vigentes hasta hoy día como el ex gobernador de la entidad, después senador y ahora diputado federal Ernesto Ruffo Appel, quien en aquel entonces me confesó que cuando llegó el Procurador General de la República Diego Valadez “creí que hasta ahí había llegado mi gobierno”, dijo, ya que apenas pisando tierra el funcionario federal, fue espetarle que todo era su culpa: “¡Vea lo que hizo su policía! palabras más, palabras menos, le soltó a bocajarro, al tiempo que le advertía que no quería ver a su procurador Francisco Franco Ríos.

Ernesto Rubio Mendoza, agente federal asesinado la misma noche

“Franco no lo creyó así, y se presentó en las oficinas para estar presente a la llegada de Diego Valadez cuando íbamos a reunirnos, pero se dio cuenta de la frialdad cuando éste ni siquiera volteó a verlo”, dijo en una de esas tantas charlas Ruffo Appel a quien esto escribe. Franco Ríos fue separado de su cargo antes de concluir la administración de Ernesto Ruffo, y no obstante los señalamientos reiterados que se hicieron en su contra, él siguió su actividad legal sin sobresaltos, y siempre movilizándose sin seguridad a su alrededor.
Héctor Osuna Jaime, en ese año presidente municipal de Tijuana, sin profundizar en el tema siempre ha sugerido que situaciones extrañas se sucedieron en ese evento criminal, pero ha preferido callar; fue senador de la República, director de la Cofetel; decidió volver a jugar para la alcaldía de Tijuana en la elección anterior, sin éxito, y ahora pugnará por la gubernatura cobijado por Movimiento Ciudadano.

David Rubí Gómez, entonces jefe del Grupo Táctico de Tijuana hoy se encuentra fuera de la corporación por una embolia sufrida hace ya algunos años. Este hombre fue, quien evitó que tras ser detenido fuera “desaparecido” Mario Aburto Martínez, ya que bajo amenazas y con arma larga apuntando hacia el coronel Federico Antonio Reynaldos del Pozo, del Estado Mayor Presidencial -quien manejaba- obligó a que se identificaran, y luego llevaran al detenido a las instalaciones de la PGR.

Juan Vengas o Venegas, quien manejó en ese fatídico día la unidad de rescate “Delta 7” -que fue a la que finalmente trasladaron moribundo a Colosio- también ya murió, según lo relata hoy en un comentario en redes, Julio César Díaz Carrera quien era socorrista de la Cruz Roja. Según Díaz Carrera, su compañero rescatista “no volvió a ser el mismo… siempre dijo que lo habían amenazado”, aunque no entró en detalles. Sólo añadió que “vivió siempre con miedo y murió de las enfermedades ocasionadas por el estrés”.

Diego Valadez con Manlio Fabio y Ruffo

Es más, a 25 años de ocurridos estos hechos, también en el “inter” falleció -por muerte natural- el compañero Manuel Cordero García, quien apoyó en las investigaciones que realizamos en aquel entonces, y que llevó a la publicación el 28 de marzo de 1994, tan sólo a cinco días de ocurrido los hechos en Lomas Taurinas, del reportaje publicado en El Universal donde revelábamos la posibilidad de un complot y detallábamos varios aspectos de lo ocurrido en esa gira, así como las irregularidades que hicieron presumir a muchos, que la muerte de Luis Donaldo Colosio no fue producto de un “asesino solitario”, como lo estableció finalmente “la verdad legal” a la que quisieron llegar las autoridades. Luego, en junio de 1994 nos entregaron el Premio Nacional de Periodismo, en reportaje, y dos años después, vino el libro ¡¡Complot!! que El Universal hizo el favor de publicarnos.

Raúl Loza Parra, comandante federal en Tijuana, quien encabezó las primeras investigaciones y que según información de la subprocuraduría se quedó con importantes evidencias del caso, a la postre fue señalado como uno de los presuntos asesinos del director de seguridad pública de Tijuana Federico Benítez López.

La doctora Patricia Aubanel Riedel, cardióloga, quien participó dentro del equipo de médicos locales que atendió en el Hospital General a Luis Donaldo Colosio, continuó con su práctica profesional, sin hablar nunca más del caso del ex candidato profesional, después de que fue presionada, y algunos dicen que amenazada, por gente del gobierno Federal para que se desdijera de una declaración pública que hizo en radio al narrar lo que le tocó vivir en el quirófano. Ella, sin considerar lo que sus palabras le traerían, narró de manera abierta e inocente, que el candidato presidencial había recibido los disparos por lo menos de dos armas diferentes, según lo que ella y sus colegas platicaron al comentar sobre las lesiones que mostraba el cuerpo del sonorense. 

También está quien fue el primer Procurador de los Derechos Humanos de Baja California José Luis Pérez Canchola, quien fue de los pocos que pudo ver y hablar con Mario Aburto mientras se encontraba en los separos de la PGR en Tijuana, y después en Almoloya de Juárez cuando fue solicitado para que identificara al individuo que se encontraba ahí detenido, ante las versiones en el sentido de que había “más de un Aburto”. Pérez Canchola siempre apuntó sobre situaciones extrañas que le tocó observar, sobre todo en las diligencias celebradas en Tijuana, y apenas hace un par de días, en una columna entregada a Agencia Fronteriza de Noticias, el primer Procurador de los Derechos Humanos en la entidad manifestó su certeza de que Luis Donaldo Colosio no murió como consecuencia de la acción de un hombre solitario, sino que fue producto de la “narco-política”.

Y como los mencionados hay otros personajes de Tijuana, que en mayor o menor grado se vieron involucrados en este caso, que a 25 años ha vuelto a cobrar relevancia, sobre todo por los hallazgos que se están presentando y los archivos que se están desclasificando, además de la voluntad que parece existir para que se ahonde en lo que realmente sucedió en aquel entonces, cuando el coordinador de la campaña de Colosio, el bajacaliforniano Ernesto Zedillo Ponce de León no lo acompañó en su gira aduciendo que no quería “meter ruido” a la visita del candidato, con comentarios que se pudieran hacer en el sentido de que él sería el elegido para convertirse en gobernador de esta entidad. 

En lugar de eso, y a consecuencia del crimen, Ernesto Zedillo se convirtió en presidente de la República, algo que en ese entonces siempre quiso su principal asesor, convertido en “la eminencia gris” atrás de Carlos Salinas de Gortari: el doctor José María Córdoba Montoya, quien fue exiliado del país a raíz precisamente del reportaje que publicamos en el diario nacional.

Y nos situamos de nueva cuenta 25 años después: Tijuana aparenta haber dado vuelta a esta hoja de su historia, mientras muchos de sus residentes, sobre todo jóvenes, no muestran mayor interés por ese suceso, en tanto que Lomas Taurinas sí se ha convertido en un lugar de “atracción turística” sobre todo para periodistas, académicos, políticos y personas que vienen de otras partes del país y del mundo preguntando ¿dónde mataron a Colosio?

Los locales en cambio luchan contra el caos vehicular, las medidas fronterizas que afectan a la región, ahora la migración extranjera que ha trastocado la vida cotidiana fronteriza de una región que mantiene total interrelación con su vecina del norte, y que se manifiesta angustiada por la creciente inseguridad mientras observa, cada vez con menos asombro los crímenes y otro delitos de alto impacto que se registran en sus calles.

Ante eso, el crimen de Luis Donaldo Colosio ya parece muy lejano. Tijuana es otra, y México es gobernado por un partido que posiblemente el sonorense nunca hubiera soñado, no obstante que a él correspondió reconocer el primer gobierno de oposición en el país, con el triunfo del PAN, y de Ernesto Ruffo Appel en 1989 en Baja California.

Mañana: cómo conocí a Luis Donaldo Colosio.

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