Candidaturas que ubican el problema
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Candidaturas que ubican el problema

Tijuana BC - viernes, 29 de diciembre de 2017 - Marco Antonio Samaniego.
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Por: Dr. Marco Antonio Samaniego López

En estos días en que las reuniones con amigos y familiares se vuelven aspecto central en nuestras vidas, iniciaron las campañas de quienes pretenden ocupar los cargos de orden público que en 2018 estarán en la disputa electoral. 

El exgobernador del estado de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, pretende ser diputado para  la próxima legislatura federal.  Los acuerdos cupulares en el PRD, PAN y MC, han encontrado una candidatura que refleja la carencia de legitimidad de quienes pretenden representar al poder federal. 

Si bien un diputado federal es electo por los ciudadanos de un distrito, las decisiones  de las que forma parte tienen repercusiones a nivel nacional. Representa un distrito, pero el voto que representa al interior de la cámara de diputados, es un elemento importante en el balance de poder. Sobre todo porque el frente que se formó, busca lograr una mayoría que le permite ser el factor de contrapeso  de mayor importancia, sobre todo por el caso de que Anaya no triunfe. 

¿Cuál es el mensaje que la unión cupular de  los dirigentes de los partidos que ya no son partidos sino un frente, pero que reciben recursos del pueblo como si fueran partidos? (reconozcamos que es difícil explicar lo que sucede)  Una candidatura como la de Ángel Aguirre lleva una condición: las candidaturas a diputados son para el que pueda pagarse sus campañas. No es una agenda la que los une, las candidaturas son para aquellos que están dispuestos a meter su dinero a una lucha electoral que todo sus recursos se van a central en la elección presidencial. 

¿Quien  negoció una candidatura como esa? ¿Quiénes la aprobaron? ¿Con que argumentos  es posible legitimar que este individuo sea candidato a lo que sea por el partido, frente, unión, alianza o lo que sea? ¿Cómo argumentar que va a hacer su trabajo alguien que por su incapacidad se vio obligado a renunciar a la gubernatura de una entidad? ¿Cómo defender una candidatura de este personaje? 

La única respuesta posible es porque no van a gastar en su candidatura. Ganar o perder no es asunto del frente.  Los recursos son para la presidencial y la apuesta va con todo.  Consideraron que la campaña presidencial es la que va a arrastrar los votos, no los candidatos específicos de los distritos. Los electores van a ser atraídos por las elecciones a la presidencia, no por los candidatos a las diputaciones. 

El arreglo de esta candidatura es macabro, por donde quiera que se le vea. En esta semana, en un primer acto de campaña, los padres de los 43 se hicieron presentes y no permitieron que se realizara el evento. El comentario de Ángel Aguirre Rivero es más que preocupante. Rebela la carencia total de sensatez  y que los acuerdos cupulares carecen de legitimidad. El exgobernador que fracasó rotundamente en su cargo dijo: no tengo nada de qué avergonzarme. 

En efecto,  entre gritos y patadas de un acto fallido gracias a la acción de los padres de los 43,  el encargado de administrar la justicia en ese momento, a pesar de los eventos que todos conocemos, indica a los mexicanos que él no tiene nada de qué avergonzarse. ¿Entonces que necesita para mostrar vergüenza? ¿Que fueran 100? ¿Cuantos crímenes brutales necesitara Ángel Aguirre Rivero para que sienta vergüenza?  Eso nos indica que su renuncia al cargo no la entendió. Su renuncia fue un acto administrativo, no de conciencia ante su evidente fracaso. 

Pero más grave es el que las cúpulas partidistas llegaran al acuerdo de que fuera candidato. Hablaron  por teléfono, se sentaron a una mesa, evaluaron el caso (es de suponerse) y tomaron la brillante decisión  de que  un personaje de esta calaña es digno de representar  y tomar decisiones que impactan a todos los mexicanos. Insistimos, es un distrito, pero  en el cargo se toman decisiones que nos involucran a todos.  

Así, pues, estamos ante una realidad que en cualquier forma que se le vea ubica el proceso electoral en su dimensión: todo a la presidencial. El que se pueda pagar su campaña adelante. Los electores van a llegar por el candidato a la grande. Ahí está la apuesta. Que  va a pasar después no importa.  Las propuestas de campaña son asunto menor.  A ese lugar nos ha llevado esta partidocracia. 

* Marco Antonio Samaniego López.  Doctor en historia por el Colegio de México.

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.

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