Pero los feminicidios siguen
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Pero los feminicidios siguen

Tijuana BC - jueves, 5 de diciembre de 2019 - Marco Antonio Samaniego.
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Por: Marco Antonio Samaniego

TIJUANA BC 5 DE DICIEMBRE DE 2019.-En estos días, los medios  informan sobre dos caras de la moneda. Por un lado, el asesinato artero por parte de un CEO de una reconocida empresa en México, que luego  de su separación,  es el principal sospechoso de dar muerte a su ex esposa, Abril Pérez. El sistema judicial ha sido señalado como culpable de liberar a quien, por la noche, con una bat,  golpeó a su todavía cónyuge cuando este realizó tal acción. 

El tema ha despertado particular indignación y hoy los jueces  que lo liberaron son señalados como responsables de haber liberado al administrador de la connotada empresa. La hija de la víctima, señala a su padre como el responsable de la brutal agresión e indica que estamos en una sociedad que el poder del dinero puede más que la justicia. En las cámaras, los jueces involucrados, son motivo de atención y se pide se les investigue.

En esta semana, una mujer de 27 años, Karen Espindola, se volvió motivo de atención. La familia recibió un mensaje de alerta y la madre y el hermano a través de las redes sociales generaron  una atención significativa para encontrarla. Las autoridades se movilizaron y  el tema de inmediato se posicionó en los medios.  

En estos mismos días, cientos de miles de mujeres en todo el mundo han realizado   una movilización grupal en la que, su mensaje, se centra en indicar que la violación a las mujeres es un tema de quienes lo perpetran, no de ellas. El motivo, porque como argumento justificador, tantos en el ámbito social e incluso en el judicial, se ha liberado a individuos bajo el argumento de que la víctima se lo buscó, por haber utilizado una minifalda, por usar escote, por pintarse de cierta manera o por andar a cierta hora de la madrugada en la calle.  Sorprende que estos argumentos se repitan con especial recurrencia.   Así, parece que la víctima es culpable de lo sucedido. Por ello, el discurso acompañado de movimientos grupales, apunta en la dirección correcta. Ellas pueden vestirse como quieran a la hora que quieran y estar con quien quieran y deseen. La violación no debe darse en ninguna circunstancia y punto. Es decir, la culpa es el del perpetrador y de nadie más. 

Pero volvamos a lo de Karen Espindola. Poco después de la alerta y de la movilización tanto social como de las autoridades, la mujer apareció sana y salva. La imagen que aparece en los medios es que  llega acompañada – parece que de su hermano - a  un departamento y que camina sin  signos de haber sido violentada. Poco después, aparece en los medios la imagen de Karen, quien, en compañía de un hombre  baila en un bar que se encuentra a un kilómetro de su casa.  Tarda en dar su declaración y cuando finalmente lo hace, dice sentirse arrepentida de lo sucedido. Estaba en el bar  y disfrutaba con su amigo, pareja o conocido, sin saber lo que se generaba a su alrededor. 

Sin duda, la idea de las jóvenes chilenas que le ha dado la vuelta al mundo influyó en la atención que se brindó al caso. La autoridades se movilizaron en un contexto de violencia  donde, por desgracia, un caso  que puedo evitarse, como el de Abril Pérez, influyó en el de Karen Espindola. Esta última, para este momento, en redes sociales ha sido motivo de numerosos comentarios negativos. Desde culparla  porque su caso puede generar desatención en otros que se presenten, como la burla por ser alguien que se divierte mientras la sociedad se moviliza por ella.  Los términos utilizados de manera despectiva han sido  numerosos. 

Sin embargo, las cifras que se manejan para México, y en general para el mundo sobre asesinato de mujeres y principalmente perpetrados por  sus parejas, es escandaloso. Nos habla de que los canales de dialogo se rompen y toman un  sentido de violencia de manera recurrente. Un asunto es tener desacuerdos y otro golpear o violar a una mujer, o en el peor de los casos, asesinarla.

Es decir, Karen Espindola tenía todo el derecho de estar con quien quisiera y a la hora que lo deseara.  No por eso se le puede reprochar lo que desee hacer con su vida.  Es más, que bueno que el caso no resultó en un feminicidio o en una violación. Es mejor que los hechos sean como han llegado a los medios que la alternativa de la perdida de una vida. Porque los feminicidios siguen y la autoridad no puede discriminar. No puede decir, para otro caso, que es necesario esperar para ver si regresa, de donde sea, o no. La garantía de seguridad es para todos, sin medir el tamaño de la falda, el color de los labios, el de la piel, el sexo o la condición social. Qué bueno que la autoridad actuó de inmediato y  ojala se vuelva un ejemplo para todos  los casos. Si una joven se divierte, anda con su novio, toma una copas, no son pretextos para no actuar, o para caer en el triste se lo buscó por ser así. Es decir, no se trata de esperar para ver si aparece un cadáver o una joven que regresa apenada, se trata de prevenir que no suceda. En ello, deben colaborar todos al informar  con quien tenga relación de parentesco o amistad,  pero no para  caer en los errores que se vivieron para el caso de Abril Pérez, quien pagó con su vida el minimizar los efectos de dejar pasar una conducta violenta, como es uso de una bat para evidenciar las diferencias. Que se sigan los ejemplos de las jóvenes chilenas, de los familiares de Karen que actuaron de inmediato y de la autoridad que respondió. El problema no es lo que hizo Karen, sino el conjunto de eventos que han provocado la situación de alarma actual. 

* Marco Antonio Samaniego López.  Doctor en historia por el Colegio de México.

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del auto

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