TIJUANA BC 10 DE AGOSTO DE 2013 (AFN).- La actividad criminal de Rafael Caro Quintero, liberado ayer por órdenes de un Tribunal Unitario, se reflejó de manera importante en esta frontera, y no solamente porque a partir de su detención se “dividió” el país en regiones, dejando esta zona para los hermanos Arellano Félix, bajo la dirección de Jesús Labra Avilés, como muchos aseguran.
También repercutió de otras formas, y una muy clara ocurrió en aquel 1985 cuando todos los habitantes de esta entidad, sin tener responsabilidad en las actividades ilícitas de este narcotraficante, sufrieron las consecuencias de sus acciones, particularmente por aquella que llevó a la muerte al agente estadounidense de la Drug Enforcement Administration (DEA), Enrique Camarena Salazar, también muy cercano a esta entidad.
Quienes vivieron ese momento recordarán que por primera ocasión en la historia de Baja California, las autoridades estadounidenses ordenaron el cierre, durante unas horas de la garita internacional de Tijuana con San Ysidro, algo que nunca había ocurrido en las largas e intensas relaciones de los dos países.
Y de inmediato, al re abrirse las puertas fronterizas, inició lo que fue conocido como “Operación Intercepción” que consistió en la revisión exhaustiva de vehículos que cruzaban con rumbo a Estados Unidos, obligando a los automovilistas a abrir cajuelas y cofres de las unidades.
La medida fue sorpresiva; no hubo anuncio oficial y el argumento manejado por las autoridades estadounidenses fue que se pretendía evitar que cruzara droga hacia Estados Unidos. Esta operación Intercepción inició el 16 de febrero a pocos días del secuestro de Enrique Camarena Salazar, ocurrido el día 7 de ese mismo mes en aquel 1985.
Extraoficialmente se aseguraba que la intención de dicha Operación, era presionar a las autoridades mexicanas para que agilizaran la búsqueda de Camarena Salazar, reportado como desaparecido desde el día 7 de ese mes de febrero. Lamentablemente no lograron esto y fue el 5 de marzo que el cuerpo atormentado de este agente encubierto fue localizado en una zona rural de La Angostura, Michoacán. Junto con él fue asesinado su piloto Alfredo Avelar.
La autoría de este crimen le fue acreditada al entonces poderoso capo Miguel Ángel Félix Gallardo, ya que se atribuía a Camarena el hecho de haber descubierto la enorme plantación que el narcotraficante tenía en el “Rancho El Búfalo” en el estado de Chihuahua, donde laboraban más de 3 mil campesinos en el cultivo de mariguana.
Tras investigaciones se determinó que quienes asesinaron al agente estadounidense fueron Ernesto Fonseca “Don Neto” y Rafael Caro Quintero, quien huyó del país, llevándose consigo a su entonces novia Sara Cristina Cossío Vidaurri, hija de un ex secretario de Educación del estado de Jalisco y sobrina del ex gobernador Guillermo Cossío Vidaurri, por lo que se corrió la versión de que se la llevó “secuestrada”.
El cuatro de abril de ese mismo año, ambos enamorados, fueron descubiertos en un departamento de Costa Rica por la policía de ese país, que los encontró en la cama, durmiendo y prácticamente desnudos. Ella negó haber sido plagiada y afirmó que estaba con él por decisión propia ya que era su “novia”.
El pasaje de la famosa “Operación Intercepción” que recuerdan miles de bajacalifornianos, también lo retoma en sus memorias el ex presidente mexicano Miguel de la Madrid Hurtado, quien en ese entonces gobernaba el país.
Él relata que esta medida que se tomó sin informar previamente a las autoridades mexicanas lo llevó a buscar una plática directa con el entonces presidente Ronald Reagan, al que le hizo saber –en inglés- que le irritaba enormemente y le preocupaba el caso del secuestro de su agente antidrogas, en lo que se trabajaba de manera intensa, sin embargo también le hizo notar el hecho de la muerte de 10 policías mexicanos en la que desde entonces llamaba “guerra” contra el narcotráfico.
De la Madrid señala que grupos especiales de migración, Aduanas y de la Policía Anti-Motines de Estados Unidos “endurecieron” las medidas de revisión y control para el ingreso a Estados Unidos, desde todos los puntos de la frontera mexicana.
Calificando a ese operativo como “sin precedentes”, señala en su documento que consistió en la revisión (tal como así fue) de cada automóvil o transeúnte, al cruzar los pasos fronterizos y que incluyó el cierre temporal de garitas y ocasionó severos trastornos en las poblaciones correspondientes “donde las filas de automóviles para cruzar la frontera alcanzaron los cinco kilómetros de longitud, haciendo que sus pasajeros perdieran alrededor de cuatro horas en el cruce”.
Y lo más preocupante: advierte que su gobierno se enteró de esta grave medida “por la vía de los hechos, pues fue adoptada por el gobierno norteamericano de manera unilateral y sin que mediara gestión diplomática”. Su objetivo, señala el ahora fallecido ex presidente en sus memorias, consistía en prevenir la introducción de estupefacientes a Estados Unidos, sin embargo las autoridades aduanales norteamericanas reconocieron “sin ningún empacho”, dice, que estaba orientada “a presionar a las autoridades mexicanas pues sentían que nuestro gobierno no había puesto el interés adecuado en la búsqueda del agente norteamericano”.
En la frontera de Baja California con California, el drama que entendían que estaba viviendo el agente norteamericano, generaba un malestar que resultaba comprensible, ya que Kiki Camarena era un agente especial de la Drug Enforcement Administration (DEA) con base en Calexico (frontera con Mexicali) en California, pero antes perteneció al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y fue Bombero y policía.
En 1981 inició sus actividades como agente encubierto en Guadalajara Jalisco y gracias a sus operaciones, fue posible descubrir a los fuertes grupos de narcotraficantes que operaban en el país y destruir el enorme plantío de drogas en el estado de Chihuahua. Desde su cruel asesinato, Camarena Salazar ha sido considerado “un héroe” por las autoridades y agentes de la DEA.
Ayer, esta agencia anti-narcóticos mostró su pesar por esa liberación y anunció que no dejará de trabajar para “llevar ante la justicia norteamericana” a Rafael Caro Quintero “para que pague sus deudas con la justicia”.