ENSENADA BC 9 DE SEPTIEMBRE DE 2018 (AFN).- La sardina es una de las principales pesquerías de Baja California y debido al aumento reciente en su disponibilidad, los productores diversificaron su mercado, por lo que se posicionó como la segunda especie que mayor valor económico aporta por parte del sector pesquero de Baja California, solo por debajo de la pesca de la langosta, recordó Alfonso Rosiñol de Vecchi, productor de sardina en Baja California.
Destacó que por volumen la sardina es la pesca principal en Baja California y va en aumento, ya que mientras que en el año 2016 se capturaron más de 51 mil toneladas, en el 2017 se pescaron más de 91 mil toneladas, con un valor comercial superior a los 131 millones de pesos.
Expuso que una buena parte de la sardina que se captura en Ensenada es congelada, ya sea el pez completo o solo la parte que se conoce como troncho (el cuerpo del pez sin cabeza, cola ni vísceras), en esas dos presentaciones se congela y de esa manera es principalmente exportado.
Añadió que hay una parte de ese congelado que se usa para consumo nacional, ya que se guarda y después se enlata, porque la sardina tiene unas temporadas más altas y otras más bajas, con lo que se garantiza que la enlatadora trabaje todo el año.
“Otra modalidad de comercialización es la sardina congelada que se exporta para ser enlatada en Corea, Tailandia, Malasia, Vietnam y China; la sardina también se exporta para venderse como carnada para la captura de atún aleta azul. La harina de pescado es otra de las diversificaciones en el aprovechamiento de la sardina, ya sea que se capture y se procese directamente como harina de pescado o que se tomen sus vísceras, cabeza y cola para transformarlos en harina”, precisó.
Rosiñol de Vecchi sostuvo que por lo general se obtiene 65 por ciento de proteína en esa harina, mientras que en otras pesquerías la cifra es cercana al 60 por ciento, por lo que es considerada una harina muy valiosa por el alto contenido de proteína que contiene, además de los subproductos a la hora de estar haciendo la harina, como son el aceite y el condensado.
El productor y presidente de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola (Canainpesca) en Baja California destacó que hay un aprovechamiento del 100 por ciento de la sardina y en Ensenada se añade su uso como alimento en ranchos atuneros, además de que su valor incrementa por los diversos pasos de transformación.
Refirió que durante el último fenómeno climático conocido como “El Niño” que se registró en Baja California, los productores de sardina tuvieron dificultades para capturarlas y concluyeron que las poblaciones se desplazaron a áreas donde la flota sardinera no opera. “Nosotros operamos a lo largo de la costa, entonces se pudo haber ido a altamar o pudo haber buscado aguas más profundas o simplemente en la misma zona haberse ido más al fondo. Lo que nosotros necesitamos es que esté en la superficie, que es donde la red la puede agarrar, nosotros no hacemos una pesca de profundidad, hacemos una pesca sobre la superficie”, precisó el productor.
Tras el descenso de las capturas de sardina en costas bajacalifornianas, el año pasado los productores tuvieron un repunte que consideran ha sido la mayor producción de los últimos 15 años, que regularmente oscila entre las 60 y 65 mil toneladas anuales; el año pasado las autoridades pesqueras registraron 91 mil toneladas.
El presidente de la Canainpesca en Baja California relató que los primeros meses de este año continuó la tendencia al alza en capturas, sin embargo, a partir de los meses recientes han tenido dificultades para localizar el recurso.
“En los últimos dos meses ha habido un cambio, la sardina no la estamos localizando nuevamente pero estamos localizando muchísima anchoveta, en cantidades enormes, ya que la aparición fuerte de una especie desplaza a otras. En el mes de mayo se capturaron alrededor de 10 mil toneladas de anchoveta, lo cual para mayo es un número impensable en cuestión de pesca de pelágicos, y en número de anchoveta es también un número no visto”, añadió.
El productor agregó que las áreas de desove son esenciales para el mantenimiento de la población de los peces y la entrada de nuevos organismos a la población adulta, que es la que sustenta las actividades pesqueras de la región.
Detalló que la relevancia de la sardina como recurso pesquero en Baja California, México y el mundo, le ha valido la atención de especialistas del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese), quienes han estudiado la distribución y zonas de desove de la especie, uno de ellos es el doctor Timothy Baumgartner Mcbride, investigador del Departamento de Oceanografía Biológica del Cicese, quien desarrolla estudios sobre el clima para conocer el presente, pasado y futuro de la sardina en la corriente de California.
El investigador explicó que indagar en el pasado de la distribución de la sardina, comprende desde el año 420 d. C. hasta la década de los años de 1970, indicó que para el desarrollo de esos estudios, se tomaron muestras de sedimentos en tres cuencas de la corriente de California, localizadas en Canadá, Estados Unidos y México, a partir de una losa de sedimentos con grosor de un centímetro.
El doctor Baumgartner explicó que realizan radiografías que permiten la reconstrucción paleo-ecológica, es decir de pasados geológicos, de la variabilidad natural de la población de la sardina en la corriente de California.
Expuso que actualmente hay tres subpoblaciones o stocks de sardina en la corriente de California: un stock primer frío asociado con agua de Canadá, Oregón, Washington y California; el segundo stock es templado y está al frente de Baja California, y el stock cálido del golfo de California.
“Estos stocks, estacionalmente y también entre años y entre décadas, se están moviendo en sincronía pero hay una cosa muy interesante, no se pueden distinguir estas tres subpoblaciones por sus genes, porque cada 30 o 40 años, los tres stocks están enfrente de Baja California, entonces hay una mezcla de genes y en la escala evolutiva esto ya es suficiente para que no haya un marcador que pueda distinguir a las poblaciones, motivo por el que están identificadas por su morfología o su forma exterior”, destacó el especialista.
Dijo que este movimiento de las poblaciones de sardina también ha sido identificado por los productores, quienes lo perciben porque incide en sus niveles de captura.
Respecto al futuro de la sardina el doctor Baumgartner indicó que se enfoca en datos de la corriente de California, que indican el aumento de temperatura, que se estima será entre uno y dos grados en los próximos 50 años, lo que resultará en condiciones más favorables para el desove de sardina y con ello el incremento de las poblaciones susceptibles de ser aprovechadas por los seres humanos.
Alfonso Rosiñol en ese sentido comentó que aunque el incremento en la disponibilidad de sardina significa una disminución en su valor comercial, la industria tiene la capacidad de adaptarse y diversificar sus mercados, como lo hizo con la integración de plantas harineras. “El precio ha bajado un poco pero eso es normal por la ley de la oferta y la demanda, y no solo en México, en todo el mundo el precio ha bajado un poco por esta alta disposición pero sí hay mercado en sus diferentes presentaciones, cuando empezamos a ver más sardina y anchoveta, se empezaron a instalar plantas harineras en Ensenada”.