Tijuana BC 12 de julio de 2015 (AFN).- La señora Juana Pérez Martínez, originara de Torreón Coahuila, tenía 15 años sin ver a uno de sus hijos que actualmente vive con su familia en Nuevo México, Estados Unidos, y debido a su situación legal en el vecino país no puede cruzar a tierras mexicanas para abrazar a su madre que padece de diabetes.
El día de hoy con lágrimas en los ojos, Juana lo pudo ver a través de la malla de metal que divide a ambos países en el Parque de la Amistad, en el fraccionamiento Playas de Tijuana, lugar que se ha vuelto punto de reencuentro de miles de familias desde hace ya varios años.
Actualmente Martín Zúñiga Pérez (hijo de doña Juana), está “arreglando” sus papeles, con la esperanza de que dentro de cuatro o cinco años pueda cruzar libremente a la ciudad de Tijuana para re encontrarse con su madre y hermanas.
Junto con sus dos hijos, Kimberly y Martín Zúñiga, de catorce y trece años respectivamente, el hombre observaba lo alto que es esa malla que divide en ese punto, a México y Estados Unidos y sonreía al ver feliz a sus familiares, pues solamente se comunica con ellos a través de las redes sociales.
Un día, Martín llamó a una de sus hermanas que radica en la colonia Villa Fontana en Tijuana, y le comentó que las autoridades estadounidenses le permitieron acercarse al muro fronterizo para que pudieran ver a sus familiares por unos minutos en el parque de Playas de Tijuana.
Por lo anterior, informaron a doña Juana Pérez, quien emocionada no dudó en reunir a sus demás hijos y nietos que viven en esta ciudad para saludarlo después de 15 años y conocer a sus dos hijos que ya son ciudadanos estadounidenses.
Hace 18 años Martín salió de Torreón, Coahuila, en busca de una vida mejor en Estados Unidos y para mandar sustento económico a su madre, y a pesar de que ha logrado triunfar en el vecino país, la distancia le hace extrañar México por lo que mantiene la esperanza de regresar pronto.
Cada fin de semana el Parque de la Amistad de Playas de Tijuana, es testigo de reencuentros familiares que gracias a agrupaciones civiles se pueden hacer posibles; muchos de ellos son mujeres o jóvenes deportados por su situación de ilegal en Estados Unidos, y deciden rehacer su vida en Tijuana, pero que esperan una semana para ver a través de estos obstáculos a sus padres o hermanos.
