Tijuana BC 12 de noviembre de 2014 (AFN).- Reconocer que el Estado de Baja California se contrajo económicamente y que presenta una crisis en la actualidad, es necesario para implementar un programa "anti cíclico" que le permita sobreponerse a estas condiciones, afirmó José Luis Contreras Valenzuela, secretario del Tecnológico Colegio Nacional de Economistas.
El experto participó este día como invitado especial en la sesión semanal del Foro Cívico Tijuanense (Focit), donde entre otros temas expuso el tema “IVA al 16% en la Frontera”; reunión realizada en conocido restaurante del bulevar Agua Caliente.
En entrevista, dijo que para resolver los problemas financieros del Estado primero debían reconocerse y posteriormente desarrollar las estrategias más efectivas por parte del Gobierno en turno, pero por ningún motivo sentarse a esperar que las circunstancias cambien por sí solas.
“No podemos sentarnos a esperar que el tiempo cure los males, porque en economía el consumidor se muere de hambre”, comentó.
Aseguró que este no sería el único gobierno del mundo que define un programa anticrisis, dado que por el momento el panorama nacional no es favorable debido a la carencia de políticas anti cíclicas.
Sobre “lo mucho que habría que reconocer para avanzar en temas económicos” en la entidad, señaló que de entrada era importante admitir que como tal no ha habido crecimiento; y también que era crucial ‘homogeneizar’ los datos económicos con los que se cuenta para “no jalar” cada uno por separado.
Asimismo, indicó que se debía buscar el fortalecimiento de la red de proveeduría pero con el fin de favorecer a empresas de la región y no a las foráneas; “por ejemplo, que se favorezca a las constructoras locales en la realización de obras de infraestructura, para evitar que el recurso federal que viene como inversión se regrese en divisas al centro del país”.
Agregó que también era fundamental reorientar los programas de asistencia y de combate a la pobreza, así como la creación de unidades productoras que generen bienes materiales a manera de cooperativas (es decir unidades de producción a pequeña escala); y que era prioritario reducir las cargas fiscales y flexibilizar los mecanismos reguladores que han estado inhibiendo e incluso ahuyentando la inversión.