*.- Les disparan balas de goma, aseguran habitantes de “El Bordo”
*.- Desayunador Padre Chava solo da verduras
*.- Ciudadanos les proporcionan alimentos
*.- Hay zonas en las que “dan toques
Nota: Carlos Israel Zúñiga Espinosa
Fotos: Joebeth Terriquez Espinoza
Tijuana BC 3 de noviembre de 2014 (AFN).- Durante un recorrido por la canalización del Río Tijuana, mejor conocido como “El Bordo”, migrantes y adictos que ahí residen insistieron ante Agencia Fronteriza de Noticias (AFN) que los abusos por parte de algunos elementos de la Policía Municipal continúan, y que han llegado al grado de quemarles sus pertenencias, como ha ocurrido en otros momentos.
En más de una ocasión, los migrantes aseguraron que además de quemarles sus cobijas o ropas, los agentes les han derribado sus “casas” que de alguna manera ellos construyen con cartón o lonas publicitarias que recogen de las calles de la ciudad, asimismo, en la noche los oficiales aprovechan para despertarlos y como si se tratara de una competencia de cacería, les disparan con balas de goma.
Señalaron que, en días recientes, el gobierno municipal realizó una campaña de salud y limpieza en la zona, a través de la cual los vacunaron contra diversas enfermedades y les dieron pastelillos, además de prometerles que el Ayuntamiento defendería sus derechos como seres humanos que son.
Sin embargo, indicaron que ese mismo día, ya en la noche, fue cuando agentes “granaderos” de la Policía Municipal a quienes ellos identifican como “vaquitas”, los despertaron gritándoles que corrieran y a su vez disparándoles con balas de goma, además de quemarles sus pertenencias.
"Yo sé que varios de aquí son adictos, pero también muchos buscamos sobrevivir de un manera digna, ¿para qué? Para que lleguen los policías y nos quiten todo de un ‘jalón’, no es justo que quienes presumen de defender la justicia son los primeros en violentarla”, dijo uno de los migrantes, quien solicitó el anonimato por temor a represalias.
El desayunador
A pesar de los diversos apoyos alimenticios y económicos que recibe el Desayunador del Padre Chava por parte de organizaciones civiles de Estados Unidos, en este lugar, según los migrantes, tienen más de un mes proporcionándoles tan solo verduras como alimento, y han sido testigos de cómo “guardan lo mejor en una bodega y lo suben a una camioneta”, afirmaron.
Manifestaron que el trato que reciben en este lugar es “peor que cuando estás en la cárcel” y aseguraron que quienes sirven los alimentos les hablan con insultos y los atienden de manera molesta, y que "sólo cuando va la prensa o el gobierno, se portan amables”.
Señalaron además, que a pesar de los malos tratos continúan yendo a ese desayunador, ya que no hay alguna otra institución que les proporcione algún alimento de manera masiva.
Apoyo de ciudadanos
Durante el recorrido, AFN se percató del apoyo que les proporcionan algunos ciudadanos, muchos de ellos pertenecientes a religiones u organizaciones civiles, quienes les proporcionan alimentos, desde tortas hasta guisados, sin embargo no es suficiente, dijeron, ya que solo llevan para “algunos cuantos”.
“Recibimos más apoyo de la gente que del gobierno, ellos piensan que porque vivimos aquí no somos humanos, por eso nos tratan peor que a los animales”, comentaron.
Zonas que “dan toques"
“Ahí dan toques”, es la manera en la que identifican los migrantes que ya conocen los lugares en los que no se pueden acercar las personas y mucho menos las cámaras, ya que “ahí se maneja lo más turbio del lugar, hasta los policías lo saben pero se hacen güeyes porque sólo atacan a los que no se dedican a la venta de cochinero aquí adentro”, indicó una activista en pro de los migrantes.
Cuando intentamos acercarnos a la zona referida, uno de los migrantes como manera de alertarnos nos señaló que “el agua cubre el puente, no pueden pasar porque se les infectan los pies”, a lo que la activista nos comentó que es una manera de decir “no vayan, no les conviene”.
Durante el recorrido fuimos testigos de cómo al menos tres policías municipales golpearon y subieron al segundo asiento de la patrulla con el número P-1101 a uno de los migrantes.
La misma unidad al notar la presencia de las cámaras se alejó de manera inmediata, llevándose al migrante lejos del lugar.