TIJUANA BC 22 DE MARZO DE 2026 (AFN).- Más de 20 mil feligreses participaron este domingo en la edición XXVI de la Marcha-Peregrinación por la Vida y la Paz, organizada por la Arquidiócesis de Tijuana, en una manifestación de fe que reunió a comunidades parroquiales.
El contingente partió desde la calle Diez, en las instalaciones de la Casa Diocesana —antes Seminario Mayor—, recorriendo diversas vialidades de la ciudad, hasta llegar a la Catedral Metropolitana de Tijuana, ubicada en Zona Río, punto final del encuentro religioso, donde concluyó con una misa en el recinto.
Durante el trayecto se contó con la participación de asociaciones laicales, movimientos, colegios y grupos pertenecientes a distintas parroquias de la arquidiócesis, quienes avanzaron entre cantos, oraciones y mensajes enfocados en la promoción de la vida y la paz.
En la marcha fueron visibles los distintivos representativos de cada parroquia, banderas, así como carros alegóricos preparados por los participantes, lo que dio un ambiente festivo y de identidad comunitaria al evento.
Asimismo, se sumaron sacerdotes, seminaristas y diáconos, quienes acompañaron a los fieles a lo largo del recorrido, fortaleciendo el carácter espiritual de la jornada.
La peregrinación, que estuvo resguardada por autoridades municipales, concluyó en dicha catedral, donde se espero hasta el último contingente más de media hora, para dar inicio a las celebración eucarística, como parte de dicho evento.
Previamente, desde ayer sábado el sábado, a las 18:30 horas, diversos grupos, parroquias, movimientos y demás participaron de una adoración eucarística en el mismo santuario, la cual se extendió durante toda la noche del sábado y hasta el amanecer de este domingo, en el Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.
En conferencia de prensa previa a la marcha, como parte de su mensaje, el administrador apostólico de dicha arquidiócesis, Mario Nicolás Villanueva Arellano, aseguró que en la comunidad social, son conscientes que nunca son suficientes los esfuerzos en el camino de paz.
Es necesario, agregó, ir más adelante en este camino, que los lleven a “cicatrizar” heridas, señalando que se necesitan “artesanos de paz” dispuestos a generar procesos de sanación.
En definitiva, monseñor abundó que el cuidado integral de la vida humana es camino para la paz en todas sus expresiones. Refirió que el momento presente los ocupa no como tarea opcional ni de delegable, sino como una responsabilidad que los compromete a personas, familias, comunidades religiosas y autoridades civiles.
Lo anterior, dijo, ya que solo una cultura que coloque a la persona en el centro, reconociendo su valor inalienable podrá construir una sociedad verdaderamente justa y humana.
Además, monseñor Mario informó que la Iglesia diocesana, a través de sus instituciones educativas y caritativas, comunidades parroquiales, misión y evangelización activa han buscado desempeñar un papel esencial en el amplio campo de su formación, promoviendo los valores de la fe, la fraternidad, la responsabilidad y la caridad.
Agregó que, al mismo tiempo, el Estado y la sociedad en general han de garantizar sistemas de salud accesibles y programas de prevención que protejan y apoyen a cada persona de riesgos físicos y sociales.
Al compartir esta información, apoyas a la prensa que necesitas
Comparte AFN