Por: Simón Vargas
“México está sumergido en un círculo vicioso de desigualdad, bajo crecimiento y pobreza”, concluye un nuevo reporte sobre la desigualdad que además destaca que en gran parte ha contribuido el Estado, ya que durante décadas se ha dedicado a implementar múltiples programas asistencialistas en lugar de una política social basada en los derechos igualitarios.
De acuerdo con el informe Desigualdad Extrema en México: Concentración del Poder Económico y Político, presentado a principios de julio por la organización no gubernamental Oxfam México, la riqueza en nuestro país se encuentra concentrada “en un grupo selecto de personas que se han beneficiado del poco crecimiento económico del que ha gozado México en las últimas dos décadas”.
El reporte de Oxfam utilizó la base de datos especializada en el tema llamada Standardized World Income Inequality, la cual con información de entre 2008 y 2012 reveló que México tiene un coeficiente de Gini de 0.441 cuando el promedio es de sólo 0.373. Es decir, la desigualdad en México es superior al promedio de la muestra.
Según el informe, México ocupa el lugar número 87 de 113 naciones, lo que en otras palabras significa que el 75 por ciento de los países son menos desiguales que el nuestro. Lo cual también se ve reflejado en otro de los datos duros que revela el documento, que consiste en que solamente el uno por ciento de toda la población del país concentra el 45 por ciento de su riqueza total.
El reporte de Wealth Insight citado por el informe de Oxfam, señala que la riqueza de los millonarios mexicanos excede por mucho el promedio que corresponde a los de otros países, quienes concentran apenas el 29 por ciento de los recursos de sus respectivos países.
Un claro ejemplo de esta realidad, es el hecho de que en el mismo país donde habitan 53.3 millones de personas en la pobreza, es decir el 46 por ciento de su población, uno de los hombres más ricos a nivel mundial ha logrado concentrar una gran parte de su riqueza.
A pesar de que nuestro país es la décimocuarta economía del mundo, esto no significa mucho para la mayoría de los mexicanos. Y es que resulta muy contradictorio que en un mismo México coexistan economías e industrias tan pujantes como las de Querétaro y Aguascalientes, pero al mismo tiempo, algunas regiones de los estados de Chiapas y Guerrero alcancen niveles de pobreza extrema comparada con la existente en ciudades de África.
Además es decepcionante que con el paso de los años, el índice de desigualdad no sólo no ha disminuido si no que se multiplica en gran magnitud, aunque lo mismo sucede en el resto del mundo, los ricos se hacen más ricos y los pobres igual más pobres.
El académico del Colmex y la UNAM Gerardo Esquivel, explica de forma detallada en el informe que para que esta condición cambie en México es preciso que cambie la concepción de la política social en el país, ya que resulta evidente que la que hasta el día de hoy ha imperado no ha funcionado, pues se ha encargado de ‘mitigar’ la pobreza en lugar de promover el empoderamiento y el crecimiento de los mexicanos por medio del empleo y la educación.
“El cambio de enfoque debe transformar nuestro pensamiento en cuanto al Estado: Ya no uno que dé, sino uno que garantice. Lo anterior implica la construcción de un auténtico Estado Social, que es más amplio que ese caduco Estado del Bienestar”, destacó.
Añadió que la desigualdad y la pérdida de acceso a los recursos por parte de millones de mexicanos termina por ser un freno a la productividad, por ello debe haber una remodelación al sistema fiscal de nuestro país para que los ingresos sean también usados en beneficio del empleo, la salud, la educación, la vivienda, la seguridad, etcétera.
Al respecto de la desigualdad, el Papa Francisco señaló en su primer carta encíclica ‘Laudato Si’ que es tan extrema en las mismas naciones que llega a dividir a los individuos de un mismo país, pues la brecha entre los pobres y rico es tan descomunal, que sólo puede generar rencor social, el cual se ve reflejado en expresiones de violencia.
Un país con casi la mitad de su población sumida en la pobreza, difícilmente podrá alcanzar mayores índices de crecimiento económico sostenido en los próximos años. Los gobiernos de los tres niveles de gobierno en México, están obligados a trabajar en políticas sociales que en verdad contribuyan a terminar con la pobreza, dotando y garantizando los derechos básicos de todos los ciudadanos, para con ello entonces si aspirar a ser un país con estabilidad, bienestar y prosperidad.
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