DESDE MI SOFÁ
Por: Obed Silva
TIJUANA BC 29 DE MARZO DE 2026.- Los recientes acontecimientos en el ámbito nacional y estatal reforzaron la evidente disputa por el poder que hay dentro de Morena y abrieron el debate sobre el futuro de la 4T.
La malograda reforma electoral de la Presidenta Claudia Sheinbaum buscaba erradicar la democracia formal y pasar a una participativa en la que los Presidentes Municipales tuvieran la obligación consultar a los ciudadanos, el objetivo de la Presidenta fue frustrado por los intereses de los partidos, incluidos los de Morena.
Otra causa del fallido intento de reforma fue la ineficaz operación de Pablo Gómez quién, pese a su amplia experiencia, demostró que el radicalismo no siempre da buenos resultados.
Como es sabido; “la política es decidir entre lo deseable y lo posible”. En el caso del plan A de la Presidenta Sheinbaum se desecho lo posible, perdiendo la oportunidad para caminar después hacia lo deseable.
Con la intención de aprobar el Plan A, el Partido Verde hizo propuestas que podrían haber destrabado el diferendo. Por ejemplo; que los 200 diputados “pluris” fueran los 200 mejores segundos lugares de los 300 distritos electorales y que todos los partidos tuvieran un cantidad igual de financiamiento público.
Para la edición del Plan B las cosas no fueron mejores, Pablo Gómez desapareció del escenario y entró Rosa Icela Rodríguez Velázquez, Secretaria de Gobernación, quien demostró mayor habilidad aunque al final no logró convencer al PT.
El PT no estuvo de acuerdo que la consulta de revocación del mandato de la Presidenta coincidiera con la elección en 2027, considerando que dicha propuesta restaría fuerza a sus resultados electorales.
Lo cierto es que desde la reforma de 2014 los partidos políticos tienen que conseguir sus propios votos y las coaliciones electorales sufren el “efecto popote”, mediante el cual el partido dominante absorbe la mayoría de votos en perjuicio de sus aliados.
El resultado final de la intención reformadora de la Presidenta de México fue el de propinar un leve rasguño al durísimo muro de la cultura priísta heredada y abrir una grieta al interior del “movimiento” de la 4T.
En el ámbito estatal las cosas son más complejas: la conducta de los diputados que administran el Congreso local, la violación de las reglas por partes de aspirantes a la candidatura por la gubernatura y la exacerbada confrontación entre la Gobernadora Marina Del Pilar Ávila Olmeda y el exGobernador Jaime Bonilla Valdés, donotan la fuerte lucha que se libra por el poder en las filas del “movimiento”.
Hasta ahora, la absoluta convicción de los morenistas en el sentido de que ganarán inevitablemente en el 2027 ha desatado una ambición sin límite.
A lo anterior hay que agregar que el hecho de que la oposición no articule una propuesta atractiva que sirva de contrapeso a los excesos de Morena abona a la lucha interna ya que afuera ese partido no tiene a quien confrontar.
En el contexto descrito, podemos afirmar que rumbo a la elección del 2027 no sólo habrá una disputa por el poder público entre Morena y sus adversarios históricos (Pan/Pri/Mc) sino también entre los grupos al interior de Morena y con sus aliados.
La experiencia de las revoluciones en el mundo nos dice que al instaurar un nuevo régimen, el grupo triunfador enfrenta conflictos de diversas índole, desde los que aparecen por las distintas visiones sobre el proyecto de cambio hasta las que surgen por la ambición personal, ya sea para obtener la gloria o la riqueza material.
Al efecto vale la pena recordar que el filósofo italiano Antonio Gramsci estableció que durante los procesos revolucionarios "el viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer y, en ese claroscuro, surgen los monstruos".
En México, los monstruos ya están apareciendo.
NOMAS POR JODER:
Si no sabes cómo manejarlo, el poder se vuelve contra ti. El ejemplo del regidor Yañez es ilustrativo.
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