LA BUFADORA
El Mosquito
Cuchillito de palo
¿Por qué no se registró la afluencia esperada en el concierto gratuito que ofreció Carín León en Tijuana como parte del Circuito Nacional de Festivales por la Paz?
ENSENADA BC 23 DE MARZO DE 2023.- No están fuera de lugar los cuestionamientos de Edgar Hernández, presidente del Comité Ciudadano de Seguridad Pública de Ensenada, al abrir una discusión que durante demasiado tiempo se ha evitado, que es la efectividad real de las llamadas Jornadas por la Paz, que llevan a cabo los tres órdenes de gobierno.
En un país marcado por niveles persistentes de violencia, la construcción de paz no puede sostenerse en acciones aisladas ni en ejercicios de presencia institucional sin medición.
La política pública en materia de seguridad exige mayor rigor técnico, evaluación constante y personal especializado, porque sin estos elementos, los esfuerzos corren el riesgo de convertirse en improvisación o, en el peor de los casos, en simulación.
Tal como se han implementado, estas jornadas carecen -al menos en su dimensión pública- de indicadores claros de impacto, de seguimiento a los participantes y de evidencia verificable que permita afirmar que están reduciendo la incidencia delictiva o generando procesos efectivos de reinserción social. Se replican, se difunden, pero no se evalúan.
Por tanto, la construcción de paz exige diagnósticos precisos, intervenciones focalizadas y metodologías probadas, así como la participación de profesionales en áreas como criminología, trabajo social, psicología y políticas públicas.
Sin estos componentes, cualquier estrategia queda reducida a una narrativa sin sustento técnico.
Pero más preocupante aún es que, en algunos casos, estas acciones parecen desplazar lo esencial, que es la aplicación de la ley, la investigación de los delitos y el combate frontal a la impunidad. La paz no puede construirse al margen de la legalidad.
No se trata de desechar los esfuerzos de prevención o proximidad social, sino de exigir que se diseñen e implementen con criterios técnicos, objetivos medibles y resultados verificables.
Si realmente se busca construir o recuperar la paz social, el camino no es la improvisación y repetición de jornadas sin evaluación, sino la consolidación de políticas públicas serias, profesionales y orientadas a resultados. Todo lo demás es puro rollo.
No tienen de otra
Con el arranque de la primavera, la dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN), que preside Jorge Romero, decidió sacudir el árbol… pero ¿tendrá todavía raíces?
La jugada de abrir todas sus candidaturas “al ciudadano de a pie” suena, en el discurso, a un acto de valentía democrática, pero en los hechos la verdad es que no les queda de otra, porque cuando un partido llega al punto de decir “que pase quien quiera”, no siempre es por convicción, sino porque en casa ya no tienen “cuadros” competitivos, o, mejor dicho, “perfiles”, como ahora se les dice a los otrora candidatos naturales.
Prometen los líderes blanquiazules que ahora sí la gente decidirá, que no habrá dedazos, ni cuates, ni cuotas…Ajá.
Habrá que ver cuánto aguanta esa promesa cuando empiecen a aparecer los nombres incómodos, los externos con más arrastre que los militantes de años, o los que sí traen votos, pero no obediencia.
Además, si en el PAN quieren dejar de hablarse a sí mismo y reconectar con una ciudadanía que hace rato le dio la espalda, necesitan regresar a sus orígenes.
El método para designar candidatos puede sonar hermoso, ya sean firmas, encuestas, debates, elección ciudadana; todo puede ser muy democrático, muy participativo, muy siglo XXI, pero también muy fácil de manipular si no hay reglas claras.
Ya vimos versiones de eso en otros partidos, con resultados… digamos, bastante cuestionables.
Aquí la duda no es si el experimento es atractivo, la incógnita es si el PAN está dispuesto a asumir las consecuencias de abrirse a la sociedad y competir en solitario, si aliados interesados y muy desacreditados.
¿Qué pasará si gana un ciudadano sin padrino, ¿lo van a respaldar? Y si pierde un cuadro tradicional, de los de siempre, ¿lo van a disciplinar?
En el fondo, esta estrategia parece más una apuesta a todo o nada. Un “último tiro”, pero vamos a ver quién se quiere subir al barco panista.
¿Qué tal si hubieran convocado a los ciudadanos sin partidos a someterse al voto directo, abierto y verdaderamente democrático de la comunidad?, unas primarias con garantía de que se respeten a los resultados.
Esperemos y veremos.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor