Por: Marco Antonio Samaniego
TIJUANA BC 6 DE FEBRERO DE 2026.- En comentarios de varios noticieros, en opiniones de personas que no conocen el Tratado de Aguas Internacionales de 1944, en críticas al gobierno y en comentarios de personajes, sobre todo del estado de Chihuahua, se ha mencionado lo que quedó establecido precisamente en 1944.
Para quienes se ubican en la oposición, al repetir lo señalado por Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, se entregarán 431 millones de m3 cada año. Esta agua corresponde al Bajo Bravo, dado que cuando se trata del Alto Bravo, rara vez se menciona que México no entrega nada y sólo recibe, lo mismo que en el Colorado. Es decir, el tema sólo se vuelve tema donde en efecto, entregamos agua, pero los críticos no mencionan nada de los sitios en los cuales recibimos. Incluso, como he señalado en diferentes foros, donde la recibimos, el Alto Bravo y el Colorado, las obras las pagaron los estadounidenses y el beneficiado con esas obras fue México.
Lo dicho por Marco Rubio es lo mismo que dice el artículo 4 del Tratado de 1944. México debe entregar 431 millones 721,000 metros cúbicos (350,000 acres pies) anuales, en lo que corresponde a diferentes afluentes del Bravo, aunque es el río Conchos, de donde se entrega el más alto porcentaje, el 51%. Este porcentaje cambió por las presiones de los campesinos y en el acta 331, firmada en octubre de 2024, se incluyeron otras corrientes, sobre todo el San Juan, que no estaba incluido en el Tratado. Sin embargo, los problemas para cumplir cada año, es lo que genera que se acumule lo que debemos entregar por derecho internacional, no por capricho de Trump, o porque Marco Rubio se levante de malas y decida actuar en nuestra contra.
Sin embargo, las criticas abundaron. ¡Cómo vamos a entregar toda esa agua ¡La respuesta no es fácil, pero es clara: como lo hemos hecho a lo largo de ochenta años. Y como siempre apunto, nosotros recibimos casi cinco veces más, si incluimos el Tratado de 1906, al que muchos llaman Convención, pero que como he señalado en varios textos y con los documentos originales, la Convención es de 1896 y el tratado de 1906. Así, en el Colorado, con excepción de estos últimos tres años, recibimos 1,850 millones, en números redondos, y en el Tratado de 1906, 74 millones. No veo que nadie saque las frases de siempre, como es la mal llamada doctrina Monroe – inexistente como doctrina y que ni siquiera Monroe escribió – y tampoco se mencione el destino manifiesto, que, por cierto, no fue planteada por ningún gobernante ni por ningún congresista, sino por un periodista que quería llevar la esclavitud, no la libertad, hacia el sur: John L. Sullivan. Y dado lo dicho por Trump, tampoco estaba en el corazón de los estadounidenses, dado que el partido Whig (base del partido republicano que surgió en 1854) se opuso a la guerra con México. Curiosamente, el que escribió el documento que llaman doctrina Monroe, John Quincy Adams, murió mientras daba un discurso en el que se oponía a la guerra con nuestro país, en la tribuna del Senado.
Así, pues, no se trata de una política agresiva, de un entreguismo del gobierno de la 4T, no es que Claudia Sheinbaum se doblegara, no es el temor de que entren las tropas para sacar (no sé a quién) el agua en helicópteros y dejarnos muertos de sed. Es una realidad con la que vivieron durante miles de años hombres y mujeres de la región, es parte de los acuerdos del Tratado de Guadalupe Hidalgo y es una negociación en la que México, como muchos otros países del mundo, entregan agua a otro país porque durante cientos de años, el agua ha sido considerada un bien común (y opino que así debe seguir). Esa realidad, tiene también una condición relacionada con las naturalezas que han regulado nuestras vidas: todo el norte mexicano y el suroeste de Estados Unidos, tiene pocas fuentes de agua y por ello el valor de los ríos, de las aguas subterráneas y por supuesto, de su cuidado.
De igual forma, diversos agentes han relacionado el tema con la seguridad nacional de los dos países. Miembros de la cámara de representantes de Texas indican que se debe condicionar la entrega de dinero para la lucha contra el fentanilo, si no se entrega el agua.
Aquí apunto, siempre el tema de los ríos internacionales, desde 1848, ha estado ligado a otros temas. Es decir, mucho antes de los tratados de 1906 y 1944, hubo temas que se vincularon o se trató de negociar agua por algún otro beneficio. Esto incluye, por ejemplo, que Álvaro Obregón intentó negociar agua por el reconocimiento de Estados Unidos a su gobierno, con la idea de reducir la llegada de armas para opositores. Victoriano Huerta, años antes, también hizo algo parecido, cuando prometió que pagaría el Fondo Piadoso de las Californias (largo de explicar) a cambio del reconocimiento y por supuesto, de que el embargo de armas se levantara a su débil gobierno. Ninguno de los dos lo logró.
La cifra, pues, de 431 millones 721,000 m3 de agua es resultado de varias negociaciones y de propuestas alternas. No fue capricho, entreguismo, simple derrota de México, sino una negociación inteligente, planteada en un contexto donde la escasez, la sequía, es permanente. Nunca hubo años de abundancia, si acaso tormentas o huracanes impredecibles, pero no fue pensado porque había para todos, sino porque no habría para muchos y lo escaso, tenía que ser pensado en los usos humanos, primero, después los agrícolas y ganaderos y posteriormente los industriales. La idea de que con la nueva ley de aguas se anteponen los usos humanos, tiene claramente ochenta años escrita en el tratado de Aguas Internacionales de 1944.
Así, pues, Marco Rubio no dijo nada que no tenga ochenta años en el documento. Es, además, una cifra con la que se negociaba desde una década atrás, preocupados los negociadores porque se vivía un cambio en el clima que impactó el suroeste estadounidense y parte del norte mexicano, como fue el llamado Dust Bowl. No es pues, un avance de la inexistente doctrina Monroe que no es doctrina ni escribió Monroe. Ni tampoco una imposición Rubio-Trumpista. Es lo que México firmó. Y vean las cifras. México entrega 431 y recibe 1850 en el Colorado y 74 en el alto Bravo. Cumplir con lo acordado es una obligación, no de un país pobre, atrasado y sumiso, sino porque es derecho internacional y porque formamos parte fundamental de su construcción.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor