¿A quién asesinan?
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¿A quién asesinan?

Tijuana BC - viernes 30 de enero de 2026 - Marco Antonio Samaniego.
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Por: Marco Antonio Samaniego 

TIJUANA BC 30  DE ENERO DE 2026.- Los agentes de ICE, asesinan a ciudadanos estadounidenses porque se atreven a pensar distinto a las órdenes que reciben de sus jefes: Pam Bondi. Kristi Noem, Tom Homan y por supuesto, Donald Trump. Cada uno repite lo que se ha señalado desde hace, cuando menos, un siglo. Estados Unidos está bajo ataque y es necesario actuar, porque la invasión es inminente. 

A veces fueron japoneses los que organizaron el plan, en otros fueron los chinos, a veces filipinos, y por supuesto los mexicanos, quienes, además, eran marihuanos. En estos días, una obra repetitiva es   The Invisible Coup: How American Elites and Foreign Powers Use Immigration as a Weapon, de Peter Schweizer. Donald Trump lo promueve en sus redes (Truth social) y se afirma que los miembros de Morena realizan, a través de sus consulados, una actividad de promoción del comunismo, para destruir a los Estados Unidos. 

Los cónsules mexicanos, son los grandes promotores de esta transformación cultural en la que, el suroeste estadounidense, está en riesgo. López Obrador, Fernández Noroña y otros, han argumentado que, de alguna forma, México pretende recuperar los territorios que se perdieron en la guerra de 1846-1848, y para ello, apoyan a los demócratas, quienes servirán a los intereses de los comunistas mexicanos.  Aquí no caben la cantidad de libros que se han escrito sobre el tema, pero sí comento que Cuauhtémoc Cárdenas, en más de una ocasión ha llevado a tribunales internacionales la promoción del desconocimiento del tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848, así como el Tratado de Aguas Internacionales de 1944. Los estadounidenses, por su parte, han argumento desde el siglo XIX que el primero de ellos es una arbitrariedad porque se cometieron errores clave, sólo menciono el hecho de que señalan que Nicholas Prist, no tenía las atribuciones para firmarlo. En el caso del segundo, se puede escribir un libro, repetitivo, de todos los argumentos de Arizona o California de porque no se debió firmar el tratado de 1944. 

La obra de  Schweizer no tienen nada de nuevo. En la década de 1990, en lo que primero fue un articulo y luego un libro, el Choque de Civilizaciones, de Samuel P. Huntington, se ofrecieron argumentos parecidos, aunque ahí se tomaron ejemplos sobre los musulmanes. Así podría mencionar muchos otros novelistas o libros de no ficción, en los que se atenta contra la esencia de lo americano (advierto que no sé en qué consiste la “esencia” y siempre digo que es un término que no dice nada, pero se usa para sonar políticamente correcto o cómo recurso al no saber qué decir). 

Así, pues, los agentes de ICE, obedecen a los defensores de algo que se construye socialmente, pero sus “defendidos”, son quienes fallecen ante las fórmulas que se aplican por parte del mencionado grupo que establece algún tipo de “orden”. Necesario destacar que no se trata de una entidad cercana a la frontera con México, sino que es frontera con Canadá: Minnesota. Así, los nombres de Renee Nicole Good y Alex Pretti, ambos estadounidenses, quienes entre dentro de esa categoría social construida que se denomina “blancos”, fueron víctimas de una condición de amenaza, en la que los agentes de ICE van a realizar la limpieza. Los términos en que se refirieron a ellos, los representantes del gobierno, es que se trataba de comunistas, opositores porque son gobernados por demócratas, simples revoltosos. Así, sin ser juzgados o detenidos por algún delito, sin representar amenaza para los agentes, fueron juzgados y asesinados de inmediato. Todos los derechos de un ciudadano fueron vulnerados. Eso se llama fascismo. 

En un escenario lejano, Salamanca, en el estado de Guanajuato, el domingo, un día después, del asesinato del enfermero Alex Pretti, una cancha de futbol fue el centro de ataques de un grupo armado, quienes, decidieron disparar en contra de un grupo de personas que departían luego de terminar un partido de futbol. Un escenario que se vive en miles de espacios públicos en nuestro país.  Sin embargo, en unos cuantos minutos, once personas fueron asesinadas a mansalva. Las imágenes han circulado en redes sociales por todo el mundo y los diarios nacionales e internacionales, han reproducido la nota por que la tragedia llena de indignación.  Once muertos y 12 heridos es el saldo de dicha acción.  Los primeros reportes han señalado que se trata de parte de los enfrentamientos entre el Cartel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Santa Rosa de Lima. Los detalles son macabros. 

Sobre el primero de ellos, su presencia en el mundo ha sido destacada por numerosos investigadores. Las siglas CJNG son una referencia constante, que demuestra que el Estado mexicano, desde hace muchos años, ha sido incompetente para establecer su soberanía en su territorio. Los nombres de sus dirigentes, han aparecido en cientos de textos y quienes han sido capturados, muestran trayectorias criminales de larga duración. Son transexenales y con movilidades de orden global.  La violencia como signo está en el nombre de México y por ello, la necesidad de promover intensamente la otra cara de la moneda, el México de fiesta y jolgorio, de playas hermosas y amplia gastronomía. 

Señalar que lo que sucede en Estados Unidos ha llegado al fascismo no es una metáfora, es una descripción. Pero cómo llamar a lo que sucede, en eventos – así, en pural – como el de Salamanca. No es fascismo porque el Estado no ejerce ese poder criminal. El problema es que la existencia y fama de estos grupos, mantiene a nuestro país en el mismo escenario que hace muchos años: un país violento, con un Estado fallido.  La discusión sobre dicho concepto tiene tantos años y lo he escuchado tantas veces que sólo queda decir que están repetitivo como lo apuntado con respecto al libro del autor mencionado, y nada original, Peter Schweizer. 

A personas como Renee Nicole Good y Alex Pretti les falló su Estado- nación. Los asesinaron sin delito ni tribunal alguno. A los 11 que perdieron la vida en Salamanca les pasó lo mismo, nadie demostró ante un tribunal de qué eran culpables. Lo mismo daba quienes eran los muertos, simplemente fueron asesinados brutalmente en medio de un evento social. Una diferencia es que las protestas por el asesinato de los primeros han aparecido en todos los medios internacionales. Para el caso de los once muertos en Salamanca, hasta el día de hoy, no ha aparecido ninguna protesta. No he visto marchas en otras ciudades mexicanas ni medios internacionales que las presenten. Explicar esas diferencias es tarea importante. Aquí sólo apunto que parece que los eventos de Salamanca están normalizados. Son y al mismo tiempo, no son noticia. No hay continuidad. Los asesinatos arteros de ICE sí lo son y las protestas están cargadas de significado. 

¿Que se necesita para que no se normalice lo que parece que ya no sorprende, indigna y permite que un juego de futbol se convierta en una tragedia? 

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor 

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