Por: Carlos del Valle del Río
@delvalledelrio
CIUDAD DE MÉXICO 13 ENERO 2026.- Hoy gobiernan, hoy deciden la agenda política, hoy hacen mañaneras para secuestrar la narrativa, o por lo menos lo intentan, hoy destruyen instituciones como el Instituto de Acceso a la Información, hoy imponen reformas al poder judicial y al sistema electoral. Hoy ellos mandan, y se les olvidó que no siempre fue así.
La democracia en México puede fijar su tardío nacimiento recién en el año 2000, y fue una transición que dejó mucho que desear, pero transición al fin, una en la que todas las voces contaran, las que votaron por el proyecto en turno y las que no, porque después de todo de eso se trata de una sociedad democrática, de saber que no todos podemos pensar de la misma manera, y que aun así seguimos siendo un país.
Durante los setenta años del régimen de partido y la posterior alternancia, siempre se exigió respeto a las minorías, lo hicieron vehementemente quienes hoy gobiernan. Nunca más un país sin nosotros, fue la consigna del movimiento Zapatista, y más los que hoy conforman Morena. Desde siempre tomaron carreteras, cerraron plazas, exigieron ser tomados en cuenta, así surgieron las reformas electorales en su momento, así se dio origen a las candidaturas plurinominales, así se crearon instituciones ciudadanas. Pero todo eso hoy desaparece frente a la consigna vacía de que el pueblo es quien está conmigo, nadie más.
Dos temas en estos días han subrayado esta actitud que se genera desde palacio nacional. La más evidente y absurda es sin duda la respuesta que da Claudia Shienbauim a las peticiones de periodistas para que transparente el envío de crudo al régimen cubano. Seis veces ha ofrecido dar los datos, pero los oculta, en cambio responde diciendo que eso solo le interesa a la oposición, que al pueblo, entiéndase a sus seguidores, eso no les interesa los tiene sin cuidado.
En diciembre de 2025 el periódico El Financiero publicó que la aceptación de Shienbaum era del 69 por ciento, y un 31 por ciento de rechazo abierto. ¿Es decir, que el 31 por ciento de la población no merece una respuesta?. La democracia significa rendir cuentas, siempre rendir cuentas, y el papel de toda oposición, en México y en cualquier otro lado, es exigir esas cuentas.
Que rápido se les olvido, que pronto sufrieron la amnesia del poder, que sin filtros se asumieron profetas del pueblo.
Están por consumar una reforma electoral, hecha por ellos y para ellos sin importar otras visiones, sin equilibrar, y sin construir a futuro, solo buscan asegurarse el poder aun cuando lo hayan perdido. Así lo vimos cuando fabricaron falsas mayorías en el Congreso y así lo veremos cuando los procesos electorales sean manejados en su totalidad por quienes hoy se han emborrachado del poder.
Si no están dispuestas a transparentar algo tan puntual como el envío de petróleo al régimen cubano, no lo harán en la reforma electoral. En su fundación pos revolucionaria lo que llegó a ser el PRI, lo tuvo muy claro, quien gana gana para ganar, decían cuando se les exigía apertura a las minorías, y eso implica no dejar el poder a cualquier costa. Esperábamos más grandeza de visión de quienes se decían demócratas, pero la democracia les quedó muy chica y el poder muy grande.
Periodista director de International Journalism Service
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