Doctor René Favaloro: Un genio víctima de la injusticia.
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Doctor René Favaloro: Un genio víctima de la injusticia.

Tijuana BC - jueves 28 de agosto de 2025 - José Alfredo Ciccone.
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Ser honrado, en todos los sentidos, significa ser sincero,
veraz y sin engaño siempre. Podemos disfrutar de paz mental
 y tener respeto por nosotros mismos, de ese modo fortalecemos
nuestro carácter, lo cual nos permite servir a Dios y a nuestros semejantes.

TIJUANA BC 28 DE AGOSTO DE 2025 (AFN).- Ser honrado, en todos los sen.dos, significa ser sincero, veraz y sin engaño siempre. Podemos disfrutar de paz mental y tener respeto por nosotros mismos, de ese modo fortalecemos nuestro carácter, lo cual nos permite servir a Dios y a nuestros semejantes.

Desde lo más sagrado de la medicina y a través de sus extraordinarios descubrimientos, reconocido mundialmente por haber desarrollado el baipás coronario que hoy salva miles de vidas al año. Este honorable y altruista doctor argenMno, -nacido en la Ciudad de La Plata-, diariamente apenas terminaba su labor en la sala de cirugías, pasaba hora tras hora revisando las famosas, únicas y extensas cineangiocoronariograRas, estudiando las anatomías de las arterias coronarias. Era un invesMgador de Mempo completo. Ejerció ejemplarmente como médico rural en Jacinto Arauz, un pequeño pueblo de La Pampa ArgenMna, atendiendo sin descanso a quienes requerían su ayuda.

Como escritor, le dedicó dos obras a Don José de San MarWn, a quien admiraba-, auscultaba con paciencia y precisión la naturaleza que nos rodea; fue autor de varios libros y elaboró más de trescientos trabajos dentro de su especialidad cardiológica. En 1962 se capacitó en Los Estados Unidos, en la Cleveland Clinic, primero como residente y luego en el equipo de cirugía con médicos locales, radicó en Ohio durante diez años, un largo Mempo de trabajos e invesMgaciones permanentes, con proyección internacional.

Al regresar a la ArgenMna, lo hizo con la idea de desarrollar un centro de excelencia similar al de Cleveland, que funcionaría con todos los adelantos tecnológicos de la época. En la década del setenta, se cumplieron parte de sus sueños creando en 1975 la Fundación Favaloro -él no quería que llevara su nombre, pero a instancias de su gran amigo, otro eminente cardiólogo, el Doctor Luis De La Fuente, finalmente aceptó-, la Fundación no sólo fue creada como una Clínica médica especializada, sino que fungía como centro de capacitación, donde estudiaban alumnos de diferentes puntos del mundo, donde cada dos años se celebraba el Congreso Internacional de Cardiología para el Consultante. Luego incorporó el Laboratorio de InvesMgación Básica, todos estos logros con dinero recibido vía donaMvos privados y de empresas, más recursos que él aportaba de su bolsillo.

La Cleveland Clinic también donó dólares como contribuyente apoyando el proyecto. Como sucede en muchos casos similares, en el de este emprendimiento, los fondos empezaron a escasear y las deudas aumentaron con la mayoría de las obras sociales, resaltando su volumen de endeudamiento el que PAMI contrajo con su Fundación. Ante esa circunstancia, empezó el intenso peregrinar del Doctor Favaloro, “Me senE un mendigo tocando puertas”, dijo con tristeza alguna vez. Su posterior desencanto y frustración por las negaMvas respuestas gubernamentales recibidas, que no querían -aduciendo no poder-, entregarle fondos para conMnuar esa magnífica tarea.

¿Habría algo más importante para ese gobierno en turno, a la postre derrumbado, que la salud humana y la propuesta innovadora del doctor? ¿O la sucia políMca, como siempre meWa sus garras? Las cartas dirigidas a quienes gobernaban en esos años, cuyo presidente era el Doctor Fernando de la Rúa, fueron desoídas y no contestadas, recurrió a Sindicatos y políMcos de turno y el resultado fue igual de negaMvo; respecto a los primeros mencionados, dijo: “Lo que tendría que narrar sobre las innumerables entrevistas con los sindicalistas actuales es que representan a una manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean (sobornan) fundamentalmente con el dinero que pertenece a las obras sociales que corresponden a la atención médica de las personas. Lo mismo ocurre con el PAMI.

” ¿Les suena familiar este hecho después que pasaron tantos años? ¿Algo cambió al respecto en nuestros países, hoy en pleno 2025? ¿Seguimos igual o peor en servicios médicos indispensables para los más necesitados? ¿Se desMna lo suficiente para este fin? ¿Las invesMgaciones en el campo de la medicina están ‘en modo freno’ o relegadas? Vale la pena mencionar que, en esos aciagos momentos de la Fundación Favaloro, por la falta de fondos, los problemas se agravaron por la negaMva de PAMI, -con su interventor a la cabeza, el sempiterno aprendiz de políMco, Horacio Rodríguez Larreta-, cuando este se negó a cancelar la deuda millonaria que la enMdad mantenía con la Fundación. Al respecto, Favaloro dejó una carta póstuma donde denunciaba: “Si yo hubiese aceptado dar coima (soborno), en 48 horas el PAMI liquidaba la deuda que tenía con la fundación”.

Vivió para ayudar a los demás hasta su úlMmo día, bregó por una sociedad más justa donde los que menos Menen reciban la atención y los adelantos en invesMgación que merecen, por el solo hecho de conformar una raza humana igualitaria y creciente. Trabajó incansablemente por los derechos humanos, haciéndole ver a los políMcos y gobernantes de turno, que el dinero desMnado a la salud era tacaño e injusto, habló una y otra vez exponiendo con maestría, soluciones que muy pocos oyeron o nada hicieron para cambiar la historia como él hubiese querido.

Finalmente, ante tanta adversidad, corrupción desenfrenada e injusMcia manifiesta en cada pedido de Favaloro para mantener su Fundación, decide el camino del suicidio una tarde del 29 de julio del año 2000. En el crisManismo, este acto extremo es considerado un pecado -en siglos pasados, se negaba sepultura a los suicidas-.

En la doctrina católica, la condena se basa en el mandamiento ‘no matarás’ porque la vida es un regalo de Dios que no debe ser rechazado. En este triste y lamentable caso, me permito tomar una merecida licencia o excepción al considerar el final del Doctor Favaloro como un acto desesperado al límite, provocado por otra enfermedad social, tan actual como hace 25 años; el cáncer de la corrupción en todas sus manifestaciones, que acaba con la moral y decencia de tanta gente, haciendo vícMmas a quienes menos lo merecen, los que en la vida honraron su palabra y sus actos.

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor

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