ALEJANDRO ZEPEDA
ENSENADA BC 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026 (AFN).- Por unas horas, la escena podía prestarse para la emoción, un ferry apareció en Ensenada. Uno de esos barcos grandes que inevitablemente hacen recordar aquella ruta marítima Ensenada-San Diego que llevamos tanto tiempo escuchando anunciar.
Pero tranquilos. Guarden la maleta y la visa… bueno, quienes todavía la tengan. Porque no, no es ese ferry.
El visitante es el Santa Marcela II, procedente de La Paz, Baja California Sur, y llegó a Ensenada por algo bastante menos emocionante, mantenimiento preventivo y trabajos de pintura.
El ferry opera las rutas La Paz-Mazatlán y La Paz-Topolobampo, transportando pasajeros, vehículos, camiones y carga rodada. Llegó a los astilleros de Infraestructura y Servicios Portuarios para recibir mantenimiento antes de regresar a sus operaciones.
Por el momento y por estas semanas Ensenada ya tiene ferry. Lo que todavía no tiene es el ferry que estamos esperando.
Mientras al Santa Marcela II le dan su manita de gato, la conexión marítima con San Diego sigue siendo un proyecto del que hemos escuchado anuncios, planes y expectativas, pero todavía no vemos pasajeros haciendo fila para abordar.
Aunque seguramente hay más de un político desesperado por que arranque la ruta y preocupado por alcanzar a subirse al ferry antes de que le quiten la visa.
Porque a este paso, quizá el problema ya no sea cuándo zarpa el ferry… sino quién todavía podrá bajarse en San Diego.
Así que si estos días ve un enorme ferry en el puerto y alguien emocionado le dice “¡Ya llegó el ferry a San Diego!”
No le quite la ilusión inmediatamente. Déjelo emocionarse unos segundos y revisar cuándo vence la visa.
Después explíquele que ese ferry va para La Paz, Mazatlán y Topolobampo.
El de San Diego… ese todavía lo estamos esperando.