La balacera en la "Casa de la Cúpula", hoy hace 13 años
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La balacera en la "Casa de la Cúpula", hoy hace 13 años

TIJUANA BC - domingo, 17 de enero de 2021 - AFN.
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Por: Fernando Bojórquez

TIJUANA BC 17 DE ENERO DE 2021 (AFN).- Un día como hoy, pero de hace 13 años, Tijuana ocupó los titulares de los medios informativos nacionales e internacionales, con imágenes de niños en brazos de policías fuertemente armados, siendo evacuados de una estancia infantil cercana a la llamada “casa de la cúpula”, en donde se desarrollaba un enfrentamiento armado que culminó luego de casi cuatro horas, con una gran cantidad de muertos. AFN estuvo presente y documentó esa historia.

Fue poco antes del mediodía de ese jueves 17 de enero del 2008 cuando se reportó una persecución policíaca a los tripulantes de un vehículo que se daba a la fuga, con rumbo a la delegación La Mesa.

Tras éste iban elementos de la entonces Policía Federal Preventiva, quienes realizaban labores de patrullaje con la Policía Municipal de Tijuana, que en ese entonces estaba a cargo del secretario de Seguridad Pública Municipal, Alberto Capella Ibarra, recientemente separado de su cargo en Quintana Roo, cuando agentes a su cargo disiparon a tiros una manifestación de mujeres, no obstante que él dio instrucciones de asistir desarmados, antes de viajar a miles de kilómetros de ahí -a Tijuana- para enterrar el cuerpo de su padre. 

Como director de la corporación estaba el teniente coronel Julián Leyzaola Pérez, ahora prófugo de la justicia, por una orden de aprehensión que logró la Fiscalía estatal, que le sigue un proceso por tortura, según denuncias en su contra.

Regresando a la historia, hábilmente, los tripulantes de la unidad -que se daba a la fuga- circularon por avenidas con un considerable tránsito vehicular, hasta llegar a un inmueble ubicado sobre la calle Agua Prieta, en el fraccionamiento Cortés de la delegación La Mesa, y que desde el exterior tiene más la apariencia de una fortaleza que, de una residencia en toda forma.

Desde ese lugar, habilitado con una cúpula y que en su fachada es reforzada con resistente ladrillo, construida con un estilo rústico, al menos dos personas mantuvieron en jaque por varias horas, a prácticamente todas las corporaciones policíacas.

Una unidad tipo pick up de la Policía Federal Preventiva quedó justo frente al inmueble, de la cual sus tripulantes apenas alcanzaron a descender para resguardarse en otro punto, frente a la “lluvia de balas” que ya arreciaba en su contra.

Por la frecuencia de radio de la Policía Municipal, la orden era clara; “Z-10”, indicaba la instrucción del mando superior, en el sentido de guardar silencio, ante las constantes amenazas que hacían por ese medio integrantes del crimen organizado, por lo que los agentes optaron por comunicarse por medio de sus radios “nextel” que entonces utilizaban.

Por momentos, la táctica de los delincuentes fue obstruir la frecuencia para que ésta no fuera utilizada por la corporación policíaca, por lo que desde el radio emisor con el que intervenían, ponían “narco corridos” que hacían alusión a delincuentes locales relacionados con el cártel Arellano Félix, que, si bien para ese año ya había sido mermado en su fuerza, mantenía aún control sobre las operaciones delincuenciales de la región.

La música era intercalada con amenazas que indicaban que a la “casa de la cúpula”, ya se dirigía un convoy de unidades con sicarios dispuestos a rescatar a sus compañeros, quienes hacían frente disparando en todas direcciones, con la confianza de que las balas de los policías no penetraban la fortaleza.

En tanto, y al desconocer el número de sicarios parapetados al interior de la casa, agentes de la entonces Policía Federal de Caminos que arribaron como apoyo, junto con agentes ministeriales vestidos de civil -pero portando armas de grueso calibre- evacuaban -uno a uno- a los niños de una estancia infantil ubicada a unos metros de donde tenía lugar el enfrentamiento.

Los agentes, con niños en brazos y armas largas colgadas al hombro, corrían pegados a las paredes para resguardarse de las balas, que alcanzaron a impactar incluso vehículos y fachadas a varias cuadras del lugar del enfrentamiento.

Ya había transcurrido casi la primera hora de enfrentamiento, cuando unidades de la entonces Policía Ministerial y de la Estatal Preventiva, con agentes procedentes de otros municipios, seguían llegando para hacer frente a los delincuentes, quienes continuaban con amenazas ahora ya lanzadas directamente a los jefes policíacos, para que removieran a los elementos a su cargo y dejaran escapar a los sicarios.

En un momento, por los alrededores del lugar, se observaron unidades del Ejército Mexicano -con elementos equipados con granadas y fusiles de alto poder- quienes buscaban el “flanco” más accesible para ingresar a la zona del enfrentamiento, en tanto que vecinos del lugar que arribaban para tener noticias de sus familiares, eran mantenidos a “raya”, por el cerco de seguridad colocado varias cuadras a la redonda.

Para ese día, Felipe Calderón Hinojosa, tenía poco más de un año en la presidencia de la República, desde donde lanzó, al inicio de su mandato, una guerra contra el narcotráfico, con la cual se registraron cientos de enfrentamientos a lo largo y ancho del país, mientras que José Guadalupe Osuna Millán tenía poco más de dos meses como gobernador de Baja California, y Jorge Ramos Hernández contaba apenas con un mes y medio como alcalde de Tijuana.

Luego de casi cuatro horas, y con la intervención, según se dijo de manera oficial, de un grupo de élite del Ejército Mexicano, que ingresó al sitio lanzando bombas lacrimógenas para someter a los sicarios, fue que se puso fin al enfrentamiento.

Los detenidos fueron identificados como Ramón Gómez Osuna, “El Munra”, de 39 años de edad, y Carlos Alberto Espinoza Vega, de 41 años, señalados como integrantes del cártel Arellano Félix, a quienes se les habría encontrado en poder de armas largas y cartuchos suficientes para sostener varias horas de enfrentamiento con las corporaciones policíacas.

También, en el lugar se encontraron los cuerpos de seis hombres, los cuales estaban en una de las 10 habitaciones con que cuenta la casa; los cuerpos, se informó, tenían el tiro de gracia y estaban atados de pies y manos; de forma extraoficial se señaló además que, se trataba de personas que habían sido privadas de la libertad, y que fueron asesinadas durante el mismo enfrentamiento por los propios detenidos, al saber que no podrían escapar del lugar.

Durante años, la “casa de la cúpula” llegó a convertirse en un lugar que atraía la atención de tijuanenses y visitantes, luego de que las imágenes del enfrentamiento dieron la vuelta al mundo; incluso los primeros años después de los hechos, el inmueble permaneció bajo resguardo policíaco, al ser puesto a disposición del juez donde se ventiló el juicio contra los dos detenidos por estos hechos. Finalmente, los propietarios, que pretendían venderlo, lo recuperaron, según se dijo.

*.- ¿Dónde están ahora?

En ese año era -como se dijo- presidente, Felipe Calderón Hinojosa, quien en los últimos años renunció al PAN para buscar la creación de otro partido político, como plataforma para que su esposa, Margarita Zavala, pueda contender por la presidencia del país, mientras que Genaro García Luna, entonces secretario de seguridad pública, está detenido y bajo proceso en una Corte federal de Estados Unidos, acusado de haber dado protección a grupos criminales.

El exgobernador José Guadalupe Osuna Millán, en meses recientes, fue señalado por el actual gobernador, Jaime Bonilla, de haber dado protección al “narco” durante su gestión, y éste se defendió respondiendo al mandatario y luego interponiendo una denuncia penal en su contra; el exalcalde Jorge Ramos Hernández se ha mantenido -aparentemente- alejado de la política, aunque recientemente se ha ventilado la posibilidad de que pueda contender por algún cargo de elección popular.

El entonces procurador de justicia del Estado, Rommel Moreno Manjarrez, según se sabe, ocupa algún cargo en la Fiscalía General de la República; el exsecretario de seguridad pública en el Estado, Daniel de la Rosa Anaya, es procurador de Justicia en Baja California Sur; Alberto Capella, secretario de seguridad pública municipal en aquel año, renunció en noviembre pasado como responsable de la seguridad pública en el estado de Quintana Roo, y el entonces director de la Policía Municipal de Tijuana, Julián Leyzaola Pérez, se encuentra, según la Fiscalía del Estado, en calidad de prófugo, al pesar sobre él una orden de aprehensión. Por tercera ocasión pretende ser candidato a la presidencia municipal de Tijuana.

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