"México negoció bien, pero EUA regresará"
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"México negoció bien, pero EUA regresará"

Monterrey NL - miércoles, 12 de junio de 2019 - Fernando Núñez de la Garza Evia.
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Plaza Cívica

Por: Fernando Núñez de la Garza Evia
www.plaza-civica.com @FernandoNGE

MONTERREY NL 12 DE JUNIO DE 2019.-En el primer enfrentamiento entre el Estados Unidos de Trump y el México de López Obrador, el país finalmente la libró bien. Aunque el acuerdo tiende a generalidades y deja interrogantes en el aire, México finalmente eludió el arancel que hubiese afectado aún más la economía nacional, evitó convertirse en tercer país seguro y logró la reactivación de la ayuda estadounidense a Centroamérica; a cambio, mantendremos a los solicitantes de asilo en el país y reforzaremos nuestra frontera sur. Sin embargo, el acuerdo alcanzado también se sustenta en cimientos frágiles, tendrá previsibles daños secundarios para el país y mucho dejó a desear la convocatoria realizada por el presidente.

La crisis migratoria centroamericana, específicamente de centroamericanos provenientes del Triángulo del Norte, tiene su principal causa en factores propiamente internos de aquellos países, los cuales van desde sequías particularmente graves y prolongadas, hasta estancamiento económico y una de las tasas de homicidio más altas del mundo. Sin embargo, el que se encuentre en el poder la derecha populista en la Casa Blanca, así como la izquierda populista en Palacio Nacional, tampoco habían ayudado a solucionar la crisis. Por una parte, la actitud de Trump de recurrir a la mano dura y castigar a Centroamérica al retirarles ayuda económica solo prometía exacerbar el fenómeno migratorio (EUA invirtió entre 2017 y 2018 alrededor de 500 mdd en los tres países). Por otra parte, la ingenuidad de AMLO al darles la bienvenida a los inmigrantes y prometerles oportunidades de las que carecen millones de mexicanos efectivamente aceleró la inmigración. El acuerdo alcanzado promete moderar esos excesos al reactivar la ayuda estadounidense y reforzar con personal nuestra frontera sur, aunque existen serias dudas de la voluntad estadounidense y la capacidad mexicana para cumplir los compromisos acordados.

El país aún tiene débiles capacidades institucionales en materia de seguridad. Lo anterior ha quedado al desnudo ante la desbordada inseguridad en nuestro interior y la falta de control migratorio en nuestras fronteras externas. Algunos analistas han relacionado el incremento de la inseguridad a partir del año 2015 con la desviación de personal policiaco a tareas migratorias ante la presión de la administración de Barack Obama para detener los flujos migratorios. Si lo anterior es correcto, muy probablemente se repetirá la misma historia, aunque ahora con tasas de inseguridad más elevadas. Por otra parte, la excesiva centralización en materia de seguridad que implica el proyecto de la Guardia Nacional no ayudará, ya que ha desprovisto de incentivos para que los gobiernos locales construyan capacidades en la materia. Si las Fuerzas Armadas han tomado un papel preponderante en el combate al crimen, de esperarse que igualmente lo tomen en alguna medida en el tema migratorio, como comienza a suceder.

 Lamentable resultó que el presidente de la República no pudiese evitar llevar agua a su molino ante las amenazas del presidente norteamericano. Aunque la negociación se llevó inevitablemente por canales institucionales y la encabezó un político profesional como Marcelo Ebrard, el evento cuasi-partidista para darle visibilidad al presidente, así como los discursos abiertamente religiosos del líder evangélico Arturo Farela y el padre Alejandro Solalinde, mucho mancharon lo que hubiese sido una muy buena actuación de la administración lopezobradorista. La inquietud anterior se acrecienta ante el enorme desinterés del presidente de la República por la política exterior del país, observable en su inasistencia a la próxima reunión del G-20. Si México se continúa aislando del escenario internacional, más fácil le resultará a Trump cumplir sus amenazas.

Lo que recientemente sucedió entre México y Estados Unidos fue solo un primer round de muchos que vendrán: porque se acercan las elecciones presidenciales estadounidenses, porque nos será imposible en el corto plazo detener la inmigración. ¿Qué acciones de respuesta planean nuestros servidores públicos ante peores escenarios? Solo esperemos que no pequen de ingenuos.

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.

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