Las casas de Papel
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Tijuana - martes, 5 de marzo de 2019 - Jaime Faz.
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Apocalipsis
Por: Jaime Faz

TIJUANA BC 5 DE MARZO DE 2019.- “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado, cancelé muchos privilegios y distribuí en buena parte la riqueza que estaba en pocas manos”, decía en 1936 el General Lázaro Cárdenas del Río (“el Mudo” o “el Tata”, conocido así por la comunidad campesina de la época). Se distinguió por su política económica y social, interesada en rescatar al país de la ruina económica en que se encontraba. En octubre de 1936, Lázaro Cárdenas dio un gran paso, repartió más de dieciocho millones de hectáreas de tierra a las comunidades, mayormente en el norte del país.

Otras fueron las circunstancias con el reparto de créditos hipotecarios; donde más de veinte millones de personas se trasladaron de las zonas rurales, hacia las zonas semiurbanas o urbanas, con la esperanza de tener un mejor nivel de vida en las ciudades o capitales. A partir del 21 de abril de 1972, se promulgaba la ley del Instituto del fondo nacional de la vivienda para los trabajadores (INFONAVIT). 

La forma consistió en reunir un fondo nacional de las aportaciones patronales del 5% de cada uno de los trabajadores para otorgar créditos de viviendas. El primero de mayo de ese año Jesús Silva-Herzog asume el cargo de director general, se diseñó una estructura organizacional, se reclutó personal idóneo, se elaboraron reglamentos, manuales, normas, políticas, proyectos y programas, para responder al enorme reto de otorgar créditos para la vivienda, que en su momento fue una política pública con buenas intenciones.

A través de la historia, el INFONAVIT sufrió infinidad de fraudes y pareciera que fue diseñado para que los mexicanos sean dueños de un documento apócrifo, sustentado en una deuda impagable; financiado por sus mismas contribuciones patronales para su mismo funcionamiento, porque déjenme comentarles que el dinero del INFONAVIT no es dinero del gobierno, es el único instituto que se financia con los ahorros de los trabajadores, una maravilla en cuanto a su diseño, mediante el cual, por medio del desempeño de un trabajo u oficio, el trabajador puede tener acceso a una vivienda digna, decorosa y no una caja de zapatos que atenta contra los derechos del ser humano en este país.

En la época de Vicente Fox, el presidente de la vivienda construyó millones de casas, pero en muchos casos defectuosas, en zonas deshabitadas, miles de casas fueron abandonadas, construidas en zonas de alto riesgo para la ciudadanía; viviendas construidas de 45 a 60 metros cuadrados, con la esperanza de tener un mejor nivel de vida para sus familias y sus hijos, es ahí donde perdió su sentido social, la más grande política pública en materia de vivienda. 

Antes de Fox había créditos a tasa cero, algo justo para un trabajador que en promedio gana tres o cuatro salarios mínimos diarios, donde no pueden pagar mucho, porque comen o pagan, entonces ese fue el problema a partir de la administración de Fox, a eso se enfrentaba el trabajador, sobre todo en el modelo, porque existen muchas irregularidades. (Existen cuatro millones de viviendas abandonadas o deshabitadas, número oficial por la nueva administración.)

El despojo se dio en la administración de EPN, donde hoy en día se están presentando denuncias por fraude en varios estados del país, que por lógica la gente no podía pagar sus viviendas, porque se quedaban sin trabajo y ahí es donde se adjudicaban las casas y la persona perdía su crédito a falta de pago. Aquí en Baja California se tiene registro de 10,740 créditos, 31 juicios colectivos (fraude procesal y simulación jurídica, porque no se notificó personalmente al trabajador), mismos que se llevaron de manera irregular, es decir no siguieron las formalidades que marca la constitución.

Para despojar o robar a la gente y vender la vivienda, así como obtener una ganancia los agentes inmobiliarios que contrato el INFONAVIT, estaban comprándolas en 104 mil pesos y vendiéndolas en su valor comercial (se vendieron casas arriba de los 400 mil pesos). Qué negocio, ¿no? Se adjudicaban con dinero social, con dinero público de los trabajadores. (fuente: comisión de vivienda del congreso de la unión) 

Revelación. Si queremos que se aplique la ley, debe existir denuncia.

Jaime Rolando Faz Robles es egresado de la licenciatura en Administración Pública y Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Baja California, Consultor y Analista Político. 

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.

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