El voto útil por Bonilla
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El voto útil por Bonilla

Tijuana - jueves, 31 de enero de 2019 - Javier Iván Maldonado Preciado.
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POLITEIA
Por: Javier Iván Maldonado Preciado
javiermalpre@gmail.com

TIJUANA BC 31 DE ENERO DE 2019.- Desde 1989 hasta el año 2018, los ciudadanos bajacalifornianos creíamos que, si alguna vez se lograba nuevamente la alternancia política en la entidad, sería el Partido Revolucionario Institucional quien despojara a Acción Nacional del poder ejecutivo, pues eran precisamente estos dos partidos quienes se alternaban las diversas alcaldías y diputaciones de mayoría. 

Durante este largo periodo de gobiernos blanquiazules –el cual abarca 5 sexenios– los priístas y movimientos progresistas de la entidad presenciaron como una imbatible maquinaria panista arrasaba el día de la jornada electoral. Curiosamente, cada vez que una de las corrientes internas del PRI presidía el comité estatal de dicho partido, el PAN lograba “carro completo” en los comicios. En 2013, dicha corriente operó abiertamente a favor de “Kiko” Vega, surgiendo así públicamente el término “phankismo”. Lo anterior, aunado al “Pacto Por México”, donde el PRI-Nacional comprometía la gubernatura de Baja California a cambio de la permanencia de Acción Nacional en el pacto, tuvo como resultado un sentimiento de impotencia entre las filas pro-alternancia. 

Los movimientos progresistas quedaron reducidos hasta el grado de casi desaparecer, pues el PRD fue a la contienda en coalición con el PAN y en aquél entonces MORENA decidió mantenerse al margen del proceso, acto que les valió para posicionarse moralmente por encima del resto de partidos de izquierda (PRD, PT, Movimiento Ciudadano). 

Iniciado el proceso federal de 2018, era predecible un notorio crecimiento de MORENA en todo el país, incluyendo Baja California. Una vez más, para intentar frenar el avance del movimiento del actual Presidente de la República en la entidad, la dirigencia local en turno del PRI decidió postular a sus cuadros con más bajo perfil, garantizando que fueran los candidatos del PAN quienes plantaran cara al partido de AMLO. Sin embargo, de todos los cargos en disputa, el PAN solo rescató una senaduría de primera minoría en B.C. 

Para ese entonces, una gran parte de la otra corriente coexistente con el “phankismo” dentro del PRI, había ya entendido que el proyecto de alternancia que desarrolló su máximo exponente no era posible desde el Revolucionario Institucional, por lo cual, desde meses previos a los comicios de 2018, se sumaron a MORENA, con el objetivo de evitar que Acción Nacional se alzara triunfal. 

El próximo proceso electoral en nuestra entidad tendrá dos principales protagonistas: Jaime Bonilla Valdez, el abanderado de MORENA y Oscar Vega Marín, el candidato del PAN. La disputa interna del PRI por la candidatura a Gobernador se encuentra nuevamente entre miembros de sus dos corrientes, pero, si en algo pueden coincidir estos grupos, es en que sus posibilidades de triunfo son nulas.

De acuerdo con diversos sondeos en redes sociales, si tuvieran que ejercer un voto útil en favor de otro partido distinto al suyo, quienes simpatizan con el Ing. Jorge Hank prefieren votar por el PAN, antes que hacerlo por MORENA, mientras que los ciudadanos afines al Dr. Fernando Castro Trenti muestran una clara preferencia y simpatía por Jaime Bonilla. Los episodios narrados con anterioridad, sin duda justifican este fenómeno.

Sin embargo, frente al actual escenario político en la entidad ¿cuál debe ser el comportamiento del voto útil de una militancia con pocos ánimos y posibilidades de triunfo? Sin duda alguna, la alternancia en el gobierno ofrecerá oxígeno a nuestra democracia. El abstencionismo de un sector importante del padrón beneficiará a quienes han apostado a convertirnos en uno de los Estados más apáticos del país, como mecanismo de control y monopolio de la participación, por lo cual, abstenerse de participar no es una opción que pueda resultar viable.

Es por ello que las militancias de los diversos partidos, principalmente del PRI, deben apostar por una opción distinta a Acción Nacional y con posibilidades de triunfo. La alternancia en Baja California logrará detonar la competitividad electoral y reavivará las expectativas de la población en el gobierno. 

Reza un dicho popular que “mientras cace ratones, no importa el color del gato”, frase que cobra relevancia al interior de los diversos partidos políticos y entre la ciudadanía harta de malos gobiernos blanquiazules en Baja California. 2019 será, sin lugar a dudas, un año histórico en nuestro Estado, donde, tras décadas de permanecer estancados en terceros o cuartos puestos, la izquierda bajacaliforniana podrá gobernar la entidad que se creía sería la última en sumarse al progresismo. 

Al igual que en el año 1989 en favor de Ruffo Appel, para lograr la alternancia en Baja California y al igual que en la elección presidencial del año 2000, para lograr por primera vez un gobierno federal distinto al PRI, en 2019 todas las ideologías progresistas y democráticas deben sumarse para derrocar al PAN. Jaime Bonilla y MORENA representan la opción con mayores posibilidades de propiciar la transición democrática en nuestro Estado. 

Javier Iván Maldonado Preciado es egresado de la Licenciatura en Administración Pública y Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Baja California, campeón nacional de investigación política y ex Presidente del Parlamento de la Juventud del Estado de Baja California.

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.

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