El fracaso de la CONMEBOL
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El fracaso de la CONMEBOL

TIJUANA BC - viernes, 7 de diciembre de 2018 - Javier Iván Maldonado Preciado.
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POLITEIA
Por: Javier Iván Maldonado Preciado
javiermalpre@gmail.com

TIJUANA BC 7 DE DICIEMBRE DE 2018.- El fútbol es catalogado por muchas personas en el mundo como “el deporte más hermoso del mundo”, además de ser, por mucho, el más popular y el que mayores dividendos arroja a las arcas de las federaciones deportivas. Un negocio redondo que suele ofrecer entretenidos espectáculos a sus aficionados.

En muchos países del mundo, el fútbol es visto como más que un simple deporte, pero ningún caso como el de Argentina, cuna de futbolistas históricos como Diego Armando Maradona, Riquelme, Rodrigo Palacio, Di Stéfano o “El Pato” Abbondanzieri. Prueba de la influencia del fútbol en la vida política, social y económica de ese país, es el hecho de que el Presidente de la República Argentina es también el ex presidente del equipo deportivo Boca Juniors, club que se encuentra clasificado para disputar la final de la Copa Libertadores contra su acérrimo rival, el River Plate.

Para este encuentro, precisamente entre los dos clubes más populares de Argentina, se generaron expectativas muy altas, curiosamente en un contexto de impopularidad y descontento que atraviesa el gobierno argentino de Mauricio Macri. El buen manejo mediático de la final de la Copa Libertadores representaba, sin duda, un respiro para el titular del ejecutivo, quien ya se encontraba respirando el oxígeno de la tranquilidad, luego de diversas manifestaciones opositoras con exigencias progresistas que, sin embargo, como buenos ciudadanos argentinos, ofrecían a sí mismos un descanso para presenciar al nuevo campeón del torneo más importante del continente.

El 11 de noviembre se llevó a cabo el juego de ida en el estadio de Boca Juniors, encuentro que terminó empatado a dos goles, tras haberse suspendido un día antes, debido a las lluvias. Cabe destacar que la noticia sentó bien en ambos clubes, que preferían jugar en domingo, sin embargo, la CONMEBOL los presionó para jugar en sábado, pues pretendían generar ganancias con la audiencia asiática. Una actitud que para nada es desconocida en México, con la FEMEXFUT.  

El partido de ida se celebró sin ningún inconveniente, pero los problemas comenzarían a surgir el 24 de noviembre, cuando el autobús que transportaba a los jugadores de “Boca” hacia el estadio fue agredido por hinchas de “River”, quienes lanzaron piedras y gas lacrimógeno a los jugadores, muchos de los cuales sufrieron pérdida parcial de la vista, molestias respiratorias, mareos, dolor de cabeza, entre otros síntomas. Pese a esa situación, la CONMEBOL exigió a los jugadores de Boca Juniors que jugaran la final, pues su suspensión representaba un enorme desprestigio y perdidas económicas incalculables. Fueron los propios jugadores y directivos de Boca los que denunciaron esa situación, logrando que finalmente el encuentro se suspendiera indefinidamente.

No tardó demasiado Mauricio Macri en declarar que el ataque fue producto de los “barrabravas” de River, anunciando que un día antes del encuentro se allanó la casa de Héctor Godoy, el líder de los hinchas de dicho club, incautando 7 millones de pesos argentinos en efectivo (180,000 dólares americanos) y 300 entradas para el partido, sin embargo, Godoy fue detenido y liberado unas horas después. Pese a estas alertas, no se tomaron las medidas pertinentes y se cuestionó tanto al gobierno argentino como a la CONMEBOL, por los lamentables sucesos violentos.

En este punto, el partido estaba ya completamente politizado. La oposición utilizó este incidente para denunciar la incapacidad del gobierno para organizar un simple juego del deporte “sagrado” entre los argentinos y peor aún, de haber arruinado el proclamado “partido del siglo”. Boca Juniors -o, mejor dicho, Macri, vinculado aún al club de sus amores- exigía a los tribunales de la CONMEBOL que se descalificara a River Plate de la competencia y se otorgara el título de campeón a “Boca”, es decir, sin disputar el encuentro en la cancha, algo que fue rechazado por el TAS de la CONMEBOL, que veía como poco a poco se desvanecían las ganancias planeadas para esta final. (Cabe señalar que anteriormente esa instancia le otorgó un triunfo similar a “River”, por incidentes suscitados en el terreno de juego).

Tras volverse a suspender una vez más la final, debido a que no estaban garantizadas las condiciones de igualdad, se prometió que se encontraría un ambiente cómodo para ambas partes. Uruguay parecía ser una opción razonable, sin embargo, hubo silencio por días, hasta que se anunció que la final de vuelta se disputaría finalmente el domingo 9 de diciembre, en el Santiago Bernabeu, estadio del Real Madrid.

¿Pero por qué esto representa un fracaso para CONMEBOL?

Cabe destacar que el club ganador de la final de la Copa Libertadores quedará clasificado para disputar el Mundial de Clubes, en este mismo mes, cuyo rival a vencer para el resto de los equipos es el Real Madrid. Históricamente, en ese torneo, los únicos clubes que ofrecen competencia a los equipos europeos son los sudamericanos y algún otro de CONCACAF. La CONMEBOL envió a su próximo campeón hacia una trampa, expuestos en otro país, en el estadio de su depredador, quien tendrá todas las comodidades y facilidades para examinarlos, analizar sus estrategias, sus formaciones, entrenamientos y cualquier tipo de debilidad entre sus jugadores, incluidos los acercamientos con sus representantes, que estarán presentes para el encuentro. El Presidente actual de Boca Juniors precisamente ha estado blindando a sus promesas deportivas de clubes como el Real Madrid y el Barcelona, cuyos representantes deportivos tendrán toda la semana para acercarse a estos jugadores, con su ya conocida ética para los negocios.  

Llevar la final del torneo de fútbol más importante de América hasta Europa, representa el fracaso de nuestro modelo deportivo, admitir la superioridad europea y el agotamiento de nuestras instituciones deportivas, que, aunque no es novedad, deja de manifiesto que los mismos nombres siguen apareciendo detrás de las mesas directivas, quienes presentan el traslado de la final hacia España como un logro, sin ninguna consecuencia. Carlos Tevez, jugador histórico de Boca Juniors, sentenció que la CONMEBOL “son tres locos detrás de una mesa”.

En fin, mañana habrá un nuevo campeón sudamericano, que “campeonará” en Europa y será conocido de sobra por su principal rival en el Mundial de Clubes, el Real Madrid, sin embargo, políticamente, lo más interesante vendrá tras el encuentro, en las plazas públicas de Argentina.

Este es un ejemplo de la relevancia actual del fútbol en los negocios y la política, escenario del que no distamos mucho en México, donde esperamos que, así como se nos promete separar el poder económico del político, pronto sean separados del deporte la política y los negocios, pues de momento la CONADE y la FEMEXFUT, entre otras instituciones, han servido para cualquier fin, excepto para el deportivo.  

Javier Iván Maldonado Preciado es egresado de la Licenciatura en Administración Pública y Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Baja California, campeón nacional de investigación política, fue Presidente del Parlamento de la Juventud del Estado de Baja California e hincha de Boca Juniors.

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.

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