Refugiados en México
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Refugiados en México

México - sábado, 3 de marzo de 2018 - ULISES SANDAL RAMOS KOPRIVITZA.
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MÉXICO 3 DE MARZO 2018 (La Silla Rota).-La globalización descarnada, el aumento demográfico de los países pobres, la violencia y criminalidad, la inestabilidad política, el ejercicio autoritario del poder y la corrupción, son factores de los que aún no podemos librarnos. Es en este escenario donde cabe preguntarse, qué puede esperar un migrante en territorio nacional, que se encuentra pendiente de que las autoridades federales resuelvan su solicitud de asilo, refugio o cualquier otra condición migratoria.

¿Existirá entonces en nuestro país un mecanismo ágil, eficaz y humanitario que les permita a los migrantes satisfacer en dignidad una de las necesidades más básicas del ser humano como lo es la vivienda? La respuesta se muestra con una tajante negativa, si consideramos que quien decide emigrar de su lugar de origen, ya sea de manera voluntaria o forzada, lo hace casi siempre en condiciones desfavorables, sino precarias o de plano inhumanas, fijando su única esperanza de mejorar sus condiciones de vida, en la buena fe de las personas y en la resolución administrativa que en el mejor de los casos tarda más de 45 días, así lo estipula la ley sobre refugiados, protección complementaria y asilo político, sucediendo, muchas veces, que nunca alcance a llegar dicho pronunciamiento.

México ¿una opción diferente?

Las condiciones inhumanas, de alto riesgo para la seguridad de los migrantes, resultan pavorosas para quienes tienen que padecer el proceso de regulación con respecto a su estadía en territorio nacional. Lo anterior, a pesar de que el pueblo mexicano siempre se ha caracterizado por ser solidario con los extranjeros que se ven perseguidos por sus ideas políticas, por su oposición a un régimen injusto o totalitario, o simplemente para salvaguardar la vida de otras personas de la violencia en sus lugares de origen. Pero la voluntad fraternal de un pueblo no es suficiente, en tanto, no existen los mecanismos para una política integral, incluyente y efectiva para los migrantes. Incluso, podemos advertir que el cambio en la política de las instituciones migratorias en México se radicalizó desde hace muchos años por presiones de los Estados Unidos, transformándose nuestra política exterior en un instrumento legal cerrado, inflexible y generalmente ajeno al dolor de los demás, dicha política califica, entonces, como más dura e intolerante para quienes vislumbran en México una opción de vida diferente.

Una desagradable realidad

No se puede soslayar que la cosificación y criminalización de los migrantes es cada vez más fuerte en nuestro país y se cierne sobre nosotros como una desagradable realidad, pero es peor para quienes ingresan al país sin las credenciales necesarias o si solo se encuentran de tránsito hacia los Estados Unidos o Canadá; es lamentable que además de las penurias propias de sus circunstancias, sean muchas veces victimados por autoridades corruptas, que propician la discriminación y vejación, haciéndolos objeto en múltiples ocasiones de la violencia deshumanizada del crimen organizado, pues se trafica con ellos, se les explota, se les priva de su libertad y hasta de su vida. Este trágico escenario, se muestra como un drama para quien lo padece, en tanto, alcanza tintes de crisis humanitaria, que sin duda se acentúa por la parálisis gubernamental para brindar la adecuada atención a los migrantes en nuestro país, así lo advirtió en días pasados la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), a través del comunicado de prensa N°46/2018 sobre el posible colapso del sistema de protección a refugiados en México, que registró en 2017 un total de 14,596 solicitudes ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, de las cuales no se ha resuelto ni el 60%, contraviniendo incluso la ley sobre la materia. Dicha circunstancia, deja en la incertidumbre e indefensión a un gran número de personas en el país, que viven en el desamparo por la indolencia e indiferencia de quienes tienen la obligación de brindarles auxilio y apoyo.  

Visita de la ACNUR

En este sentido, las tendencias profundas del fenómeno migratorio en todo el mundo y la falta de adopción de medidas adecuadas por parte de los gobiernos, han tomado una progresiva relevancia en política internacional.    

Por su parte, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) es la instancia internacional encargada de coordinar los esfuerzos de protección a las personas que por alguna razón han tenido que abandonar su hogar y su país, ya sea porque su vida corre peligro o porque se encuentran en busca de un mejor futuro para ellos mismos y su familia. En esta instancia es que Kelly Clements inició una visita de trabajo por México, Guatemala y Honduras para evaluar los patrones de desplazamiento en la región. La visita concluye precisamente este sábado, en ella se analiza además el nivel de violencia al que se encuentran sometidos los migrantes y las condiciones humanitarias de los refugiados, asilados y los apátridas.

No queda más que esperar que, tanto las observaciones in situ de la funcionaria del ACNUR como el llamamiento de la CNDH, motiven e impulsen a mejorar los mecanismos y procedimientos de atención a los migrantes, especialmente cuando piden refugio en nuestro país, y no se descuide, como muchas otras áreas gubernamentales, por los tiempos electorales en los que nos encontramos inmersos.

Es necesario zanjar perentoriamente el problema de los refugiados, sin refugio, en nuestro país.

@OpinionLSR 

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.

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