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Tijuana BC - viernes, 7 de julio de 2017 - Marco Antonio Samaniego López.
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Dr. Marco Antonio Samaniego López *

TIJUANA BC 7 JULIO 2017.- El espectáculo brindado en estos días por Javier Duarte y todos lo que se le parecen demasiado, no es un asunto menor. No se trata de un ex gobernador que se volvió loquito y  del que podemos burlarnos en unos memes. Es un tema de mucha seriedad que nos ubica en un plano de que tan mal funciona todo el sistema político inoperante, obsoleto y sin futuro en el que nos encontramos. 

El personaje parece sacado de una de las páginas más tristes  de muchos malos comediantes que han tratado de imitar a Cantinflas.  Es  la representación del fracaso absoluto de las formas y las posibilidades reales de hacer política  seria en nuestro país. Y por ello lo grave. 

Las instituciones financiadas por todos los mexicanos dejaron pasar a esta persona por todos los filtros que se supone deben evitar estos  resultados de latrocinio, voracidad y pésimas políticas públicas. Los organismos políticos nunca fueron capaces de observar que quien estaba como candidato, como triunfador y posteriormente en un cargo de representación, tenía un conjunto de problemas que ponían en peligro a una sociedad entera. 

El PRI postuló, defendió y ubicó como ejemplo a este individuo que hoy se presenta en la triste condición de filósofo de esquina.  Peinado  como adolescente, con sonrisa  fingida y con una especie de burla en el rostro (hagan lo que quieran, lo bailado nadie me lo quita)  nos dice a todos los mexicanos que el sistema político que lo consideró, lo premió y le dio una posición en la sociedad, carece de fundamentos para responder a las necesidades de  un mundo en el que ya no pueden entrar estos personajes de opereta. 

Si bien  es un patético error del PRI, un personaje así no habla bien de los partidos de oposición. ¿Eso les ganó?  Un candidato que tenía tantos problemas fue capaz de vencerlos en elecciones. ¿Qué tan pobre fue la propuesta presentada para que el aparato de Estado funcionara  con un candidato así? 

Significa que no fue posible articular un discurso que permitiera derrotar a un Duarte que pronto se perdió en los placeres del robo, el latrocinio y la desvergüenza. Todos los ejemplos de corrupción ha quedado demostrados por la prensa y la casuística es enorme. No dejaba a nadie sin despojar. Y no hubo instituciones que lograron oponerse  y contradecir el robo mientras sucedía. Fue hasta que prácticamente terminó el mandato cuando   todo lo que se había denunciado cobró fuerza y debió salir corriendo para esconderse, como sucede con quienes han dejado una estela de latrocinios detrás. 

¿Para qué expulsarlos de los organismos políticos hasta entonces? Porqué esos partidos políticos que los propusieron, no salen a explicar lo mal que hicieron su trabajo, lo mal que gastaron el dinero de todos y cómo van a tomar decisiones  para que estos personajes no lleguen de nuevo al poder. Uno, porque a lo mejor son iguales. Dos, porque el sistema lo permite de tal manera que se vuelve prácticamente imposible detenerlos. Lo preocupante, es con el dinero de todos.  

Con casos como el de Javier Duarte parece  que los mecanismos lleguen hasta la presentación de exámenes psicológicos. Dado que los partidos políticos, en la forma en que están en la actualidad, no actúan con la seriedad debida,  la desconfianza debe permearlo todo. No aparece la ciencia ni la paciencia, a la que alude el impresentable ex gobernador. 

El caso de Javier Duarte desnuda a todo el sistema político inoperante. No llegan a los cargos los más preparados ni son escogidos en base a capacidades reales: es  un maridaje entre amigos, sostenido con recursos de todos los mexicanos. La clientelas que se crean desde el poder permiten sostener organismos que no van por las ideas, sino por los centavos que da la cantidad de votos que permitirán negociar en los siguientes años. Con ello gana el inmediatismo político, no los planes a largo plazo. Y eso, es un problema serio. 

* Marco Antonio Samaniego López.  Doctor en historia por el Colegio de México.

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.

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