El encono como práctica política
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El encono como práctica política

Tijuana BC - lunes, 8 de mayo de 2017 - Raúl Ramírez Baena.
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Por Raúl Ramírez Baena*

TIJUANA BC 8 MAYO DE 2017.- En la historia de la humanidad, los procesos políticos no están exentos de golpes bajos, trampas, descalificaciones, traiciones, engaños, sobornos y otras acciones dirigidas a contrarrestar a los oponentes o sacar ventaja. Digamos que, salvo excepciones, es lo común.

Sin embargo, en los últimos años, en la medida que se agudiza la crisis económica y política en un mundo neoliberal y globalizado dominado por el internet y las redes sociales, incluso poniendo en riesgo la sustentación ambiental, los grupos financieros, económicos, políticos, religiosos y criminales que controlan el poder real (el statu quo) y los medios hegemónicos, todos ellos denominados poderes fácticos, han desarrollado una maliciosa habilidad de recursos para desvirtuar y descalificar a como dé lugar los esfuerzos de líderes, grupos sociales y comunidades que reclaman sus derechos en el marco de la lucha por los ideales de libertad, democracia y justicia social.

Tal es el caso del bombardeo mediático que construye artificialmente a “dictadores”, crisis financieras y alimentarias y guerras para tumbar a desafiantes gobernantes que intentan recuperar soberanía para liberar a sus naciones del yugo imperial, como es el caso de Cuba, Venezuela y otros países del Tercer Mundo, claves para los intereses geoestratégicos de oligopolios y superpotencias.

Los métodos actuales de hacer política desde el poder, que no es “la política”, tal parece que, en aras de intereses inconfesables, desarrollan estrategias dirigidas a alejar a la ciudadanía de la participación política; de desinformar a la opinión pública a través de los medios globales y convencionales, de promover el individualismo y la desconfianza, y de aceptar cual destino manifiesto que las cosas son así y que no van a cambiar. 

Vivimos una época de retroceso y oscurantismo ideológico marcada por el poder corruptor del dinero para comprar consciencias y voluntades por encima de los valores de la ética y de los principios del humanismo. Este escenario se reproduce como metástasis en casi todos los ámbitos públicos y privados: en los gobiernos, las legislaturas, los aparatos de seguridad y justicia, los partidos, las profesiones, las actividades empresariales, la academia, los medios de comunicación, las órdenes religiosas, etc.

El México de hoy 

No es necesario ser partidario de un político como Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para darse cuenta de que los poderes fácticos hacen todo lo posible por descalificarlo en sus legítimas aspiraciones de acceder al poder presidencial.

El crecimiento de AMLO y su partido Morena en las encuestas electorales se debe no tanto a su habilidad política para señalar a “la mafia del poder” y a su discurso de “honestidad” como escudo protector y bandera de cambio, sino más bien a los excesos, corrupción, errores, abusos, simulación, demagogia y menosprecio que durante años han mostrado los personeros del poder hacia la población y sus derechos, más que a los aciertos del citado personaje. 

¡Al ladrón, al ladrón!

Hasta la fecha y a pesar de varias trampas, campañas de desprestigio e intentos de aplastamiento contra AMLO, como el frustrado desafuero en el sexenio de Vicente Fox o el cuento de que “es un peligro para México”; lo de René Bejarano, el multicitado “señor de las ligas” (declaraciones de Carlos Ahumada durante su detención en Cuba señalan a Carlos Salinas y a Diego Fernández como autores de este encono, que dieron a Ahumada más de 60 millones de pesos cuyo origen se desconoce, sin que sus promotores hayan sido requeridos por la justicia); de los supuestos lujos de sus hijos y, ahora, la diputada de Morena que burda y tramposamente recibe dinero en efectivo, según esto, para entregar a AMLO (dinero que nunca llegó a éste), y otros intentos fatuos que, sin duda, tendremos que soportar hasta las elecciones del 2018. 

El poder no ha podido comprobar jurídicamente ningún recurso mal habido o acto de corrupción cometido por tan escurridizo peje, para cursarle un proceso judicial. De ser así, no dudarían en acabarlo por ese camino, no así a los suyos.

Con pena escuchamos a los desesperados dirigentes del PRI y del PAN intentar equiparar a AMLO en materia de corrupción… ¡con ellos mismos! como diciendo: “vean, todos somos igual de corruptos, él no es diferente a nosotros”. Moraleja: ¿para qué votar por él? Y, aun así, hay quienes les crea. 

Angustiados y temerosos, los grupos políticos y económicos hegemónicos temen para ellos un desastroso futuro con un posible triunfo de Morena en el Estado de México, y luego de AMLO en la Presidencia de la República: perderían sus privilegios de dinero y poder y podrían ser sometidos al escrutinio de la justicia por sus abusos y corruptelas escandalosas.

Por eso, intentan a toda costa sembrar la duda y, si es posible, el odio hacia el personaje en cuestión, sobre la base de repetir una y mil veces las mentiras. Se trata de desinformar, de que los electores, inducidos y alienados, no vote por él, o simplemente no voten, apostando todo al “voto duro” producto de una impune compra y coacción de voluntades.

Así, no es necesario ser admirador de AMLO ni partidario de Morena, Cuba, Venezuela, Siria, Irak, Afganistán, Corea del Norte, etc., sólo leer información alternativa y tener un poco de inteligencia y de dignidad para prevenir que la práctica política de hoy lleva a la humanidad al abismo, y que sólo la voluntad de los pueblos lo puede impedir.

*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos

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