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México DF - viernes, 4 de noviembre de 2011 - Abel Muñoz Pedraza.
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El método de la encuesta: una opción riesgosa para el PRD
Por: Abel Muñoz Pedraza


Entre el 4 y 7 de noviembreel Partido de la Revolución Democrática (PRD) celebrará su procedimiento para designar al candidato presidencial que representará a la alianza electoral que conformarán el PRD, el Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC) (antes Convergencia) para enfrentar la elección presidencial de 2012. Aunque se ha aclarado que no es un ejercicio vinculatorio para los partidos que representan la futura alianza, ambos precandidatos han señalado que respetarán los resultados del mismo.

El método acordado entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubon es el de una encuesta “espejo” que se aplicará a la población abierta. En total, se emplearán seis mil cuestionarios, con cobertura nacional y con la misma metodología, repartidas entre dos casas encuestadoras –Covarrubias y Asociados, propuesta por el equipo de AMLO, y Nodo Investigación + Estrategia, sugerida por el equipo de Marcelo. El cuestionario que comprende cada encuesta consiste en seis preguntas que buscan medir la popularidad de los precandidatos a través de la opinión de los ciudadanos. También hay que destacar que habrá una tercera casa encuestadora que fungirá como auditora del proceso interno y de la calidad de la información recolectada por medio de los cuestionarios, la cual designará las dirigencias nacionales del PRD, del Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA),del PT y de MC.

En aras de buscar equilibrio, equidad y transparencia en la contienda interna, cada precandidato seleccionó a una casa encuestadora. Covarrubias y Asociados, encabezada por Cristina Covarrubias, es una empresa que trabajó con este instituto político en el proceso electoral de 2006. Nodo Investigación + Estrategia, es una casa encuestadora encabezada por Luis Woldenberg, hermano del ex consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), la cual ha diversificado su oferta de servicios en rubros como la política y, mayormente, en la mercadotecnia y las finanzas, aunque ya había prestado sus servicios profesionales al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en los procesos electorales de 2003 y 2009. Ambas casas encuestadoras son reconocidas por su profesionalismo, experiencia y objetividad.

Es sabido que cada partido se respalda con una casa encuestadora para ir midiendo las preferencias políticas durante el proceso electoral, lo cual sirve para varias cosas, como replantear estrategias de campaña, que un precandidato se haga a un lado porque las preferencias no lo favorecen o que algún candidato decline a favor de uno mejor posicionado y, en algunos casos inflar datos, buscando así incidir en las opiniones y percepciones ciudadanas. Sin embargo, lo curioso del caso perredista es que utilizarán a la encuesta como un instrumento para definir a un candidato presidencial.

Como bien lo comentaba Víctor Alejandro Espinoza Valle en su columna publicada el 27 de octubre en el periódico Frontera,la decisión de emplear un método para elegir candidatos a la presidencia es una cuestión trascendente y que se puede tornar delicada, ya que la fórmula seleccionada puede inclinar la balanza hacia uno de los precandidatos. Esto es equiparable a las fórmulas que se utilizan para transformar votos a escaños o a un determinado régimen fiscal que, según su diseño, permite captar cierta cantidad de recursos. Es decir, la instrumentación de un método es sensible a los resultados y siempre altera, en mayor o menor grado, las preferencias de un universo poblacional.

Sin embargo, hasta en las formas y métodos que los mexicanos conocemos (elección abierta, cerrada, dedazo, designación por consenso y el nuevo método de encuesta abierta a la población, entre otros) hay diferencias. En este sentido, la historia del PRD, que arroja saldos negativos al momento de enfrentar procesos internos, confirmada con los sucesos más recientes para renovar a los consejeros nacionales, nos indica que la encuesta no es el método indicado para garantizar la estabilidad de este instituto político.

Para sustentar esta afirmación parto de que las encuestas son instrumentos que permiten medir, en una población determinada, preferencias, cualidades o valoraciones que la gente le da a ciertos sucesos. En teoría, el encuestador no tiene control sobre la población, ya que no se modifican los procesos en los que está inmersa la gente, sin embargo, las preguntas que se realizan y la forma en la que el encuestador las hace sí pueden inducir a respuestas deseadas, generando así sesgos estadísticos que alteran la preferencia real del encuestado.

Aunque haya un consenso entre los dos precandidatos a la presidencia sobre el cuestionario que se aplicará y sobre el respeto a los resultados que arroje la encuesta, existen riesgos de que en este proceso está inmerso un tercero, que son las casas encuestadores, y al final de cuentas son ajenas al partido, y que a pesar de su prestigio reconocido entre los políticos y las personas que también se dedican a esto, se convierten en la figura más expuesta dentro de este proceso, ya que si alguno de los precandidatos no acepta el resultado se lanzarán contra la casa encuestadora contraria, lo cual se traducirá en un desprestigio al trabajo que ésta realizó y, a pesar de que se utilice la figura de la tercera casa encuestadora como auditora del proceso interno, no limpiará la gran mancha que evidenciará una vez más los problemas del PRD rumbo a la elección presidencial.

Si uno se pone a pensar en el PRD y sus procesos de selección interna para nombrar candidatos o para renovar dirigencias locales y nacionales, inevitablemente se viene a la mente palabras como desorganización, tribus, clientelismo, desconocimiento de resultados, fraude y muchas otras. Si posteriormente se piensa en cuál es el método indicado para hacer una elección, y evitar los problemas que se generan proceso tras proceso, difícilmente se podrá llegar a una respuesta, porque ya se han probado varios y ninguno es perfecto. Sin embargo, creo que todos los métodos tienen riesgos y aciertos, y que la proporción entre estos varía, pero me parece que en el método de encuesta se inclina más la balanza hacia los riesgos que a los aciertos.

* Abel Muñoz Pedraza es estudiante de la maestría en Estudios Sociales con línea en Procesos Políticos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en la Ciudad de México. Es egresado de la licenciatura en Relaciones Internacionales de la Facultad de Economía y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), campus Tijuana. Correo electrónico: abel.munozpedraza@gmail.com
Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad del autor.

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