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TIJUANA, BC - viernes, 23 de septiembre de 2011 - Abel Muñoz Pedraza.
1942

Las condiciones para que una democracia funcione
Por: Abel Muñoz Pedraza


El cambio político en México ha sido un fenómeno ampliamente estudiado y documentado desde diversas perspectivas que nos han ayudado a comprender el proceso de democratización que ha vivido el país. A partir de 1977, se han llevado a cabo siete reformas políticas (1977, 1986, 1989-90, 1993, 1994, 1996 y 2007-2008),en donde se atendieron propuestas como la integración y composición del Congreso, los derechos políticos de los ciudadanos y los partidos políticos, la confiabilidad, transparencia, equidad y competitividad de los procesos electorales, la reducción en el gasto de las campañas y la distribución de espacios en los medios, entre otros aspectos.

Las reformas políticas y electorales anteriormente mencionadas fueron acompañadas, en la década de los noventa y a principios del nuevo siglo, con la creación de instituciones, las cuales permitieron que la diversidad política pudiese tener un cauce institucional y pacífico, contrario a la lógica del autoritarismo priista, en donde el Presidente tenía a su disposición facultades metaconstitucionales que hacían imposible los espacios de expresión política distintos a los ofertados por el PRI-gobierno. Entre estas instituciones se destaca la creación del Instituto Federal Electoral, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la mayor independencia del Poder Judicial, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la autonomía del Banco de México y del Distrito Federal, y más recientemente, la creación del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos.

Sin duda alguna, esta serie de reformase instituciones abrieron nuevos caminos y crearon un ambiente para la convivencia plural, sin embargo, no fueron acompañadas de reformas sustanciales de carácter económico y social que impactaran de manera real en la población. Es decir, nose crearon las condiciones para un buen funcionamiento de la democracia, que se reflejan en el mejoramiento de la calidad de vida de la ciudadanía, las cuales le permiten participar activamente en los temas de carácter público una vez resueltas las necesidades básicas. Sin estas condiciones, es muy difícil pensar en la construcción de un Estado político democrático, las cuales impulsan el ejercicio efectivo de la democracia por parte de la ciudadanía, reflejado en la práctica cotidiana de los derechos y obligaciones que ésta trae consigo.

Las precondiciones de la democracia ya están satisfechas en gran medida, es decir, la libertad personal, la libertad de expresión (en sus diferentes categorías y formas), la libertad de reunión y la libertad de asociación, son valores del Estado liberal que deben de existir para pensar en el siguiente escalón, que es el de la democracia efectiva. La tarea pendiente entonces se basa en la garantía, por parte del Estado, de derechos que satisfagan necesidades fundamentales, para así redimensionar el papel de la ciudadanía en este nuevo escenario de participación en los asuntos públicos.

Difícilmente, en un Estado que no garantice requisitos mínimos para que su población se desarrolle, como la suficiente creación de empleos, seguridad pública para las comunidades, una buena oferta educativa y, crecimiento y desarrollo económico; se podrá esperar una alta tasa de participación en las elecciones para elegir gobernantes, ya que la ciudadanía carecería de incentivos para llevarla a cabo. Estos son los riesgos que actualmente vive la transición democrática en México, sumado a que el clima de inseguridad ha mermadolas condiciones que requiere la democracia, el narcotráfico ha incursionado en los procesos políticos nacionales y locales, ademásdel mal actuar de los funcionarios públicos, privilegiando los intereses personales sobre los de carácter común, lo cual resta legitimidad y credibilidad al régimen democrático.

Por tal razón, es necesaria una reforma a la parte orgánica de la Constitución; una reingeniería institucional que permita cumplir con las bondades que la democracia sólo puede ofrecer. Existen una gran cantidad de propuestas para llevarla a cabo; propuestas de distintos sectores de la población y de distintas perspectivas ideológicas que reflejan el pluralismo político que se vive ahora. La indecisión y la falta de acuerdos entre los políticos pueden ocasionar un retroceso hacia las épocas del autoritarismo, del partido hegemónico, del superpresidencialismo, de un hartazgo con la forma democrática de gobierno por la insatisfacción ciudadana que se ha generado en los últimos años.

* Abel Muñoz Pedraza es estudiante de la maestría en Estudios Sociales con línea en Procesos Políticos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en la Ciudad de México. Es egresado de la licenciatura en Relaciones Internacionales de la Facultad de Economía y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), campus Tijuana. Correo electrónico: abel.munozpedraza@gmail.com
Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad del autor.
 

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