Pensar en las elecciones
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Pensar en las elecciones

TIJUANA BC - jueves, 26 de noviembre de 2020 - Marco Antonio Samaniego.
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Por: Marco Antonio Samaniego

TIJUANA BC 26 DE NOVIEMBRE DE 2020.- La cifra de 1800 asesinatos a lo largo del año no es poca cosa.  La pandemia no ha detenido a quienes actúan en forma violenta y le quitan la vida a otra persona. La ironía no es ajena a quienes cometen estos lamentables actos. El amanecer del jueves 26, un cuerpo fue localizado, en partes, en la clínica 1 del seguro social. Para quien esto escribe, significa que, a menos de 100 metros de mi casa, alguien tuvo la idea de depositar los restos en un espacio que fue creado con la idea de salvar vidas. El incidente, no motivó la escritura de este texto, ya que la cifra publicada el pasado miércoles es reveladora por sí misma.  Sin embargo, sí nos indica que, en cualquier lugar, bajo cualquier condición social, un tijuanense se puede encontrar un cadáver. 

De igual forma, se publica que el pasado miércoles, un padre de familia acompañado de sus hijos, caminaba por una avenida y encontró dos cuerpos. También en la avenida internacional encontraron un cadáver y aparecieron dos personas calcinadas en una de las colonias del Cerro Colorado. Y otro en el Florido y uno más en playas. Y en el amanecer de hoy viernes dos más. Si esta nota se escribiera el domingo, estoy seguro de que, por desgracia, se reportan cuatro asesinatos más, sino es que ocho o diez. Una persona que lea las cartas, los caracoles o la mano y prediga que mañana van a matar a tres o cuatro, no tiene ningún don secreto ni le transmitido un mensaje algún astro, simplemente revisa la prensa y ha asimilado la información de tal forma que ya sabe, sabemos, que mañana y pasado mañana estaremos leyendo que un encobijado apareció en una rampa de Otay, en alguna parte del florido y otros más en el boulevard 2000. 

La tragedia nos rebasa y sumamos otro año más en que Baja California y en particular Tijuana, no solo es una de las ciudades más violentas de México, sino del mundo. Las cifras de los últimos siete años nos llevan a ese lamentable sitio y las respuestas al problema no aparecen por quienes prometen, una vez más, terminar con una condición que tiene múltiples explicaciones de orden económico, fronterizo, social y familiar. La conclusión de múltiples eventos, reuniones, sesiones, acuerdos, es que faltan valores y que por ello estamos en esta situación. Y luego de todas las reuniones, sesiones, acuerdos, declaraciones y promesas, aquí seguimos, con 1800 crímenes dolosos. 

Además de haber colaborado en el pago de las campañas, a través de las famosas prerrogativas, debemos pagar las ausencias, carencias, licencias y todo lo que se ha convertido en pan y circo en los últimos meses. Todos quieren ser candidatos en el 2021, pero nadie quiere cumplir lo que se dijo en el 2019. Si la `política es el arte de conciliar intereses y de plantear soluciones, lo que debe pensarse antes de lanzarse a todos los cargos posibles, se debe de revisar si se cumplió con lo prometido.  ¿Es Tijuana una ciudad más segura que en 2019? ¿Tiene menos índices de criminalidad? ¿Cuándo pasaremos la prueba de tener 24 horas sin asesinatos? Por lo pronto, no se avizora. Si la próxima semana tenemos un día así de esplendoroso, ojalá nos avisen porque puede ser que cuando menos, las promesas, pudieron cumplirse un día. 

El año, por lo pronto, nos indica que el fracaso es una vez más la marca de la casa. No puedo imaginar las estrategias de quienes tienen la difícil misión de resolver todos y cada uno de los casos de asesinatos que se comenten en una semana, no digamos en un mes. Lo que aparece en las declaraciones realizadas en los medios es que se trata de venganzas entre los grupos que se disputan la plaza. Sus diferencias   no se arreglan en acuerdos y convenios, sino en muertes en las calles.  Y con ello, se indica que, en buena medida, es una especie de equilibrio, por que entre ellos se van a matar tarde o temprano. Al asesino, pues, pronto le van a dar una sopa de su propio chocolate. Llegará otro más capaz que el asesino de hoy y será muerto mañana por otro más capaz. Y así en una especie de venganza social en la cual la culpa se paga con la muerte, pero nadie debe estar tranquilo, porque otro vengador llegará a terminar con la vida del que hoy cometió el asesinato, pero pronto llegará otro que le haga pagar al que nos hizo el favor de matar hoy al asesino de ayer y el de mañana tendrá su vengador pasado mañana.  Así, a los 1800 muertos se les ha hecho una especie de justicia, aunque, vale decir, no sabremos a cuantos, ni que tan culpables eran lo que ya son declarados culpables. Eso nos indica la frase de que se trata de venganzas entre ellos. 

Pero además nadie elige a los que van a realizar los “actos de justicia” a los que se alude. No es por la vía democrática que decidimos todos quien o cómo va a pagar con la muerte el acto ilícito que ha cometido. Son unos cuantos, por razones específicas, los que nos llevan a ser una de las ciudades más violentas del mundo. Lo que sí hacemos todos, es acudir a votar para elegir autoridades que cumplan la ley y hagan que esta se cumpla. Son quienes tienen que indicarnos esta persona fue asesinada y los culpables están en la cárcel, no habrá venganzas, ni luchas entre ellos por la plaza que es de todos los ciudadanos. Deben salir a decirnos esto termina aquí, porque el Estado es el que garantiza la vida y la libertad. Aquí estamos ante ustedes, con la cara en alto y la ley en la mano, dando las cifras de asesinados cada 24 horas. Y hoy, no hubo ninguno.  Y así cada 24 horas, por que el Estado no tiene horario ni debe dar respuestas vagas como faltan valores, pelean por la plaza, son venganzas entre ellos. ¿dónde están los expedientes que no indiquen que en efecto son venganzas “entre ellos”? 

Así como se dan las cifras de la pandemia, deberían de salir los encargados de la seguridad a decirnos que esta otra pandemia, la de más antigua, se va a terminar con acciones específicas. En qué colonias, en qué zonas y cómo los asesinos van a pagar las consecuencias de sus actos. Darnos las cifras de los asesinados, los nombres en los noticieros, para que los familiares sean entrevistados y conozcamos la violencia en todos sus efectos. ¿Cuántas familias quedan abandonadas? ¿Cuántos hijos sin sus padres? ¿dónde están los asesinos que circulan, necesariamente por toda la ciudad?  Y las promesas vagas, y los planes, hasta hoy inútiles, dejen de ser promesas que pagamos todos en las campañas. Pongamos rostro a los crímenes y a los criminales.  Pero, sobre todo, estar seguros de que quienes sean señalados como culpables sean tales, sin dejarlo a las manos de otros criminales que llegan a implantar esa especie de justicia, que como vigilantes que luego serán vigilados, hacen lo que el Estado no hace: llevar a los criminales a los tribunales, único lugar donde se debe hacer justicia, no en las calles.  Y con ese tipo de resultados, podrían llegar a ser algo más que frases.

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor

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