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En el Punto 2008: EL AÑO DE LA MUERTE Y EL MIEDO
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Antonio González Díaz
buzonantonio-columna@yahoo.com.mx

Hablar de la delincuencia en México desatada por el crimen organizado no tiene sentido hasta
que uno se topa de frente con la muerte. Hasta que se observan los cuerpos de los policías,
militares, narcomenudistas, sicarios, asesinos e inocentes abatidos por las balas. Con los
rostros desfigurados por las armas de fuego, con los cuerpos calcinados por el efecto de las
granadas y las explosiones provocadas, con los restos desfigurados por las torturas aplicadas
de todas las formas y los medios posibles.
Sólo al ver estos cuerpos de hombres, mujeres, niñas, niños, adolescentes y ancianos, uno se
da cuenta del vacío que generan. Ver a sus familiares llorarles y exigir justicia nos hace ver
que todas las muertes valen y todas las muertes duelen, sean “buenos” o “malos”. Este año
fueron más de 6 mil 500.
Ciudad Juárez dejó de ser la ciudad de Las Muertas para convertirse en la ciudad de La
Muerte. Levantones, enfrentamientos, fusilamientos y redadas nos mostraron el terror de vivir
en una ciudad límite. Una ciudad que vive con miedo. Pero también en un estado que vive
sumergido en el temor.
Si no me creen pregúntenle a los alumnos que tienen que pagar cuotas para no ser
agredidos por los malandros, a los maestros que tuvieron que entregar su aguinaldo y
prestaciones a grupos de extorsionadores, a los empresarios que tuvieron que cubrir
“derecho de piso” para trabajar. Si no me creen, pregúntenle a los periodistas que tuvieron
que autoexiliarse para vivir un poco más tranquilos, a los policías ministeriales y municipales
que han desertado, a la Procuradora y al Gobernador que no pueden olvidarse de los
escoltas ni de las camionetas blindadas.
Este año tiene un fuerte hedor a muerte, una a una sucedió convirtiéndose en espectáculo su
cantidad y la forma. Unos fueron decapitados, otros fueron descuartizados, otros quemados,
triturados, corroídos, etc. Hablamos de uno, de dos, de tres, de decenas y docenas. Hasta
llegar a 24 en una sola ocasión.
Dejamos de preguntar el por qué sino el cómo y cuántos. Eso, lamentablemente fue la nota
para muchos de mis colegas.
Tijuana vive entre el miedo también. Los enfrentamientos dejaron de ser en lugares y horas
específicas para tener sitio a plena luz del día y donde nadie se lo imaginaba. Recrear las
imágenes de la ciudad en pleno enfrentamiento me hace pensar en una región en guerra,
con muchas bajas y muy sangrienta.
Chilpancingo y Zihuatanejo volvieron a ser escenarios sangrientos, pero no sólo esas
ciudades, también Aguascalientes, Villahermosa, Nuevo Laredo, Veracruz, Xalapa, Monterrey,
Celaya, Morelia, Torreón y muchas más.
Este año el narcotráfico y el crimen organizado nos hizo ver su poder: Nos mostró su gran
cantidad y capacidad de armamento, nos enseñó el número de recursos económicos con los
que cuenta, nos presumió lo suntuosa que es la “vida narca”, pero sobre todo, nos hizo ver la
capacidad de corromper que tiene, desde las altas esferas de los encargados de cuidarnos,
hasta los poli municipales, aquellos más cercanos a la gente, quienes se suponen que nos
conocen y tienen más arraigo con su gente.
El narco nos hizo ver que casi todos tienen un precio y los que no, los honestos, fueron
ejecutados, atormentados y desaparecidos.
No sé qué vaya a pasar, ni sé la solución al problema, sólo tengo la certeza de que aún queda
en mí y en muchos de ustedes la fe de que tengamos un nuevo año que no se rija por el
contador de los muertos. Tengo fe.
Contacto: buzonantonio-columna@yahoo.com.mx

