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No están muertos El Teo, El Muletas ni La Perra
*.- Murió el 7-7, lugarteniente de Sánchez Arellano
*.- También “La Máquina”, sicario del Teo
*.- Lanzan advertencia a García Simental: o se va o lo matan

ESPECIAL AFN
TIJUANA BC 1 de mayo de 2008 (AFN).- Ni el Teo, ni el Muletas, ni tampoco La Perra, están muertos.
Al parecer ninguno de éstos acudió a la convocatoria que les hizo el sábado anterior el aún dirigente del cártel de los hermanos Arellano
Félix, “el ingeniero” Fernando Sánchez Arellano.
En su lugar, mandaron a sus pistoleros para transmitir el mensaje en el sentido de que Eduardo García Simental no se ceñiría a las
órdenes del pariente de los hermanos Arellano, el cual les exigía dejar de operar violentamente, pero sobre todo, cesar con los
secuestros porque estaban “calentando” la plaza.
A últimas fechas, dicen informes de investigadores mexicanos, los grupos de los tres mencionados: Eduardo García Simental (El Teo),
Filiberto Parra Ramos (La Perra) y Raybel López Uriarte (El Muletas) han estado trabajando juntos, lo cual ha sorprendido. Otros
testimonios hacen notar que entre El Teo y El Muletas, existe incluso un compadrazgo.
Según se afirma, los tres se unieron para incrementar sus fuerzas, sobre todo, porque consideran que el grupo del “ingeniero” aunque
cuenta con los comandos de Jorge Briceño (a) “El Cholo”, va “a la baja”.
Por los informes proporcionados a Agencia Fronteriza de Noticias de Tijuana, en el saldo del violento enfrentamiento, no se cuenta
ninguno de los anteriores, pese a los rumores que de inmediato empezaron a correr, sobre todo porque se manejó una versión en torno
al “robo” de uno de los cadáveres.
Hubo incluso fotos de muertos que se señaló a AFN que podrían ser estos sicarios y Agencia Fronteriza de Noticias preguntó
públicamente si alguno los reconocía. Una “fuente” afirmó a AFN que uno que podría ser parecido “no es el Teo, porque éste es más
moreno y más fornido”.
Sin embargo y pese a que sobre todo “El Teo”, tiene bajo su control a policías de todos los niveles y hasta militares,  las “bajas” en esa
balacera ocurrida en la zona del Insurgentes, al Este de la ciudad, corresponden en su mayor parte al grupo de El Teo y no al de Sánchez
Arellano.
Del primero corresponden la mayoría de los muertos y los heridos, en tanto que del segundo se habla de por lo menos uno o dos, lo
cual se logró ya que los “comandos” de Sánchez Arellano iban a “matar” y los segundos, supuestamente, atendiendo el llamado a
“dialogar”.
De “El Teo”, aunque murieron varios, se afirma que no son “personajes” dentro del mundo del crimen organizado, aunque si está
detenido uno de sus “segundos”, el cual fue referido por las autoridades como lesionado.
Se trata de “El Máquinas”, cuyo nombre real es Alfredo Delgadillo Solís, de 27 años de edad, el cual, según algunas fuentes
extraoficiales, es o fue también, policía municipal de Tijuana.
Por lo que se refiere al grupo del “ingeniero”, se afirma que de éste falleció su lugarteniente, un hombre que estaba en sus “treintas” y
que estaba convertido en el “segundo de a bordo” o el “Jimmy” de Sánchez Arellano.
A éste lo identifican como el 7-7.
No se conoce identidad pero se afirma que iba al frente del “operativo” que ordenó Sánchez Arellano para “convencer” al Teo de “frenar”
sus actividades. Cumplió las órdenes del “ingeniero”, sin embargo, dicen, no logró salir con vida.

“La balacera”

Como ya se informó en días recientes, se asegura que “la gente” de “El Teo” fue llamada a “dialogar”, pero “se las olió y no fue al
llamado”, dijeron personas consultadas. Esto molestó al “ingeniero” quien ordenó “proceder”. La orden inicial era eliminar a este sicario
si no entendía las instrucciones.
Por esto y para el “diálogo”, llegaron los sicarios de El Teo, al lugar convocado. Eran por lo menos 20 unidades que se estacionaron,
una tras otra, en la zona elegida. A los minutos llegó el otro “convoy” que formaban alrededor de una treintena de vehículos. No más,
porque otras versiones hablaron de hasta 60. Se ubicaron alrededor de sus “convocados”.
No había policías ni militares en la zona. Por lo menos no oficialmente, porque, según los datos obtenidos posteriormente, los que
fueron, lo hicieron en su calidad de ¡delincuentes!
La molestia al enterarse de la ausencia de El Teo y los otros sicarios buscados, provocó que se desatara la balacera, sin embargo, aquí
cayó “El 7-7”, lo cual propició rumores en el sentido de que el enojo de Sánchez Arellano fue mayor, al grado de sentenciar,
definitivamente, a muerte al Teo.

EL 7-7

De este hombre no se tienen mayores datos, sin embargo se sabe que logró escalar en la estructura del cártel de los hermanos Arellano
Félix, después de la fuga que se registró el 14 de abril de 2004 de la penitenciaría del estado, situada en La Mesa.
Las autoridades, en aquel entonces dieron a conocer los nombres de tan sólo cinco fugados, desconociéndose si a alguno de éstos
corresponde la identidad del 7-7. Los fugados en aquel entonces fueron: Fausto Sánchez González, alias El Tigre, detenido por delitos
contra la salud y secuestros, Héctor Flores Esquivias, alias Felipe Flores Esquivias, conocido sicario y narcotraficante involucrado en la
matanza de El Sauzal;  Luís Alberto Salazar Guadalupe, alias “El Bolas”, sicario y secuestrador; Luís Chávez García, secuestrador y
asaltante, así como Jorge Ruvalcaba Verduzco, procesado por homicidio.
El “Siete-Siete” posteriormente se hizo cargo de la logística para la seguridad de la fiesta de cumpleaños que se llevó a cabo en
Rosarito, el miércoles 21 de junio de 2006, para Francisco Javier Arellano Félix, alias “El Tigrillo”.
Esta reunión, a la que acudieron: “El Buda”, El Nalgón, el P1, El Caballo y otros de los “jefes” de la organización Arellano Félix, se llevó a
cabo en un rancho de la vecina ciudad y para no tener problemas, se afirma que se hicieron llegar casi 50 mil dólares a un “comandante”
de la policía municipal de ese lugar, ya que se estableció que “no habría problemas, sin embargo estarían varias personas armadas por
los alrededores.
En la logística para la seguridad, se incluyó a sicarios en casi 300 vehículos que durante todo el día y de manera indistinta, estuvieron
“patrullando” por varias partes de la ciudad, además de estacionados en sitios estratégicos, a varios kilómetros a la redonda.
Sin embargo, el encargado de evitar que se presentaran policías al lugar, al parecer “no repartió” el dinero, considerando que si algo
ocurría, podría intervenir en el momento adecuado.
Vecinos de la zona, se alarmaron por la presencia de hombres armados “y sospechosos” por lo que avisaron a la policía, la cual atendió
el llamado, mediante un par de uniformados que se encontraron con supuestos “AFIS”, quienes les indicaron que se retiraran del lugar,
ya que estaban en un “operativo” importante.
En el rancho se disfrutaba de carne de chivo y de dos conocidas bandas de música grupera, cuando los oficiales se retiraron pero
regresaron con otros más, sin medir la magnitud de la presencia de los comandos en los alrededores.
Eran tres policías y un civil quienes estaban en el sitio, cuando la situación se salió de control y los sicarios asesinaron a los
uniformados. Luego los decapitaron y los fueron a “tirar” a una zona en despoblado en Rosarito, en tanto que las cabezas las arrojaron
en Tijuana.
Las autoridades a nivel central los identificaron como: Ismael Arellano Torres, de 36 años; Jesús Hernández Ballesteros, de 42, y
Benjamín Fabián Ventura, de edad desconocida, además de Fernando Aguilar, residente en Arizona, Estados Unidos. También
sugirieron la autoría de estos hechos criminales a homicidas de los “Mara Salva Trucha”.
Arellano Félix logró huir, bajo la protección de sus lugartenientes y en el sitio se quedaron: su lujosa unidad y varios de los carísimos
regalos que le hicieron los “capos”, entre éstos un arma de las conocidas como mata-policías, de las cuales, para ese entonces no eran
muy comunes en la zona y que según esto le obsequió uno de los más fuertes “movedores” de drogas en la región.
El Siete-Siete siguió avanzando en los afectos de sus “jefes” hasta llegar a convertirse en el hombre más cercano del “ingeniero”, al cual
le han venido capturando a sus principales colaboradores.
El Siete-Siete quedó tirado en la zona del crimen, el pasado sábado, sin embargo algunos de los integrantes del comando, se
regresaron para recogerlo, lo cual hicieron cuando ya se encontraban elementos policiacos custodiando la zona. A la advertencia de que
se llevarían a este hombre, los uniformados no opusieron ninguna resistencia, según se pudo saber, ante el temor de morir también
asesinados.
Una versión dice que todavía estaba vivo y que fue llevado hasta el hospital de la colonia Herrera, donde se enfrentaron los sicarios
contra elementos de la PEP. Ahí se dice que murió Juan Carlos Ramos Cortés. Tampoco se sabe si se trata de éste.
Las autoridades, tras los hechos referidos, informaron oficialmente que el saldo de esa cruenta balacera, fue de: 13 sicarios muertos,
de los cuales siete fallecieron en el mismo lugar de los hechos, otro en la colonia Buena Vista, dos en la colonia Herrera, en el
enfrentamiento con elementos de la Policía Estatal Preventiva y otros tres en diversos hospitales.
Los muertos, identificados son: el policía comercial, Sergio Leonardo Jiménez Domínguez; Ismael Gastélum Escalante, de 25 años de
edad; Raúl Castro Sánchez, de 24 años de edad y José Alberto Guevara Cruz, de 21 años.
También se informó de por lo menos diez personas lesionadas, entre éstas una mujer. De éstos fueron identificados: Víctor Giovanni
Loaiza, el militar de 24 años de edad; Alfredo Delgadillo Solís  (El Máquinas) de 27; Ana Jennise Heredia González de 23; José Luís
Carrillo Hueyotlipan de 22 y Andreo Armando Córdova de 21. Además: Alejandro Martínez Ruiz de 19 años de edad; Roberto González
Barcena de 37; Alberto Uribe Guevara de 23; Luís Moreno Rodríguez de 21 y Carlos León Rojas de 29.
Por otra parte, fueron declarados “desaparecidos”, los agentes estatales, Eduardo Logan Rojas, con seis años dentro de la corporación
y José Valentín García Topete, quien ha sido señalado extraoficialmente como el “encargado de la logística” de El Teo, según las
averiguaciones que elementos federales realizaban desde hace varios meses en torno a este policía ministerial.
Sin embargo la guerra sigue y según se dice, se ha lanzado otro “ultimátum” al Teo “o se va inmediatamente de la ciudad o lo van a
cazar en donde se le encuentre”.
Pero hay quienes ya empiezan a hablar que podría haber “una alianza” con la organización de Joaquín “El Chapo” Guzmán, para poder
hacer frente a la organización de Sánchez Arellano, ya que al sinaloense le interesa entrar de lleno a esta “plaza” en tanto que a El Teo, le
preocupa “salvar la vida” y vencer a sus rivales.