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Sigue la “guerra”… Balaceras y caos en la ciudad *.*.- Muere otro de los agentes federales que fue lesionado *.-Localizan a seis personas “encobijadas” *.- Policías y reporteros en riesgo *.- Amenazas de bomba en varios puntos *.- Pero hay detenidos Especial/ EQUIPO DE AFN
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TIJUANA BC 17 de enero (AFN).- Apenas marcaban las diez horas en los relojes,
cuando se dio la voz de alarma: “Una tremenda balacera se registra en estos
momentos en la avenida Ermita”.
El Procurador de Justicia del Estado, Rommel Moreno Manjarrez, se encontraba con
otras autoridades en la ciudad de Rosarito, dando posesión a los nuevos “mandos”,
en tanto que en Tijuana, funcionarios policiacos despedían con honores a los tres
policías que fueron ejecutados durante la noche del domingo y la mañana del lunes.
De manera inesperada, el director de la policía local, Julián Leyzaola, quien no tuvo su
mejor mañana, salió fulminado de las instalaciones de “la Ocho”, hacia un destino no
conocido y varios reporteros, anticipando “algo”, se dieron a la tarea de seguirlo.
Casi de manera simultánea, Agencia Fronteriza de Noticias tuvo informes de vecinos
del lugar, en el sentido de que existía esa balacera “entre soldados y delincuentes”.
De ahí, como “cascada” se registraron una serie de hechos que no cesaron sino hasta
casi las 19:00 horas. Además de la cruenta balacera que se registró por amplia zona
de La Mesa, hubo otras en Los Laureles y en la rampa descendente de Otay, además
de amenazas de bomba y ataques en edificios públicos.
Balacera en La Mesa
Según datos obtenidos por AFN, un grupo de elementos federales, llegó hasta el
fraccionamiento Cortez para “reventar” una “casa de seguridad” de la que, por informes
de “inteligencia” se enteraron que en su interior se encontraban peligrosos
delincuentes.
Los sicarios al percatarse de la presencia militar, abrieron fuego, por lo que se pidió
inmediato auxilio a todas las corporaciones. De esta forma y desde todos los puntos
de la ciudad, se observaron patrullas de las policías municipal, estatal y federal,
corriendo a toda velocidad y con los estrobos encendidos, hacia el lugar de los hechos.
También y en un despliegue impresionante, se observó a elementos militares en
tanquetas y en vehículos de redilas, desplazándose hasta el sitio de la emergencia,
siempre en actitud de alerta. Hasta un grupo especial, que se dijo que es de élite, llegó
al sitio, con varios elementos fuertemente armados y con el distintivo de sus gorras
rojas.
El enfrentamiento con los criminales se prolongó durante casi tres horas. Las ráfagas
se escuchaban de manera intermitente; por momentos prevalecía el silencio y en
otros, los disparos “silbaban” por varias partes. Los agentes policiacos y militares,
establecieron un fuerte “cerco” por varios kilómetros a la redonda.
Después se supo que algunos de los delincuentes, corrían, con armas largas en la
mano, disparando a los agentes de la Ley. Algunos alcanzaron la calle, otros se
subieron a techos y algunos otros se quedaron en el interior de un inmueble que se
ubicó sobre el fraccionamiento “Electricistas”.
Por las frecuencias policiacas se escuchaban los intercambios de mensajes,
acompañados de palabras altisonantes, entre los delincuentes y los policías: ¡salgan
cab $%””%!... ¡pues entren cab$”%”!
Las balaceras se percibían cerca y lejos. Hubo otra sobre el bulevar Díaz Ordaz y
Ermita Norte y ahí, al igual que los vecinos de los fraccionamientos ubicados en Ermita
Sur, se llenaban de pánico y se encerraban en sus domicilios, aunque algunos
pretendían observar por las ventanas lo que estaba aconteciendo.
Las acciones en el lugar de los hechos las dirigían el general Norberto Guzmán Cueto,
Director General de Reacción Inmediata de la Policía Federal Preventiva (PFP), el
Coronel Sergio Sánchez López y el Teniente Coronel, Julián Leyzaola, director de la
policía local. Siguiendo de cerca las acciones y girando instrucciones, el gobernador
José Guadalupe Osuna Millán; el alcalde Jorge Ramos Hernández y el Procurador de
Justicia del Estado, Rommel Moreno Manjarrez, entre otros.
El jardín de niños “Alegría”, fue evacuado y los pequeños protegidos rápidamente por
padres de familia, policías y soldados. Había llantos y desesperación entre los infantes
y sus familiares. En el Instituto México y el colegio Reyna Isabel, situados a algunos
kilómetros de ahí, los maestros ordenaron a todos sus alumnos mantenerse en sus
aulas y cerraron las puertas.
Cerca de la una de la tarde, una “fuente” dijo a AFN: “ya están totalmente cercados; es
cuestión de minutos para que se les detenga”. “O se les acaban las balas o entran por
ellos. Y así fue. Los reporteros en la escena también lo habían advertido: “tal parece
que ya los sometieron… parece que ya van a entrar”.
Lo hicieron. Los elementos de Reacción Inmediata, por adelante, sin embargo
encontraron algo que no se esperaban: ¡seis cadáveres encobijados! Por lo menos así
parecía porque tenían algo de “tape” y cobijas encima. Además encontraron el cadáver
de uno de los delincuentes. En el mismo sitio aprehendieron a otros cuatro individuos.
En ese inmueble encontraron un arsenal de armas y tiros, así como vehículos y otros
implementos. Posteriormente, de los cuatro detenidos solamente se dieron a conocer
dos nombres: el de Carlos Alberto Espinoza Vega y Román Gámez Osuna. Además
indicaron que entre los delincuentes estaban un policía ministerial y otro municipal,
pero no se aclaró si son los arriba identificados.
En la Cruz Roja… y otros lugares
Antes de eso, cuatro agentes de la Ley, fueron trasladados de emergencia a las
instalaciones de la Cruz Roja, ya que fueron lesionados en la refriega. Del primero que
se tuvo conocimiento fue de un policía municipal, Francisco Silva, de 31 años de edad,
con un disparo en uno de sus glúteos. Fue sometido a intervención quirúrgica, sin
embargo la lesión no ponía en peligro su vida.
El panorama se tornó sombrío minutos después, cuando llegaron otros tres
elementos, pero éstos federales, con lesiones de mayor consideración. Dos fueron
declarados graves, ya que uno presentaba prácticamente muerte cerebral y el otro
tenía un impacto en el abdomen. Alrededor de las 20:00 horas, se confirmó que el
agente que tenía un tiro en la cabeza, finalmente murió.
De estos elementos las autoridades no dieron a conocer las identidades, sin embargo
AFN supo de otras tres personas que ingresaron a la Cruz Roja, a partir de las once de
la mañana, al parecer con heridas de bala: Ismael Acevedo de 24 años de edad; Víctor
Manuel Díaz, Alberto Cruz García y Ricardo Pablo Ortega. Sólo del primero se dijo que
fue trasladado desde la calle Ermita.
En la Cruz Roja también se vivieron horas de terror. No solamente del personal médico
y de emergencias de la institución, sino que entre los mismos policías que
custodiaban el sitio. Llegó un momento en que se dijo que todos se retirarían porque
se hablaba de un ataque armado a ese lugar.
Finalmente los policías fueron relevados por un “piquete” de soldados que llegaron
con instrucciones de repeler cualquier agresión, ya que los rumores que surgieron,
fueron en el sentido de que los sicarios lanzarían “granadas” contra la benemérita
institución.
Provocan “guerra” psicológica
A partir de ese momento, o sea al filo de las 14:00 horas, cuando además los
elementos de periciales hacían el reconocimiento de los cadáveres, en la casa de “la
Ermita”, como se le identificaba, los delincuentes empezaron a correr rumores de
ataques en varias partes de la ciudad.
Se dijo que se habría colocado una bomba en la zona del Río Tijuana; después que se
atacaría el Hospital General, donde también se reforzó la vigilancia; luego que
detonaría otra en Palacio Municipal, por lo que como medida precautoria, se ordenó la
evacuación, no solamente de este edificio sino también del Centro de Gobierno,
situado a pocos metros de aquel inmueble.
Además hubo reportes de balaceras, de las que AFN confirmó una registrada en el
fraccionamiento Los Laureles, donde murió una persona, en hechos registrados
alrededor de las 18:00 horas, en tanto que simultáneamente se supo de otra, en la
rampa descendente de Mesa de Otay (por la Central Camionera), donde militares se
habrían enfrentado a integrantes de una unidad Avalanche de color blanco.
Todos estos hechos prácticamente desquiciaron la ciudad y atemorizaron a los
ciudadanos. La pregunta fue ¿qué buscaban y por qué reaccionaron así los criminales?
Algunos dijeron: “es que fue detenido El Cholo, José Briceño y otros que sería “un
hermano de El Nalgón”, sin embargo otra fuente afirmó “todo hace indicar que es
Raybel López Uriarte, también conocido con el nombre de Luís Alfonso Velarde Solís.
Mientras tanto y ante el mutismo de las autoridades, por toda la ciudad seguía el ulular
de las sirenas, en un concierto que atemorizaba aún más a la población, la cual, por
cierto se recogió temprano en sus casas, ya que tras la conferencia de prensa, la
ciudad lucía desolada.
Cerca de la una de la tarde, una “fuente” dijo a AFN: “ya están totalmente
cercados; es cuestión de minutos para que se les detenga”. “O se les
acaban las balas o entran por ellos. Y así fue. Los reporteros en la escena
también lo habían advertido: “tal parece que ya los sometieron… parece
que ya van a entrar”.
Lo hicieron. Los elementos de Reacción Inmediata, por adelante, sin
embargo encontraron algo que no se esperaban: ¡seis cadáveres
encobijados! Por lo menos así parecía porque tenían algo de “tape” y
cobijas encima. Además encontraron el cadáver de uno de los
delincuentes. En el mismo sitio aprehendieron a otros cuatro individuos.
En ese inmueble encontraron un arsenal de armas y tiros, así como
vehículos y otros implementos. Posteriormente, de los cuatro detenidos
solamente se dieron a conocer dos nombres: el de Carlos Alberto
Espinoza Vega y Román Gámez Osuna. Además indicaron que entre los
delincuentes estaban un policía ministerial y otro municipal, los cuales son
los arriba indicados.
En la Cruz Roja… y otros lugares
Antes de eso, cuatro agentes de la Ley, fueron trasladados de emergencia
a las instalaciones de la Cruz Roja, ya que fueron lesionados en la refriega.
Del primero que se tuvo conocimiento fue de un policía municipal,
Francisco Silva, de 31 años de edad, con un disparo en uno de sus
glúteos. Fue sometido a intervención quirúrgica, sin embargo la lesión no
ponía en peligro su vida.
El panorama se tornó sombrío minutos después, cuando llegaron otros
tres elementos, pero éstos federales, con lesiones de mayor
consideración. Dos fueron declarados graves, ya que uno presentaba
prácticamente muerte cerebral y el otro tenía un impacto en el abdomen.
Alrededor de las 20:00 horas, se confirmó que el agente que tenía un tiro
en la cabeza, finalmente murió.
De estos elementos las autoridades no dieron a conocer las identidades,
sin embargo AFN supo de otras tres personas que ingresaron a la Cruz
Roja, a partir de las once de la mañana, al parecer con heridas de bala:
Ismael Acevedo de 24 años de edad; Víctor Manuel Díaz, Alberto Cruz
García y Ricardo Pablo Ortega. Sólo del primero se dijo que fue trasladado
desde la calle Ermita.
En la Cruz Roja también se vivieron horas de terror. No solamente del
personal médico y de emergencias de la institución, sino que entre los
mismos policías que custodiaban el sitio. Llegó un momento en que se
dijo que todos se retirarían porque se hablaba de un ataque armado a ese
lugar.
Finalmente los policías fueron relevados por un “piquete” de soldados que
llegaron con instrucciones de repeler cualquier agresión, ya que los
rumores que surgieron, fueron en el sentido de que los sicarios lanzarían
“granadas” contra la benemérita institución.
Provocan “guerra” psicológica
A partir de ese momento, o sea al filo de las 14:00 horas, cuando además
los elementos de periciales hacían el reconocimiento de los cadáveres, en
la casa de “la Ermita”, como se le identificaba, los delincuentes empezaron
a correr rumores de ataques en varias partes de la ciudad.
Se dijo que se habría colocado una bomba en la zona del Río Tijuana;
después que se atacaría el Hospital General, donde también se reforzó la
vigilancia; luego que detonaría otra en Palacio Municipal, por lo que como
medida precautoria, se ordenó la evacuación, no solamente de este
edificio sino también del Centro de Gobierno, situado a pocos metros de
aquel inmueble.
Además hubo reportes de balaceras, de las que AFN confirmó una
registrada en el fraccionamiento Los Laureles, donde murió una persona,
en hechos registrados alrededor de las 18:00 horas, en tanto que
simultáneamente se supo de otra, en la rampa descendente de Mesa de
Otay (por la Central Camionera), donde militares se habrían enfrentado a
integrantes de una unidad Avalanche de color blanco.
Todos estos hechos prácticamente desquiciaron la ciudad y atemorizaron
a los ciudadanos. La pregunta fue ¿qué buscaban y por qué reaccionaron
así los criminales?
Algunos dijeron: “es que fue detenido El Cholo, José Briceño y otros que
sería “un hermano de El Nalgón”, sin embargo otra fuente afirmó “todo
hace indicar que es Raybel López Uriarte, también conocido con el nombre
de Luís Alfonso Velarde Solís.
Mientras tanto y ante el mutismo de las autoridades, por toda la ciudad
seguía el ulular de las sirenas, en un concierto que atemorizaba aún más a
la población, la cual, por cierto se recogió temprano en sus casas, ya que
tras la conferencia de prensa, la ciudad lucía desolada.