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¿Por qué algunos secuestrados
salen rápido y otros no?
DORA ELENA CORTES
ESPECIAL AFN
TIJUANA BC 20 de abril de 2008.- Al margen de la respuesta lógica, que
seguramente se le vino a la mente de inmediato, en el sentido de que esto
ocurre por la colusión que hay entre elementos policiacos y el crimen
organizado, hay otros factores que son “clave” para que los delincuentes
decidan liberar “fast track” a algunas de sus víctimas.
Para que esto ocurra, deben combinarse tres factores que son muy
importantes: Primero, que la víctima tenga “peso social”, lo que se cumple
con una representatividad que los mantiene dentro de la opinión pública;
Segundo, que no tenga relación con negocios turbios y tercero, que los
medios lo publiquen de inmediato, incrementando con esto la presión para
los delincuentes.
Si eso no es así, vale la pena preguntar ¿por qué los delincuentes lo
primero que advierten a las familias de las víctimas es que no se de parte a
la policía y que no se diga nada a los medios?
Leoluca Orlando, ex alcalde de Palermo Italia y especialista en el tema, lo
dijo en varias oportunidades durante sus visitas a Tijuana: el mejor aliado de
los delincuentes y narcotraficantes ¡es el silencio!
Durante los dos últimos años en que los secuestros se han agravado, han
sido plagiados numerosos hombres y mujeres conocidos dentro de la
sociedad, sin embargo en algunos casos no tienen vida social ni política, no
se dice absolutamente nada sobre la privación ilegal de la libertad y en
otros, se presume o se tienen datos que hacen pensar que la víctima “debe”
algo a los delincuentes.
Por esto último, las autoridades se mantienen al margen, esperan a ver
cuáles son los resultados de las negociaciones y no se hacen operativos
vistosos para rescatar a las víctimas.
En otros, la falta de denuncia por parte de las víctimas también hace que las
autoridades se replieguen, dejando el campo libre a los delincuentes para
mantener, en algunos casos por varios meses, a los plagiados.
Sin embargo en aquellos donde se cumplen los tres requisitos, las cosas
son totalmente diferentes y en cuestión de horas, las víctimas son liberadas
y casi casi hasta con un “usted disculpe”. Bueno, lo que si les han dicho, es
que “se trató de una equivocación”, porque lo que de verdad desean es
quitarse la “papa caliente” de encima.
Y si no, veamos:
El 22 de agosto de 2005, fue secuestrado el entonces delegado de La
Mesa, Alejandro Ruiz Arretche, cuando se dirigía a un centro comercial en
esa demarcación. Recién salió de las oficinas municipales cuando a los
pocos minutos fue interceptado por un comando de hombres fuertemente
armados, que tras preguntarle su nombre se lo llevaron a una “casa de
seguridad” en una zona cercana, según calculó el afectado por el tiempo que
duró el traslado.
Ruiz Arretche, ex presidente de la Cámara de Comercio local por dos
ocasiones y empresario reconocido de la ciudad, fue liberado nueve horas
después cuando elementos de las policías estatal y municipal iniciaron un
aparatoso operativo, en tanto que se enteraron agencias estadounidenses
de este plagio. El comerciante fue avisado que sería dejado en libertad, ya
que “todo fue un error”. En el “inter” todos los medios ya estaban en
conocimiento del hecho delictivo.
Ruiz Arretche se quejó de que se llevaron su automóvil y exigió que se
localizara, ya que tenía ahí documentos y llaves de su domicilio y la policía a
los pocos minutos encontró la unidad en un tianguis cercano al lugar del
plagio.
El lunes 3 de septiembre de 2007, en las postrimerías del gobierno de
Eugenio Elorduy Walther, fue plagiado otro hombre con representatividad
dentro de la sociedad: Jacobo Ackerman, presidente de la COPARMEX
Tijuana.
Esto ocurrió alrededor de las 19:00 horas, cuando salía de una tienda de
ropa de su propiedad, situada también en la Mesa, para dirigirse
posiblemente a su domicilio.
Individuos que viajaban en un vehículo Altima, fuertemente armados le
exigieron que se fuera con ellos y el presidente del Centro Empresarial de
Tijuana, se aseguró de que lo vieran las personas conocidas de él y que se
encontraban en las proximidades, para que informaran de inmediato.
Esta acción tuvo éxito, ya que de inmediato se inició la movilización. AFN se
enteró de lo ocurrido y lo publicó en tanto que los grupos empresariales de
la ciudad presionaron a las autoridades para que se actuara de inmediato.
También fue evidente el operativo, por lo que de igual forma se puso en
libertad. Al día siguiente le fueron a dejar a la misma tienda de donde salió
previamente, la cartera que le habían quitado durante el secuestro, para
evitar mayores problemas.
Liberada la víctima, las autoridades afirmaron que no hubo secuestro sino
que todo fue “una confusión” por un problema de tráfico. El afectado, nunca
habló públicamente sobre lo ocurrido.
El 13 de octubre, también en el gobierno de Eugenio Elorduy Walther, se
registró otro plagio que ganó primeras planas, pero además tuvo resonancia
internacional.
Un jubilado español, quien estaba de vacaciones en la región, pasó a
Tijuana, junto con su hijo y otra pareja, para comer langosta en Puerto
Nuevo. Hasta ahí llegó un grupo armado y se lo llevó a la fuerza. Los medios
dieron cuenta de esto y las autoridades se afanaron en negarlo, sin
embargo la Embajada de España en México, exigió su rescate y dio a
conocer públicamente que se trataba de José María Sánchez Osés
El 16 de octubre, tres días después, el hombre fue encontrado tirado en un
predio baldío, en la delegación de San Antonio de los Buenos, pero con vida.
Estaba golpeado, vendado de la cara y con pies y manos atadas, sin
embargo se le dejó libre, ante la presión internacional que ya existía con el
seguimiento que daban los medios nacionales, del sur de California y de
España, a lo aquí ocurrido. El hombre regresó a Estados Unidos, sin dar
declaraciones.
Y más recientemente, el pasado martes 15 de este mes de abril, fue
plagiado el doctor Fernando Guzmán Cordero, director médico del Centro de
Especialidades Médicas No. 1 del IMSS y director de una clínica privada.
Su plagio fue de inmediato manejado por todos los medios de difusión y las
autoridades realizaron también operativos de gran magnitud, ante la presión
social que provocó este plagio.
Al doctor se le dijo que se le dejaría libre por la madrugada del día 17, lo
que puntualmente ocurrió, tras el consabido argumento de que “nos
equivocamos”. Una vez más, los tres factores se combinaron.
De los casos mencionados, solamente el doctor Guzmán Cordero, en esta
ocasión y Alejandro Ruiz Arretche, aquel 2005, se presentaron al día
siguiente en sus oficinas y dieron la cara a los medios, narrando lo vivido
durante esas horas.
Hay quienes advierten que “nada más se les dice a las autoridades y los
secuestrados son liberados”, sin embargo, todo hace indicar que el hecho
de que sean conocidos, con reputación y que sus casos sean llevados a los
principales espacios en los medios, les ha salvado la vida, ya que algunos
conocedores de estos asuntos advierten que “secuestrables hay muchos”
por lo que no tienen por que arriesgarse cuando “se calienta” el asunto.
Un caso es señalado, por algunas personas, como prueba de que lo
anterior, no siempre funciona. El del joven empresario, sobrino del ex
presidente nacional del PAN, Luís Felipe Bravo Mena.
“Pariente de ex dirigente del partido en el poder, ahora embajador, cercano
a la familia presidencial, lo que hizo que el Primer Mandatario, Felipe
Calderón Hinojosa, estuviera al pendiente del caso y un hombre bien
reputado, sin embargo se le mantuvo en cautiverio durante varias semanas y
se le dañó físicamente”.
Sin embargo aquí, se trató de un hombre no arraigado a esta comunidad,
no se aceptó la participación de las policías, la familia negoció directamente
con los secuestradores, apoyados con una agencia que se dedica a esto y
no se publicó una sola línea en los medios”.
Al joven le cortaron tres dedos de ambas manos y la familia terminó
pagando una cuantiosa cantidad de dinero.
