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DE MIS APUNTES DORA ELENA CORTES oficinaafn@hotmail.com
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Los Secuestros y las autoridades
Prácticamente sin que las autoridades puedan hacer nada para evitarlo,
los secuestros siguen a la orden del día en Baja California y en Tijuana,
llenando de dolor, impotencia y hasta de odio, a la sociedad.
Además de los tradicionales “levantones” que se cometen en contra de
personas que de alguna manera infringen la Ley, están renaciendo los
secuestros de personas productivas, trabajadoras, que nada tienen que
ver con actos ilícitos y que solamente tuvieron el infortunio de quedar en
la “mira” de los desalmados que están cometiendo estos delitos.
De una u otra forma, los delincuentes se han hecho de la información
necesaria y después de recibir la “aprobación” de su “jefe” sobre el
secuestro de la persona seleccionada, lo cometen, sin mayor
problema, a cualquier hora del día y en cualquier parte de la ciudad.
La forma en la que están actuando deja muy mal paradas a nuestras
autoridades, que parecen impotentes, disminuidas e incapaces, no
solamente de prevenir, sino de evitar y castigar estos hechos. Pareciera
que los ciudadanos están inermes, sólo con la protección de Dios y sin
nadie que pudiera ya no sólo defendernos, sino por lo menos
protegernos.
El secuestro de dos hermanos, hijos del propietario de una farmacia en
una zona residencial de la ciudad, ha dolido y mucho a gran cantidad de
tijuanenses que los conocen. Hay quienes dicen que ya fue liberado
uno de ellos y más recientemente se dijo que ya salió el otro joven, sin
embargo esto último no lo había podido corroborar.
También está secuestrado el dueño de algunos bares que se ubican
en la zona Norte y en La Mesa de Tijuana. Un hombre de mucho dinero
y con fuertes relaciones con políticos panistas.
Este martes fue secuestrado el director médico del Hospital Regional
del Instituto Mexicano del Seguro Social, en medio de un despliegue de
osadía de los delincuentes y por la mañana de ese día, se intentó hacer
lo mismo con una señora, la cual logró salvarse gracias a la
intervención de su hijo, aunque ambos resultaron lesionados con tiros.
Otros empresarios salieron huyendo de la ciudad, prácticamente
corriendo al no tener a quien recurrir para que se les proteja, ante el
temor de ser secuestrados y como esos hay muchos casos de familias
enteras que se fueron de la ciudad, hace meses, por esta terrible ola de
miedo que invade a los bajacalifornianos.
¿Y las autoridades?
Pues las vemos bien intencionadas, decididas al combate, dando
también algunos golpes espectaculares, sin embargo algo está
fallando y debe de resolverse de inmediato.
Apenas este lunes escuchamos un inusual discurso del Procurador de
la entidad, Rommel Moreno Manjarrez, que dibuja la situación que se
vive y con la cual, sin embargo, deben enfrentar la realidad que nos
agobia.
Ese discurso denota además, desesperación por la falta de actuación,
también, de la sociedad, la cual se ha mantenido pasiva, tan sólo
cuidando lo propio y reaccionando ante amenazas que les llegan de
manera cercana.
Pero además de eso, estamos viendo que las autoridades preventivas,
han sido rebasadas. Por algo y pese a las capturas que han logrado,
las policías municipales y estatales preventivas no han podido evitar
que por todas partes, estos individuos los reten y los pongan en
evidencia llevándose a todos aquellos que desafortunadamente están
en su mira.
La policía ministerial, que también ha logrado algunas capturas y la
procuraduría que ha actuado contra delincuentes que son
aprehendidos, no ha podido lograr hasta el momento la captura –para
su proceso- de quienes están delinquiendo.
Y el ejército, no obstante los golpes que a diario nos revelan que dan
contra narcotraficantes, a los que les quitan drogas y armas, tampoco
han podido acabar con los grupos criminales que actúan en Baja
California y que parecen tener todo el tiempo y tranquilidad para planear
sus ilícitos.
El general comandante de la II Región, Sergio Aponte Polito, quien
ofreció acabar con este flagelo en menos de un año, más parece
interesado en echarle tierra al procurador y deshacerse de éste, como
si fuera su enemigo, tan sólo porque tuvo la “osadía” de pedirle, primero
que se coordinara y después que diera pruebas de sus constantes
acusaciones de corrupción.
Le pidió pruebas para poder procesar debidamente a quienes detienen,
a veces tan sólo por “oídas” para evitar así que luego vuelvan a las
calles. Más importante que defender el “honor” dañado, es responderle
a los bajacalifornianos.
El gobernador José Guadalupe Osuna Millán, líder del estado, debe de
poner ya las cosas en su lugar, dar respaldo a sus autoridades,
otorgarles los recursos financieros y humanos necesarios, además de
discutir abiertamente con el general Aponte Polito sobre la mejor
manera de enfrentar juntos el problema que tenemos y aprovechar los
recursos que ambos tienen y que unidos pueden ser una solución.
Y por lo que respecta a las autoridades preventivas, también debe ver
con su Secretaría de Seguridad Pública, qué le hace falta a la Estatal
Preventiva para realmente realizar su trabajo, considerando que esa
corporación tiene el manejo de la “inteligencia” para combatir al crimen
organizado, en tanto que los alcaldes deben hacer lo propio con sus
policías locales.
¡Ya basta de que los criminales nos hagan como quieren y que
sigamos siendo las reses de su rastro particular!
