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¡Lo protegió la “Santa Muerte”!
*.- Ya llegaron los perros, exclama uno de los niños
*.- Quedan armas de los delincuentes y una unidad
Avalanche


TIJUANA BC 12 de abril (AFN).- ¡Lo protegió la Santa Muerte!,
dijeron convencidos policías que conocían de la adoración
que el jefe de la delegación Centenario, Jesús Alberto
Hurtado Estrada, tiene a la figura de la “huesuda”.
 Y más convencidos quedaron, cuando observaron el cuerpo
inerte de uno de los dos sicarios, que quedó tendido dentro
de la cochera de la residencia del oficial policiaco,
precisamente a los pies de uno de los altares que en ese
sitio tiene Hurtado Estrada para quien llaman “la señora”.
 Todavía para dar mayor contundencia a sus creencias,
hicieron notar que el sicario ahora fallecido, tenía en sus
manos una granada activa, que no alcanzó a lanzar, ya que
las balas de los elementos policíacos lo alcanzaron antes de
que pudiera hacer cualquier cosa.
 Otro altar de la conocida como la “Santa Muerte”, se pudo
apreciar en una de las habitaciones de la casa de tres pisos
que en la zona central de Mariano Matamoros, tiene Hurtado
Estrada.
 Según los datos obtenidos por Agencia Fronteriza de
Noticias en el lugar de los hechos, el saldo es de dos
individuos muertos, los dos policías lesionados y cinco
heridos por quemaduras, uno más de los reportados por la
Procuraduría de Justicia del estado.
 Los lesionados son: dos adultos, una mujer, un menor de
13 años y una niña, que al igual que los anteriores, fue
alcanzada por las llamas del brincolín que se prendió, al
registrarse una explosión.
 Las autoridades descartaron la presencia de explosivos en
este atentado, sin embargo, los testigos y policías que
estuvieron en la zona afirmaron que sí llevaban granadas los
delincuentes: una que quedó activa en el piso, a un lado del
cuerpo de uno de los criminales y otra que sí alcanzó a
estallar. De estos artefactos se hicieron cargo elementos del
ejército.

¡Ya llegaron los perros!, exclamó uno de los
niños


Por testimonios de vecinos y de los propios niños que
vivieron esta tragedia, los pequeños se encontraban
disfrutando de una fiesta: las niñas en el brincolín y los niños
jugando fútbol.
 El hijo de 13 años del jefe policiaco jugaba de portero
cuando vio aproximarse la caravana de vehículos, en tanto
que de la unidad Avalanche observó que bajaron hombres
con capuchas. Sin pensarlo gritó ¡Ya llegaron los perros!
 Los menores corrieron para ponerse a salvo, en tanto los
policías, que se encontraban dentro de la casa, frente a la
portería, salieron con las armas para responder al ataque.
 Una de las granadas detonó y eso provocó que el plástico
del brincolín, quemara a algunos menores. Los niños fueron
puestos a salvo dentro de una habitación de la casa, en tanto
que el jefe policiaco, tras repeler la agresión, con el mismo
plástico pretendió apagar el fuego que empezaba a envolver
a una niña.
 Los individuos corrieron dejando abandonados los
cadáveres de sus compinches, los cuales tenían los
pasamontañas puestos. En su fuga dejaron tirada tres
armas: una G3, una escuadra y un “cuerno de chivo”.
También la Avalanche, que presentaba los vidrios quebrados
por los impactos. Los policías respondieron con sus armas
R15.

No cuidan la “escena del crimen”


Tras ocurridos los hechos, al lugar arribaron elementos
militares y de las policías municipal y estatal, quienes
iniciaron de inmediato las indagaciones.
 Sin embargo, no cuidaron la “escena del crimen”, ya que
tanto militares, como policías y los mismos funcionarios
presentes pisaban los casquillos, abrían puertas y movían
indicios que luego tendrían que revisar los elementos de
Servicios Periciales de la procuraduría estatal.
 Otra situación que llamó la atención y provocó desconcierto
fue la “decoración” que presentaba la residencia del jefe
policiaco, donde en un segundo piso y una terraza se
observaban: dos calabazas, un gorila, una gárgola, el cráneo
de una res y una armadura de estilo medieval además del
altar a la Santa Muerte y una imagen de la misma.